Los quebrantahuesos del Pirineo aragonés que comen huesos con un poco de vitaminas por encima ponen huevos más grandes y de cáscara más gruesa. La dosis es de medio gramo de un suplemento de vitaminas y minerales por kilo de peso vivo, espolvoreado sobre huesos de cordero. La Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) lo ha probado durante cuatro temporadas.
Los pollos de las parejas que recibieron ese extra nacieron con más peso y con unas defensas que responden mejor. La fundación lo contó el 26 de octubre en su web, y ya piensa en llevar la especie a otras montañas, como la Cordillera Cantábrica.
Una dieta de restos con tóxicos
Entre el 75 % y el 90 % de lo que come esta rapaz son restos de otros animales. El problema es que esos animales ingieren a su vez alimento con tóxicos ambientales, según explica la FCQ. Con el tiempo, eso altera el metabolismo del ave y funciones tan básicas como criar, crecer o defenderse de una infección.
A eso se suma que la ganadería extensiva va a menos en Huesca. Menos rebaños, menos comida en el monte. «En una década hay un millón menos de cabezas de ganado ovino en Aragón», recuerda Juan Antonio Gil, fundador de la FCQ.
Tampoco es que las ovejas fueran su menú de siempre. «Hace 50.000 años no había ovejas en el Pirineo», señala Gil. Entonces el ave comía restos de cabras, ovejas y bueyes salvajes, y cuando desaparecieron se adaptó a lo que había.
Huesos de cordero en Escuaín
Al principio fueron varios mataderos los que aportaron restos. Después entró el Grupo Pastores, gracias a un acuerdo con el Gobierno de Aragón. Con él llegó el alimento que mejor le va a la especie, los huesos de cordero.
Para repartirlos se eligió el comedero de Escuaín, donde coinciden aves de todas las edades del Pirineo. «Todos van a comer allí», apunta Gil, así que el suplemento llegaba a muchos ejemplares a la vez. El preparado lleva vitaminas A, E y B, además de minerales, y se echaba justo antes de dejar los huesos.

¿Y por qué empezar tan pronto? Las vitaminas que se disuelven en grasa tardan entre mes y medio y dos meses en alcanzar buen nivel en sangre. Por eso el reparto arrancaba en octubre y seguía hasta enero, con 2800 kilos de huesos para 10 parejas reproductoras.
39 huevos rescatados en cuatro temporadas
Para comprobar si funcionaba, el equipo usó huevos rescatados de nidos de 19 parejas, entre 2020 y 2023. Reunió muestras de 39 huevos y de un pollo. Solo 5 de esas parejas habían recibido el suplemento.
Al final se analizaron 24 huevos y 14 pollos criados en cautividad a partir de esos rescates. A los polluelos se les sacó sangre con 20 o 30 días de vida. Las cáscaras, en cambio, pasaron por un microscopio electrónico.
Pollos más pesados y más fuertes
Los pollos de las parejas suplementadas tenían más vitamina A, vitamina E y betacaroteno en sangre que casi todos los demás. O sea, el ave se comía el suplemento y lo aprovechaba. Sus análisis apuntan además a unas defensas que reaccionan mejor ante el calor o ante una infección.
Los huevos de esas hembras también eran más grandes, y de ellos salieron pollos más pesados que engordaron más deprisa en sus primeras semanas. No es poca cosa. «Hemos conseguido mejorar su sistema inmunológico y hacer crías y huevos más fuertes», resume Gil.
La cáscara de esos huevos también salió reforzada. Tenía más carbonato cálcico y más calcio en la capa llamada de empalizada. Además, estaba entre las de mayor grosor de todas las analizadas.
Falta romper cáscaras en el laboratorio
Ahora bien, conviene no correr. Una cáscara más gruesa y con más calcio debería aguantar mejor, pero los propios autores admiten que eso está por demostrar. Hacen falta pruebas de fractura con tensiómetros, y todavía no se han hecho.
La muestra también es pequeña, con apenas 5 parejas suplementadas. Que haya más eclosiones y más jóvenes que sobreviven se ha visto en otras aves, pero no se ha medido en el quebrantahuesos. Por eso el estudio habla de mejoras que «parece» que se traducen en esos resultados.
Del Alto Aragón a la Cantábrica
En los años 70 la especie estuvo al borde de la extinción. Hoy, según la fundación, las parejas y los tríos se acercan al centenar en el Alto Aragón. En las últimas décadas, además, se han superado los 500 ejemplares.
Para Gil, el crecimiento en el Pirineo se está estabilizando. «El reto ahora es la reintroducción», sostiene, y habla de la Cordillera Cantábrica, el Sistema Central y el Sistema Ibérico. En la Cantábrica ya nacen quebrantahuesos en libertad en Picos de Europa, y en Gredos los quebrantahuesos han vuelto a volar.
Unir esas montañas pasa por los corredores ecológicos del quebrantahuesos. Mientras tanto, el plan de vitaminas sigue en marcha. El estudio ha sido publicado en la revista Lucas Mallada, del Instituto de Estudios Altoaragoneses.
Foto: Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos









