Algas de la costa portuguesa, un gran alimento con mucho futuro

“Las algas marinas son parte de la dieta de muchas personas en diversos lugares del mundo y también están ganando importancia como alimento en los países occidentales, donde cada vez gozan de interés y aceptación crecientes por sus propiedades nutricionales y la posibilidad de emplearlas para prevenir y combatir enfermedades”

El Centro de Estudios del Medio Ambiente y del Mar (CESAM, por las siglas en portugués de Centro de Estudos do Ambiente e do Mar) de la Universidad de Aveiro, en colaboración con la Universidad Católica Portuguesa de Oporto, ha estudiado la composición química de varias especies de algas marinas comestibles de la costa oeste de Portugal, un trabajo que revela su alto valor nutricional. Los resultados de esta investigación pueden ayudar a desarrollar nuevos alimentos funcionales, aquellos que contienen compuestos específicos para mejorar la salud o reducir el riesgo de contraer enfermedades.

“Las algas marinas son parte de la dieta de muchas personas en diversos lugares del mundo y también están ganando importancia como alimento en los países occidentales, donde cada vez gozan de interés y aceptación crecientes por sus propiedades nutricionales y la posibilidad de emplearlas para prevenir y combatir enfermedades”, explica a DiCYT Dina Rodrigues, investigadora del CESAM y una de las responsables de este trabajo, publicado en la revista científica Food Chemistry.

En general, las algas son bajas en calorías y muy ricas en proteínas, minerales, vitaminas y unas moléculas conocidas como polisacáridos, que tienen propiedades biológicas anticoagulantes y contra el cáncer, entre otras. Además, “son una fuente de proteínas alternativa y de menor coste que las de origen animal”, destaca la científica, así que potencialmente tienen un alto valor añadido como recurso económico, por ejemplo, si se utilizan extractos de las algas como ingredientes funcionales.

Sin embargo, la variedad de especies es tan amplia que los científicos tienen mucho trabajo por delante para tratar de conocer mejor este recurso marino. Este estudio se centró en seis especies: Osmundea pinnatifida, Grateloupia turuturu, Gracilaria gracilis, Sargassum muticum, Saccorhiza polyschides y Codium tomentosum. Todas ellas fueron recogidas en la playa de Buarcos, en Figueira da Foz. El lugar elegido tiene que ver con la posición geográfica que ocupa este enclave. “Buarcos tiene influencias del norte y del sur, es una zona de transición con algas de diversa procedencia, hay especies típicas de la zona norte del Atlántico, de aguas templadas frías, y del norte de África y el Mediterráneo, de aguas templadas calientes”, comenta Dina Rodrigues.

Diferencias importantes

Las macroalgas, término que se utiliza para distinguir a las algas multicelulares de las microscópicas, se clasifican en tres grupos de acuerdo con su pigmentación: Phaeophyceae (de color marrón), Rhodophyceae (rojas) e Chlorophyceae (verdes). La composición química de cada grupo es diferente, pero también varía según la especie concreta, la ubicación geográfica, la época del año o las condiciones ambientales. Este estudio ha permitido observar importantes diferencias en el contenido de proteínas, azúcares y grasas y comprobar que algunos polisacáridos son específicos de ciertas especies.

Por otra parte, las especies Sargassum muticum y Saccorhiza polyschides destacaron por su contenido en dos tipos de polisacáridos, alginatos y fucoidanos, mientras que Grateloupia turuturu, Gracilaria gracilis y Osmundea pinnatifida son una gran fuente de otros dos, carragenina y agar. Aunque todas las algas analizadas ya se consideraban comestibles antes de este estudio, no había muchos datos acerca de su composición, especialmente, en el caso de Osmundea pinnatifida. También destaca, por ejemplo, el alto contenido en hierro encontrado en Gracilaria gracilis, Grateloupia turuturu y Sacchorhiza polyschides y de magnesio en Sargassum muticum.

“El propósito principal de nuestro trabajo de investigación es el desarrollo de nuevos alimentos funcionales a través de la incorporación de extractos o de compuestos asociados a propiedades específicas”, apunta la investigadora. Por eso, su grupo piensa realizar nuevos estudios relacionados con la actividad biológica de los componentes de las algas y su posible incorporación a alimentos. “Las macroalgas son, sin duda, una enorme fuente de nuevos ingredientes funcionales que se consideran beneficiosos para salud, así que podemos y debemos explotarlas”, añade.

Referencia bibliográfica

Chemical composition of red, brown and green macroalgae from Buarcos bay in Central West Coast of Portugal. Dina Rodrigues, Ana C. Freitas, Leonel Pereira, Teresa A.P. Rocha-Santos, Marta W. Vasconcelos, Mariana Roriz, Luís M. Rodríguez-Alcalá, Ana M.P. Gomes, Armando C. Duarte. Food Chemistry, Volume 183, 15 September 2015, Pages 197–207. doi:10.1016/j.foodchem.2015.03.057

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