Los fraudes alimentarios animan a consumir productos ecológicos

La demanda ha aumentado un 25% y el interés es creciente como quedó patente ayer en la VIII Feria de la Biodiversidad, abarrotada de público.

Crece el interés, crecen las superficies de cultivo y crece también el
consumo. En concreto, un 25%. El balance del presidente del Consejo
Regional de Agricultura Ecológica, Juan Senovilla, es así de positivo.
Pronunciaba estas palabras ayer en pleno Paseo del Espolón, ocupado en
parte por la octava edición de la Feria de la Biodiversidad, apuesta
exitosa por el producto natural local, especialmente por el ecológico.
En Burgos, 60 productores y una docena de elaboradores se dedican a
este sector, siendo ésta la segunda provincia con mayor implantación
de agricultura ecológica, tan sólo superada y por poco, por Zamora.

Preguntado por las causas del aumento de consumidores de éste tipo de
productos, Senovilla achacó la tendencia a que «la población empieza a
estar saturada de fraudes alimentarios y conoce los problemas
asociados a los tratamientos químicos». Otro aspecto decisivo en este
sentido es «la existencia de mayor conciencia y sensibilidad
medioambiental, factor que en la agricultura ecológica, cuyo impacto
es mínimo, se cuida mucho», indicó, para añadir, contundente, que los
productores ecológicos «son el máximo exponente de calidad y esto es
el punto de partida, el futuro es prometedor».

Con todo, reconoció que la asignatura pendiente es aún el mercado.
Aunque ayer no lo pareciera, dado el interés que despertó la cita
protagonizada por cuarenta puestos «de todo tipo», explicaron los
organizadores, en los que podían adquirirse, incluso degustar, viandas
como pan, queso, vino, frutas, verduras, embutidos, carne de potro o
paté de pato. Estas últimas suponían la gran novedad de la edición.

La primera causó un gran revuelo y las mayores colas de público
deseoso de catar gratis un producto «similar a la ternera, aunque baja
en sodio y con menos grasa», explicó Gemma Fernández, portavoz de la
agrupación de criadores de potro hispano bretón en Las Merindades.

Otro puesto que despertó curiosidad fue el de la Asociación Cultural
de Educación Ambiental OGEA y su propuesta didáctica de huertos
escolares ecológicos.

M.Prieto /Vida Sana  – LB / El diario de Burgos

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