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lunes, febrero 6, 2023

Alimentos orgánicos, aliados de la salud y del medio ambiente

En los últimos años se han hecho muy populares los alimentos llamados orgánicos, demostrando el interés de mucha gente por un cambio positivo en la alimentación y también la desconfianza en la seguridad y producción de los alimentos convencionales.

Los alimentos orgánicos por definición son productos que llegan al mercado de consumidores a través de una serie de procedimientos que garantizan un origen natural y en sintonía con el cuidado del medio ambiente y dietas saludables. El concepto es el resultado de la aplicación de métodos no contaminantes en su producción, sin aditivos químicos ni sustancias de origen sintético.

Aunque es difícil probar de qué manera beneficia la alimentación orgánica al cuerpo y el cuidado de la salud, indiscutiblemente ayuda a proteger la salud de los consumidores y poseen una mejor calidad nutritiva en una dieta saludable, al estar liberados de sustancias presumiblemente tóxicas y químicos dañinos para la salud. Los alimentos orgánicos son un regreso a las raíces, una dieta basada en la alimentación natural, pero con un nivel de control y conocimientos aplicados propios del siglo XXI.

La cadena de producción

Como es de imaginar, el proceso de producción de los alimentos orgánicos se inicia en las huertas y en los emprendimientos destinados a este tipo de producción. Son cada vez más las personas que deciden cambiar su modelo de negocio y se vuelcan a proveer productos que cumplan con los criterios orgánicos.

Carlos Marro y Viviana Novelia son un ejemplo de ello. “No formábamos parte del mundo agrícola ni hortícola pero nos gusta cocinar y comer bien. Teníamos la idea de armar una huerta familiar pero rápidamente nos dimos cuenta de que la misma era cada vez más grande”, describe Marro. Así, rápidamente su pequeño proyecto se transformó en Tallo Verde, una de las huertas orgánicas más importante de Buenos Aires.

El campo está localizado en Luján y en sus 15 hectáreas posee vegetales, hierbas aromáticas y frutas orgánicas. Una vez cultivados, la persona puede adquirir dichos productos por Internet para que luego sean enviados a la puerta de su casa. “Son productos totalmente naturales. Al consumirlos, se aprovechan todas las vitaminas y minerales del vegetal”, remarca Marro.

Uno de los principales cuestionamientos hacia los alimentos orgánicos suele ser su elevado precio. Ante ello, Marro sostiene: “Yo mismo me encargo de seguir diferentes referentes de precios. Estamos igual que los grandes supermercados”.

Los productores orgánicos poseen un recurso para garantizar la calidad de su producción y obtener un mayor ingreso a partir de ella: La certificación. El término se refiere a productos agrícolas que han sido cultivados y procesados según normas estándar, verificadas por organizaciones autónomas estatales o privadas acreditadas. Es el modo más eficaz de garantizar la calidad y estricto cumplimiento de los métodos de producción ecológicos en los alimentos orgánicos.

Food Safety es una empresa argentina certificadora que brinda a sus clientes un servicio de inspección y certificación en las producciones agropecuarias, agroindustriales y otras producciones de origen animal y vegetal. El productor interesado en adquirir la certificación deberá completar una serie de formularios y tendrá que poner su campo en un proceso de evaluación. Entre los aspectos a considerar, están la rotación de cultivos, el no uso de agroquímicos y los antecedentes de los lotes del campo.

“Una vez otorgada la certificación, el seguimiento se realiza con dos visitas al año. Tenemos un grupo de ingenieros agrónomos que realizan visitas de diagnóstico. El productor debe tener registros de absolutamente todo y deben trabajar de una manera adecuada con las plagas y con la fertilidad”, remarca Javier Córdoba, Asistente Técnico de la empresa.

De la huerta al público

Una vez cultivados, los productos orgánicos pueden ser adquiridos por las personas de diferentes maneras. Una de ellas es directamente desde la huerta pero ésta no es la única. Buenos Aires ofrece múltiples variantes que se adaptan a todos los gustos.

El Rincón Orgánico es el primer comercio especializado en alimentos orgánicos de Argentina y Latinoamérica, con atención y asesoramiento personalizado a sus clientes y mediante su sistema de distribución a domicilio.

“Empezamos a ofrecer un delivery de productos orgánicos. Los mismos venían de nuestro propio campo y de algunos lotes amigos. Muchas personas me decían que tenía que tener un local donde vendiera productos naturales y orgánicos”, sostiene María Calzada, fundadora junto a su marido Alberto Lernoud de El Rincón Orgánico. Desde 1996, poseen un local que funciona como almacén y bar de productos orgánicos. Además, continúan con su servicio de delivery y también ofrecen un catering especializado en la temática.

El emprendimiento de Calzada y Lernoud reunió productores de distintos lugares del país para obtener un abanico variado de productos. Así, ofrece todo tipo de verduras, lácteos, carnes, panes, cereales y harinas, mieles y confituras, vinos y espumantes, hierbas aromáticas y medicinales, variedad de te, entre otros. “Somos el corazón orgánico de la ciudad. La excelencia del producto es un símbolo del Rincón Orgánico. Conocemos muy bien a nuestros clientes y ellos saben que sus productos tienen espíritu”, remarca Calzada.

Otra de las variantes para acceder a este tipo de producción son los restaurantes y Buenos Aires Verde es un ejemplo de ello. “Me dediqué durante 15 años a la gastronomía convencional y ya estaba cansado de ver siempre lo mismo. Quería empezar a trabajar con los productos de estación y con los ciclos de la tierra”. Es por ello que el chef Mauro Massimino decidió crear su propio restaurante orgánico que respete la línea orgánica/vegetariana.

Entre los platos destacados, aparecen una variedad de pastas y cereales, muchos tipos de licuados y ensaladas y salteados. Además, la parte más novedosa del servicio tiene que ver con un tipo de comida exclusiva denominada Live Food. “Trabajamos con un horno deshidratador que cocina por debajo de los 40 grados. Así, no se pierden los nutrientes y las enzimas de los alimentos”, sostiene Massimino.

http://notio.com.ar/

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