Varias organizaciones ecologistas denunciaron que la Conferencia de las Partes (COP30) sobre el cambio climático, celebrada en Belém (Brasil) en noviembre de 2025, fue una cumbre “opaca” y “vacía” que no logró avances reales en temas vitales, como es la financiación climática, el abandono de los combustibles fósiles y la deforestación.
El acuerdo final de la COP30 no incluyó ningún compromiso concreto ni una hoja de ruta clara (como la que había propuesto el presidente brasileño Lula da Silva) para eliminar progresivamente los combustibles fósiles, es decir: el carbón, el petróleo y el gas natural.
Una de las denuncias que más se repitió entre los ecologistas es que las negociaciones se llevaron a cabo de forma opaca y a espaldas de la ciudadanía y de las organizaciones de la sociedad civil, por más que se habló mucho de inclusión y de derechos de los indígenas.
COP30: negociaciones sin transparencia y textos “lo tomas o lo dejas”
Termina la COP30 tras una semana de negociaciones en la que no han trascendido textos de manera pública. Esto ha impedido tanto a los observadores como a los medios de comunicación obtener la información necesaria para seguir e informar del avance de las negociaciones a puerta cerrada entre los países.
La presidencia brasileña optó por eliminar el debate público sobre los temas más complicados durante la primera semana, iniciando diálogos ministeriales.
Sin embargo, ante la falta de acuerdos, la presidencia optó por presentar el último día un único texto bajo la premisa “lo tomas o lo dejas” para forzar acuerdos.
Fósiles fuera del texto final pese a la presión de Colombia y Panamá
Una forma de proceder que ha provocado la presentación de dos vetos a los documentos por parte de Colombia, que ha solicitado la incorporación de una mención específica de un diálogo para poner fin a los combustibles fósiles, y por parte de Panamá, que ha objetado falta de coherencia en los indicadores de adaptación, una opinión compartida por muchos países de la región.
Ante la posibilidad de bloqueo de las negociaciones y las objeciones de saudís, rusos y otros LMDC (“Like-Minded Developing Countries”, países en desarrollo de ideas afines), que han evitado cualquier mención a los combustibles fósiles, la presidencia decide ignorar las objeciones latinoamericanas y dar por aprobados los textos.
El único avance de esta COP30, ha sido la aprobación de un mecanismo para la transición justa global, una propuesta que la sociedad civil, los sindicatos y las comunidades han defendido como una forma de avanzar con mayor rapidez al permitir conectar las reducciones necesarias con la financiación y los medios de implementación requeridos, particularmente desde el Norte al Sur Global.
Transición justa global: único avance pero bloqueado por falta de mandato
Pero de nuevo, el bloqueo de la aprobación del mecanismo por la UE ha impedido definir un mandato más claro del mecanismo para que pudiese iniciar su trabajo inmediatamente; se necesitarán al menos dos años más de diálogo para que esto sea posible.
Este texto simplemente recoge menciones a acuerdos anteriores, siendo incapaz de avanzar en un paquete justo y equilibrado entre la reducción de las emisiones y la obligación de proveer financiación climática del Norte Global, y una hoja de ruta para poner fin a los combustibles fósiles y la deforestación.
Mitigación sin hoja de ruta y con falsas soluciones como el cero neto
Uno de los temas debatidos en la COP30 han sido las medidas a tomar para cerrar la brecha de ambición, es decir, la diferencia entre las políticas climáticas actuales y las que debería haber para alcanzar limitar el aumento de la temperatura global en este siglo a 1,5°.
Otra de las cuestiones tratadas ha sido la implementación del acuerdo de la COP28: llevar a cabo una transición que deje atrás los combustibles fósiles.
En esta COP30 se pensaba que habría avances sobre cómo implementar dicho acuerdo, pero Ecologistas en Acción señala que la presidencia “ha intentado encubrir su incapacidad de progresar en temas importantes con un anuncio improcedente sobre una hoja de ruta que está fuera de sus atribuciones y de sus posibilidades reales de implementación”.
La organización ecologista añade que “si bien el anuncio de la conferencia para poner fin a los combustibles fósiles propuesta por Colombia podría ser una oportunidad para avanzar en el fin de los combustibles fósiles, la realidad es que esto es un proceso alejado del marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Así, la presidencia se apropia de una iniciativa que no es suya y se excede en su labor y en el respeto a todas las partes”.
Adaptación: indicadores insuficientes y financiación poco definida
En cuanto a los temas de adaptación, se esperaban avances en cuanto a la puesta en marcha y concreción del Global Goal on Adaptation, concretamente en tres aspectos: el desarrollo político de los próximos dos años, los indicadores de progreso y la financiación.
En cuanto a lo primero, en la COP30 se ha creado el nuevo instrumento Visión Belem-Addis, un programa de trabajo de dos años que trabajar en la implementación de lo segundo, el conjunto de 59 indicadores que, sin embargo, resultan “claramente insuficientes” de acuerdo con las prioridades de la sociedad civil.
