El estuario del Nalón conserva en sus sedimentos casi 50.000 años de historia climática y humana, según un estudio pionero de la Universidad de Oviedo. La investigación revela cómo los cambios naturales y la minería, los dragados y las obras portuarias han transformado profundamente este espacio costero asturiano.
Investigaciones geológicas han mostrado que los sedimentos del estuario del Nalón alcanzan varios metros de espesor, fruto de miles de años de acumulación de sedimentos fluviales y marinos. El registro estratificado permite identificar distintas etapas ambientales desde el Pleistoceno tardío y el Holoceno, abarcando periodos con condiciones climáticas muy diversas durante los últimos cientos de miles de años.
Aunque los estudios recientes se centran principalmente en los efectos más recientes del clima y de la intensa actividad humana, la propia secuencia sedimentaria del Nalón puede servir de base para reconstruir cambios climáticos a largo plazo que abarcan decenas de miles de años.
El estuario del Nalón como archivo natural del clima
Un estudio de la Universidad de Oviedo reconstruye la evolución del estuario del Nalón y evidencia cómo el clima y la actividad humana han transformado este enclave costero.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Oviedo ha publicado un estudio pionero que reconstruye la evolución del estuario del Nalón desde el Pleistoceno hasta la actualidad.
El estudio indica que este enclave costero no solo refleja los cambios naturales asociados a variaciones climáticas, sino también el «profundo impacto» de la actividad humana desde el siglo XIX, especialmente por la minería y las obras portuarias, por lo que es «un importante laboratorio natural».
El trabajo, publicado en la revista ‘Anthropocene’ y firmado, entre otros, por los investigadores de la institución académica asturiana Germán Flor y Efrén García, se basa en registros sedimentológicos de hasta veintisiete metros de profundidad que han permitido identificar cuatro etapas evolutivas.
Sedimentos que revelan 50.000 años de historia
Las dos primeras corresponden a periodos fríos del Cuaternario: la primera, de unos 47.000 años de antigüedad, a 18 metros de profundidad, formada por cantos y gravas, y la segunda, de hace 18.000 años aproximadamente, a 12 metros respecto al fondo del canal actual, también compuesto por arenas y, en menor proporción, gravas.
Ello significa que donde actualmente está la desembocadura, en esas fechas, se estaría más cerca a la parte más trasera del estuario, por tanto, el nivel del mar estaría varios kilómetros más alejado de su posición actual.
Por otro lado, las etapas más recientes evidencian la influencia antrópica: desde la reconstrucción a partir del mapa de Alcalá Casano de 1786, cuando el estuario era prácticamente natural hasta la construcción de espigones, muelles y dragados masivos, así como la explotación minera en la cuenca del Nalón y del Narcea, que introdujo carbón y contaminantes como el arsénico y mercurio en los sedimentos depositados en este estuario.
De un estuario natural al impacto industrial
La Universidad de Oviedo ha destacado que este trabajo aporta «información esencial» para entender la evolución climática desde hace casi 50.000 años y la gestión sostenible de los entornos costeros en un contexto de cambio climático.
El investigador del Departamento de Geología Germán Flor ha señalado que el estuario del Nalón ofrece una «gran cantidad de información sobre los cambios naturales y antrópicos, generados por la acción humana, desde su formación».
El estudio también analiza la dinámica de las dunas costeras y refleja que, tras décadas de progradación –acumulación de sedimentos- favorecida por el aporte fluvial y el cese de dragados, desde 2009 se detectó un retroceso vinculado al aumento del nivel del mar y a temporales extremos.
Dunas costeras y señales del cambio climático
Sin embargo, los datos más recientes apuntan a una «tendencia inesperada», con la recuperación y ecologización de las dunas, «lo que parece ir en contra de las predicciones de los modelos sobre la subida del mar».
La Universidad de Oviedo ha destacado que este trabajo aporta «información esencial» para entender la evolución climática desde hace casi 50.000 años y la gestión sostenible de los entornos costeros en un contexto de cambio climático.
Sus resultados «no solo tienen valor científico, sino también práctico para la planificación territorial y la protección de ecosistemas frágiles».
En conjunto, el estuario del Nalón actúa como una ventana al pasado, ofreciendo claves para entender la evolución climática en el noroeste ibérico y aportar contexto a los cambios ambientales que observamos hoy en día. Seguir leyendo en CAMBIO CLIMÁTICO




















