Una prospección realizada por las universidades de Barcelona y Poznan refuerza el interés del lago de Banyoles con el objetivo de estudiar los carófitos, que son algas que forman prados sumergidos, ayudan a estabilizar los sedimentos y ofrecen refugio a numerosos organismos acuáticos.
El lago de Banyoles guarda bajo su superficie unos extensos prados que ayudan a mantener el agua transparente. Una prospección científica que se realizó recientemente ha detectado 6 especies de carófitos, algas cuya presencia favorece la estabilidad de los fondos y proporciona alimento y refugio a otros organismos. El resultado sitúa al lago como un enclave de especial interés para investigar su biodiversidad.
Especialistas de las universidades de Barcelona y Poznan, en Polonia, participaron en la jornada, enmarcada en el proyecto IBERCAFO. Los primeros resultados indican que las especies se distribuyen según la profundidad y otros factores ambientales. Estos prados reducen la resuspensión de partículas y pueden limitar el crecimiento del fitoplancton al captar nutrientes como el fósforo.
Su valor científico también alcanza al pasado del lago de Banyoles. Los investigadores estudian los girogonitos, que son estructuras reproductoras calcificadas capaces de conservarse en los sedimentos y de aportar información sobre antiguas comunidades vegetales. Conocer qué especies viven hoy en el lago de Banyoles y cómo se distribuyen permite interpretar esos restos y comprender los cambios ambientales que ha sufrido el ecosistema.
Descubriendo los secretos del lago de Banyoles
El lago de Banyoles se perfila como un «punto caliente» de carófitos tras detectar seis especies de estas algas, según informan desde el consorcio que lo gestiona tras una prospección científica a cargo de especialistas en plantas acuáticas, limnología y paleobotánica.
Las universidades de Barcelona y Poznan (Polonia) participaron en octubre en esta jornada y, ahora, se confirma la detección de esas seis especies –Nitella hyalina, Chara vulgaris, Chara contraria, Chara globularis, Chara híspida y Chara aculeolata– distribuidas, según los primeros resultados, en función de la profundidad y otros factores ambientales. El lago de Banyoles muestra un notable potencial para el desarrollo de futuros estudios ecológicos y de proyectos de conservación.
Las algas carófitas forman prados sumergidos en el fondo de los lagos que juegan un papel relevante en su funcionamiento ecológico, ya que su presencia estabiliza los sedimentos y reduce la resuspensión de partículas, lo que favorece la transparencia del agua. También pueden limitar el desarrollo del fitoplancton mediante la captación de nutrientes, especialmente el fósforo, y la competencia por los recursos disponibles.
A través de la fotosíntesis, estas algas asimilan carbono inorgánico disuelto y lo incorporan a su biomasa y los prados que forman ofrecen alimento, hábitat y refugio a numerosos organismos acuáticos, con lo que contribuyen a mantener la biodiversidad.
Esta prospección reciente en el lago de Banyoles ha puesto de manifiesto el interés científico de los girogonitos, las fructificaciones calcificadas de los carófitos, ya que su estudio arroja información sobre las comunidades vegetales del pasado y los cambios en las condiciones ambientales a lo largo del tiempo.
La jornada de trabajo se enmarca en el proyecto IBERCAFO, financiado por la Agencia Española de Investigación y cuyos resultados preliminares refuerzan la importancia de investigar estas algas por su aportación a la biodiversidad, su papel en el mantenimiento de la calidad del agua y en la interpretación de su historia ecológica.
Prados sumergidos y cubetas de agua
El escenario donde crecen estas algas, el lago de Banyoles, también tiene una singularidad oculta: el fondo de Banyoles está organizado en seis grandes cubetas y alberga hasta 13 puntos principales de entrada de agua subterránea, según el Museu Darder.
Estos aportes suman entre 400 y 600 litros por segundo. Estudiar los prados sumergidos en este entorno permite conectar la biodiversidad visible con el funcionamiento de un lago alimentado también desde el subsuelo, una dimensión fundamental para comprender y conservar el conjunto del ecosistema.