Por último, la financiación ha supuesto también una gran decepción, ya que, para algunos analistas, su “falta de concreción” hace que pueda confundirse con el objetivo general de financiación climática alcanzado el año pasado en Bakú, al no referirse específicamente a temas de adaptación ni de pérdidas y daños.
Ecosistemas: sin avances en biodiversidad ni en la reducción de la deforestación
Siendo esta COP30 una cumbre celebrada en el Amazonas, se esperaba que la biodiversidad y la naturaleza ocuparan un lugar central en las discusiones. Sin embargo, de acuerdo con Ecologistas en Acción, los textos aprobados resultan “insuficientes”.
Este año se esperaba la operacionalización del mecanismo de sinergias entre las tres cumbres de Río de Janeiro (clima, biodiversidad y desertificación), pero el resultado ha sido una “nueva postergación”.
Si bien se ha aprobado un texto formal sobre las sinergias que entrará necesariamente en la agenda de las próximas negociaciones, su debilidad “impide considerarlo un avance significativo en la materia”.
La otra ambición en temas de naturaleza era la elaboración de una hoja de ruta para fijar objetivos cuantitativos de reducción de la deforestación. Esta propuesta no ha sido aprobada por las partes y, por lo tanto, no se ha incluido en las decisiones finales de la cumbre COP30.
Movilización social masiva en la “Cúpula dos Povos” ante la inacción política
Aun así, la presidencia de la COP30 presentó en el plenario final una propuesta de elaborar dicha hoja de ruta en trabajos externos a la cumbre y a pesar de ser esto enmarcado como un logro, no supone ninguna acción concreta ni acuerdo vinculante.
La masiva movilización vivida el pasado sábado, la lucha de los pueblos originarios, las mujeres, los trabajadores y los activistas en la Cupula dos Povos muestra nuevamente que son muchas las comunidades que sí están a la altura del reto climático.
Responsables de la organización ecologista denuncian una COP30 vacía y geopolítica
Javier Andaluz Prieto, responsable de Clima y Energía de Ecologistas en Acción:
“La COP30 ha sido una de las cumbres más opacas de la historia. La presidencia brasileña ha sido incapaz de avanzar hacia una decisión final justa y que permitiera avanzar en la justicia climática.
Salvo el BAM, no se han producido avances. De nuevo, los gobiernos de todo el mundo anteponen sus intereses, poniendo en riesgo las vidas de todas y todos, particularmente de las personas vulnerables.
Venimos al Amazonas en busca de una financiación adecuada y una hoja de ruta para el fin de los combustibles fósiles y la deforestación, que pusiera a las personas y los ecosistemas en el centro de la acción climática. Sin embargo, el resultado final ha sido nuevamente un choque geopolítico que nos está saliendo demasiado caro”.
“En unos días se cumplirán 10 años del Acuerdo de París, una celebración a la que se sumarán decenas de líderes políticos responsables de la falta de cumplimiento del acuerdo.
No tienen nada que homenajear; al contrario, deben entender que son ellos los que están poniendo en riesgo el multilateralismo y no la sociedad civil que, frustración tras frustración, demuestra que está a la altura del reto. Solo un acuerdo global puede ayudarnos a avanzar con justicia, mientras tanto seguiremos luchando en nuestras localidades, en Belém o en Colombia, por la justicia y la integridad climática”.
Sofía Fernández Álvarez, activista del Área de Energía de Ecologistas en Acción:
“Cada año es crítico para afrontar la crisis climática, no podemos seguir perdiendo el tiempo. Necesitamos una transformación integral del sistema, que debe pasar por un abandono de los combustibles fósiles.
Esa transformación debe ser justa, rápida, feminista y definitiva, lo cual es imposible sin una hoja de ruta clara y financiación para llevarla a cabo. Esta hoja de ruta de la COP30 debe venir guiada por la mejor ciencia disponible”.
Sara Facchinelli, activista del Área de Conservación de la Naturaleza de Ecologistas en Acción:
“Teníamos algo de esperanza para esta cumbre COP30 del Amazonas y se ha caído como un aguacero tropical. Tenemos que actuar con rapidez y asegurarnos que las acciones climáticas no tengan impactos negativos en la biodiversidad.
El tiempo pasa y los recursos naturales, nuestras principales armas de resiliencia y sustento vital, se agotan. La comunidad internacional se ha mostrado incapaz de abordar estos temas y, una vez más, se ha mostrado más interesada en la protección de los intereses económicos que en la de nuestros ecosistemas y las vidas que los habitan”.
Las ONG calificaron los resultados de la COP30 como un acuerdo de mínimos que no responde a la urgencia de la crisis climática que vive el mundo entero, ni garantiza la financiación necesaria que deben dar los países del Norte Global a los del Sur.
Se lamentó en la COP30 la falta de medidas clave de justicia climática y la omisión de la deforestación en los textos finales, mientras Colombia y Panamá paralizan el plenario final por la falta de avances en varios temas básicos como la mitigación de cambio climático y los indicadores de adaptación. Seguir leyendo en ECOticias.com




















