La ganadería extensiva de dehesa puede compensar hasta el 60 % de sus emisiones de CO₂

Publicado el: 27 de febrero de 2026 a las 09:19
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La ganadería extensiva de dehesa puede compensar hasta el 60 % de sus emisiones de CO₂

La ganadería extensiva de dehesa puede compensar hasta el 60 % de sus emisiones, según el primer análisis integral de sostenibilidad realizado en Extremadura y publicado en Scientific Reports, del grupo Nature. El estudio rompe con la visión homogénea que sitúa a toda la ganadería como problema climático y apunta a un matiz clave: no todos los sistemas producen el mismo impacto.

Tras analizar 52 explotaciones exclusivamente extensivas en dehesa, los investigadores concluyen que los modelos menos intensivos —con menor carga ganadera y menor dependencia de insumos— no solo emiten menos, sino que capturan carbono en suelo, pastos y arbolado, convirtiendo el territorio en parte de la solución climática.



La ganadería extensiva de dehesa puede compensar hasta el 60 % de sus emisiones de CO₂

Un estudio de la Universidad de Extremadura publicado en Scientific Reports demuestra que los sistemas menos intensivos capturan carbono y reducen su impacto climático.

Para llevar a cabo el estudio, un grupo de investigadores de la Universidad de Extremadura realizó más de 60 entrevistas a agricultores y propietarios de tierras. Seleccionaron 52 explotaciones ganaderas extensivas, cada una de más de 100 hectáreas, ubicadas en paisajes de dehesas.

Gracias a dicho estudio se pudo medir la huella de carbono por hectárea, no por kilogramo de producto. La investigación se centra en el uso del suelo y la capacidad de los suelos, pastos y árboles para almacenar carbono.



Investigadores del Grupo de Economía y Calidad de Producciones Agroalimentarias de la Universidad de Extremadura (UEX) han llevado a cabo por primera vez un completo análisis sobre la sostenibilidad de las explotaciones ganaderas extensivas de dehesa en la región, integrando de forma simultánea datos técnicos, económicos, sociales y ambientales.

Un análisis pionero con datos técnicos, sociales y ambientales

El estudio, publicado en Scientific Reports de Nature, clasifica cuatro grupos de explotaciones extensivas según su sostenibilidad y capacidad para mitigar el cambio climático, y pone de manifiesto que los sistemas menos intensivos pueden compensar hasta el 60 por ciento de sus emisiones gracias al «secuestro de carbono» del suelo.

El equipo realizó más de 60 entrevistas a ganaderos y propietarios, seleccionando 52 explotaciones exclusivamente extensivas, todas ubicadas en dehesa y con una superficie superior a 100 hectáreas, según ha informado la UEX en nota de prensa.

Para el cálculo de las emisiones de dióxido de carbono equivalente (CO2e) -la huella de carbono-, el estudio propone como unidad funcional la hectárea.

Señala que, a diferencia de los sistemas intensivos, que parecen más eficientes si se mide la huella de carbono por kilogramo de carne o leche, en este trabajo solo se analizan las explotaciones extensivas de dehesa. Y la clave no es la cantidad de producto obtenido, sino el uso del territorio y su capacidad para «secuestrar» carbono en el suelo, los pastos y el arbolado.

Por ello, proponen la hectárea para medir las emisiones de dióxido de carbono equivalente en explotaciones extensivas. Esto lo explica el investigador de la UEx Andrés Horrillo, primer autor de este estudio.

Las explotaciones analizadas incluyen producciones de vacuno de carne, ovino de carne, caprino de leche y sistemas mixtos. Estos últimos especialmente frecuentes en Extremadura (vacuno–porcino ibérico u otras combinaciones).

Cuatro modelos productivos con impactos muy distintos

Los investigadores destacan que se trata del primer análisis integral que se lleva a cabo de la sostenibilidad de las dehesas que recoge indicadores de carácter técnico (carga ganadera, mano de obra, estructura de la explotación); económico (costes, ingresos, dependencia de insumos, rentabilidad); social (edad, relevo generacional, diversificación de ingresos) y ambiental (emisiones y secuestro de carbono).

El análisis estadístico ha identificado tres factores clave que diferencian a las explotaciones, como son su nivel de intensificación y emisiones; tenencia de la tierra y tipo de mano de obra, y dependencia de subvenciones de la PAC.

A partir de estos factores, se han definido cuatro grupos de explotaciones (tres grupos menos intensivos, con menor carga ganadera, menor dependencia de insumos (pienso, fertilizantes, maquinaria, etc.) y menor impacto ambiental. Y el más sostenible, que combina buenos resultados económicos con prácticas de manejo regenerativo.

Además, se identificó un cuarto grupo de explotaciones más intensivas, con mayor número de animales por hectárea y mayores emisiones (2183 kilos/CO₂ equivalentes por hectárea), pero también mayor rentabilidad económica.

La investigación señala que los grupos menos intensificados, con menor número de animales por hectárea y menor dependencia de insumos, emiten en torno a 700–1000 kilos/CO2 equivalentes por hectárea.

Y logran, además, compensar entre el 43 y el 63 por ciento de las emisiones gracias al secuestro de carbono, lo que evidencia el potencial de mitigación de cambio climático de la ganadería extensiva gestionada de manera adecuada.

La PAC ante el reto de reconocer la sostenibilidad real

El trabajo recomienda que la administración diseñe políticas diferenciadas por tipología de explotación, especialmente en el marco de la PAC, para reconocer la sostenibilidad de la ganadería extensiva y favorecer la implantación de prácticas con alto potencial de mitigación frente al cambio climático.

La asociación europea sobre producción animal, European Federation of Animal Science (EAAP), también se ha hecho eco de los resultados de este estudio que pueden servir de apoyo para desarrollar estrategias de gestión específicas que orienten los sistemas ganaderos extensivos hacia una mayor sostenibilidad y resiliencia.

Las explotaciones incluían ganado vacuno de carne, ovino de carne, caprino de leche y sistemas mixtos comunes en Extremadura. Los investigadores evaluaron indicadores técnicos, económicos, sociales y ambientales en el primer análisis exhaustivo de sostenibilidad de las dehesas.

Se identificaron cuatro tipos de explotaciones, desde sistemas de baja intensidad con menores emisiones hasta modelos más intensivos con mayor rentabilidad. La Federación Europea de Ciencia Animal destacó los hallazgos como guía para el diseño de futuras políticas. Seguir leyendo en CO2

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