Cinco rapaces recuperadas en los centros de fauna de la Junta de Andalucía volvieron a volar el 27 de octubre en El Puerto de Santa María (Cádiz). Cuatro salieron del CREA Dunas de San Antón, en la propia localidad. La quinta llegó desde el CREA Marismas del Odiel, en Huelva, y la suelta contó con la consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente, Fina Martínez.
Todas llevan anillas científicas para poder identificarlas si alguien las vuelve a encontrar. Una de ellas, un ratonero con la vista dañada, lleva además un emisor GPS. Gracias a él los técnicos sabrán por dónde se mueve y si se apaña bien en libertad.
Un ala rota en Jerez
El caso más delicado era el de un águila culebrera (Circaetus gallicus) hallada en Jerez de la Frontera. Ingresó con una fractura abierta en los metacarpianos del ala izquierda, los huesos de la punta del ala. Para un ave que caza al vuelo, una lesión así es casi una condena.
En el centro la operaron para reparar el hueso. Después vino un periodo de recuperación y de fortalecimiento muscular en instalaciones especializadas. Según la Junta, el águila alcanzó así «las condiciones óptimas para volver a la vida en libertad».
Hambre en Trebujena y San Roque
Dos de las aves llegaron desnutridas. Un águila calzada (Aquila pennata) encontrada en Trebujena llegó al CREA tan desnutrida que su vida corría peligro. Necesitó varias semanas de cuidados, comida específica y controles de su estado físico.
Algo parecido le pasó a un cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) recogido en San Roque, que también ingresó desnutrido y recibió tratamiento hasta ponerse en forma. ¿Y por qué pasa hambre una rapaz? La nota oficial no lo explica en estos dos casos, así que mejor no adivinarlo.
Un cernícalo demasiado confiado
El segundo cernícalo tenía otro problema muy distinto. Era un joven recogido en El Puerto de Santa María con signos de impronta, es decir, demasiado acostumbrado a las personas. Todo apunta, según la Junta, a que pasó un tiempo en cautividad.
Un ave así puede acercarse a quien no debe o no saber buscarse la comida. Por eso los técnicos lo juntaron con otros cernícalos, para que dependiera menos de las personas y se adaptara mejor al medio natural.

Es un buen recordatorio de que un ave que convive con personas tiene más difícil la vuelta a la naturaleza.
El ratonero de Hinojos lleva GPS
La quinta ave es un ratonero común (Buteo buteo) que apareció en Hinojos (Huelva) con una infección grave en la boca y en el ojo izquierdo. En el CREA Marismas del Odiel pasó por el quirófano y por dos meses de curas. Se ha recuperado, aunque ve peor por ese ojo.
Ahí entra en juego el emisor. El GPS mostrará cómo se mueve y cómo se comporta con un ojo tocado. Si se adapta bien, será una buena noticia para el ratonero y también para el trabajo de los técnicos.
Casi 8.000 animales en 2024
Estas cinco sueltas son una pequeña muestra del trabajo de la Red Andaluza de Centros de Recuperación de Especies Amenazadas. Hay ocho centros, uno por provincia, y el de Cádiz es un referente en aves marinas y buitres. Según el Consejo de Gobierno andaluz, en 2024 la red atendió 7.917 ejemplares protegidos.
Del total, 7.243 animales llegaron con vida a alguno de los centros. Las aves supusieron el 87,74 % de los ingresos, sobre todo por caídas del nido y por choques. Cádiz, Sevilla y Málaga superaron el millar de casos cada una, con el pico en junio y julio.
La Junta prevé invertir cerca de 13 millones de euros hasta 2027, con fondos europeos, para mejorar estos centros. En Dunas de San Antón habrá nuevos edificios de recepción, cuarentenas y voladeros, las jaulas grandes donde las aves cogen fuerza. No es casual en una provincia donde Jerez ya acogió un encuentro internacional sobre la conservación de grandes rapaces.
Cuidar no es solo curar
Durante la suelta, Fina Martínez recordó que la atención en los CREA mezcla veterinaria, rehabilitación y seguimiento. Muchos animales llegan con problemas que a veces tienen que ver con la actividad humana. Y no basta con cerrar la herida, porque antes de soltar un ave hay que comprobar que vuela y sabe cazar.
Pasa lo mismo en otros rincones, como en el rescate de Félix, un águila imperial que cayó del nido por el calor en Badajoz. La consejera pidió además que la gente sepa qué hacer ante un animal silvestre herido, y en Cádiz el CREA Dunas de San Antón atiende en el 670 946 198. Conviene apuntarlo, porque las rapaces también cazan en sitios inesperados, como las seis especies que cazan entre los paneles de una planta solar de Sevilla.
La nota oficial sobre la liberación ha sido publicada en el portal del Gobierno andaluz.
Foto: Junta de Andalucía













