La exportación de alimentos ecológicos en España crece sin freno, pero el consumo local no despega

Publicado el: 6 de enero de 2026 a las 08:20
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Exportación de alimentos ecológicos en España desde explotaciones agrícolas

La exportación de alimentos ecológicos en España vive un momento histórico, con cifras que sitúan al país como una de las grandes potencias “bio” de Europa.

Sin embargo, detrás de ese éxito exterior se esconde una paradoja difícil de ignorar: mientras nuestros productos cruzan fronteras a ritmo récord, el consumo interno sigue sin despegar, atrapado entre la falta de apoyo institucional, la presión económica sobre las familias y un modelo de distribución que no siempre favorece la proximidad ni la justicia social.



Los datos oficiales muestran que las exportaciones de productos orgánicos alcanzaron casi los 3.900 millones de euros en 2024, mientras que las importaciones se redujeron a la mitad, impulsando la balanza comercial.

El gasto interno en alimentos ecológicos ascendió a 2.890 millones de euros en 2024, con una ligera disminución interanual. El gasto per cápita se mantuvo y la mayor parte del consumo se realizó en el país, a pesar de que España es un productor líder que exporta gran parte de su producción orgánica al extranjero.



La exportación de alimentos ecológicos en España alcanza máximos históricos

España lidera la producción ecológica en Europa y alcanza cifras históricas en exportación, pero el mercado interno sigue sin responder por falta de apoyo institucional y cambios estructurales.

Las exportaciones de productos ecológicos siguen subiendo en España. Pero, como ya hemos repetido en esta misma atalaya informativa, el consumo interno de alimentos “bio” sigue siendo escaso.

Un dato llama la atención: un 21% de los alimentos orgánicos que se consumen en España no se distribuye por los canales convencionales (tiendas, súpers ecológicos, grandes superficies…). Hablamos de casi un cuarto del total del consumo. Es una cifra nada desdeñable.

Los datos, correspondientes al Análisis de la Caracterización y Proyección de la Producción Ecológica publicado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), indican que, en 2024, exportamos alimentos ecológicos por un total de 3.884 millones de euros.

Además, las importaciones se redujeron a la mitad, hasta 782 millones de euros.

Todo ello ha permitido que la balanza comercial ecológica se elevara hasta 3.102 millones, el máximo de la serie histórica. Pero no todo es miel sobre hojuelas. Porque el consumo interno, como ya hemos dicho y no nos cansaremos de repetir, no está a la altura de esos datos en exportación. ¿Qué pasa?

Falta de implicación institucional y barreras económicas

Ya hemos analizado en otros artículos de esta misma plataforma de comunicación por qué creemos que el consumo interno en España no despega. Falta de involucración por parte de la Administración (falta un IVA 0, incentivos fiscales, campañas informativas… como viene reclamando el sector desde hace años), alta inflación, precios de la vivienda por las nubes, crisis internacionales, trabajos precarios, etc.

En los datos que ha pasado el MAPA con respecto a 2024, hay un dato harto elocuente: los consumidores españoles buscan alternativas a los canales convencionales: más de un 21% del consumo no pasa ni por súpers “bio”, ni por tiendas tradicionales, ni por el comercio online ni por las grandes superficies…

Si se tuviera en cuenta la producción y el consumo privado en pequeños huertos, granjas… más que probablemente esa cifra podría alcanzar hasta un 30%.

El consumo interno no acompaña al crecimiento exportador

El gasto de los consumidores españoles en productos ecológicos alcanzó en 2024 los 2.890 millones de euros, un ligero descenso del 0,89% respecto a 2023. El gasto per cápita se situó en 59,44 euros, con un 94,2% del consumo realizado en el hogar. Los productos ecológicos representaron el 3,2% del gasto total en alimentación.

A pesar de que somos unos grandes productores de alimentos ecológicos, la mayor parte de esa producción orgánica se exporta a países europeos y, en menor medida, a Estados Unidos, Japón, etc.

No parece muy congruente que, siendo tan productores, veamos cómo los tesoros y las joyas de nuestros cultivos y granjas se vayan, principales, a países como Alemania, Dinamarca, Suiza, Francia, etc.

Para cerrar el círculo ecológico, el comercio tiene que ser de proximidad. Y nos atreveríamos a decir más: para que sea ecológico e impecable desde un prisma social, la relación entre el consumidor y el productor, cuanto más directa, mejor…

Un modelo ecológico incompleto sin comercio local

El consumo “bio” se repartió así en lo que concierne a los canales de distribución:  las tiendas tradicionales concentraron el 29,1% del consumo, seguidas de supermercados (28,6%), tiendas de descuento (11%), hipermercados (10,1%) y comercio electrónico (3,3%). El 21,1% restante escapa a los canales convencionales.

¿A qué nos estamos refiriendo? Ferias, cooperativas de consumo, ventas directas en fincas, etc. La cuota de mercado de supermercados y tiendas de descuento continuó en aumento, mientras que los hipermercados retrocedieron ligeramente y el comercio electrónico mantuvo su crecimiento. Los canales alternativos suben.

Es muy positivo que la relación directa entre consumidores y productores siga en aumento y tenga una posición robusta. Nos parece el mejor tipo de comercio posible. Sin intermediarios, sin especuladores, sin usureros. Y, si puede ser, con dinero en efectivo. Es un comercio más sano y más ético.

Preferencias ciudadanas frente a la realidad del mercado

La ciudadanía valora muy positivamente la posibilidad de comprar directamente a los pequeños productores. El 97% de los españoles se siente atraído por este modo de consumo. Aun así, solo un 14% lo lleva a cabo de forma habitual.

Así se desprende del informe “El consumo de proximidad en España”, elaborado por ClicKoala, la Universidad de Castilla-La Mancha, ANDATA y Empírica Influentials & Research, que presenta los resultados de una encuesta representativa realizada a consumidores españoles.

En un escenario sin barreras de acceso ni precio, las preferencias se inclinan por la compra directa a pequeños productores, los alimentos sin químicos (ecológicos), la proximidad, la ganadería de pastoreo, lo artesanal y las empresas familiares.

Es un modelo harto atractivo para el público y, en gran medida, es el modelo que defiende BioCultura… que haya, al menos, un conocimiento, una proximidad… entre los y las que producen y los/as que consumen.

Los patrones de distribución revelan que las tiendas y supermercados tradicionales dominan las ventas de productos orgánicos; sin embargo, más de 1/5 se realiza a través de canales alternativos como venta directa a agricultores, cooperativas y ferias, lo que fortalece las cadenas de suministro cortas y estrecha las relaciones entre productores y consumidores en todas las regiones.

La opinión pública favorece firmemente la compra directa a pequeños productores, valorando la proximidad, los alimentos sin químicos y los métodos artesanales. Si bien el interés es generalizado, la participación regular sigue siendo limitada, lo que pone de manifiesto las barreras estructurales que impiden una adopción más amplia de modelos de consumo locales y orgánicos. Seguir leyendo en ECOticias.com

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Sandra M.G.

Redactora de ECOticias.com desde hace más de 10 años, especializada en temas como medio ambiente, cambio climático, energías renovables, sostenibilidad y ecología. Ganadora de varios premios literarios.

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