El hielo marino antártico en grave crisis

El hielo marino registrado en la Antártida ha caído a su nivel más bajo de las últimas 4 décadas, según los datos satelitales preliminares. Los científicos y activistas alertan de la gravedad de esta situación provocada por el cambio climático, que afecta a todo el planeta.

¿Qué es el hielo marino?

Cuando el agua de mar pierde densidad, al enfriarse acaba por congelarse y este fenómeno origina el hielo marino, que según las estimaciones de los científicos cubre aproximadamente un 7% de la superficie de la Tierra y constituye el 12% de los océanos del mundo. La mayor parte de este hielo marino se concentra en la banquisa polar de los océanos Austral y Ártico.

El hielo marino se ve afectado a nivel local por las variaciones de las corrientes marinas, los cambios de los vientos y la temperatura, pero además fluctúa según las estaciones, puesto que desaparece en primavera y verano y se recupera en otoño e invierno, algo que en esta oportunidad no está sucediendo y que los científicos califican de evento extremo.

La extensión del hielo marino ártico suele ser bastante estable, en cambio la de la Antártida sufre numerosos cambios. El problema más acuciante en el Norte es el derretimiento de los hielos antiguos y los glaciares y en el sur el de los hielos marinos, ya que la tasa de pérdida de los mismos difiere radicalmente entre uno y otro.

Se estima que eso sucede a causa de que la Antártida está rodeada por el Océano Antártico, que constituye una masa de agua muy vasta, en cambio al Ártico lo circundan masas continentales: Asia, Groenlandia, América del Norte y Europa, en vez de aguas, que son las que promueven la formación de hielo marino.

Mínimos históricos

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Desde que se realizan mediciones el mínimo histórico de la cantidad de hielo marino de la Antártida se contabilizó en 2020 situándose en 2,1 millones de kilómetros cuadrados, pero las que se realizaron el 20 de febrero pasado apenas fueron de 1,98 millones de kilómetros cuadrados. Esto implica que el hielo sufre una reducción tres veces más rápida que las que experimentaba en 1990.

Los datos satelitales recabados en 1978 demuestran que la Antártida hasta 2014 producía unas cantidades de hielo marino muy importantes, que cumplían con los ciclos previstos de derretimiento y nueva formación, pero que a partir del año siguiente estos niveles comenzaron a decaer bruscamente.

En la región, la degradación del clima es muy evidente ya que hay zonas de la Antártida, que están sufriendo el calentamiento global más que ningún otro punto del planeta, puesto que se calientan más rápidamente que cualquier otro lugar.

Afectación global

Los científicos comentan lo aterrador y deprimente que resulta ver áreas enteras del Océano Antártico que deberían estar congelada, con apenas unos trozos de hielo, algo que alerta de la grave crisis que los afecta y que se hace extensiva a la biota local, lo que podría ser trágico para el continente helado y el resto del mundo.

Esto sucede porque existe una conexión ineludible entre las cadenas tróficas de todo el mundo. El daño ocasionado a las especies clave que habitan la región, tiene consecuencias en las redes globales de alimentación marina. Si no hay krill y fitoplancton, que suele criarse en zonas frías, se romperá la cadena en su eslabón más básico y los estragos en el resto de las criaturas marinas pueden ser enormes.

Pero como los seres humanos también dependen de los océanos para su subsistencia, si la biota marina sufre una disminución drástica porque las especies mueren de hambre, este factor seguramente agravará la crisis alimentaria mundial.

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