En Lützerath, un pequeño pueblo Alemán, una línea de resistencia activista lleva tiempo atrincherada frente a la mina, protegiendo las viviendas frente a una enorme máquina excavadora. Activistas europeos lo han visto claro, este es un lugar que aúna la lucha global y la local por un planeta habitable…

¡Aquí nos plantamos! Pues el futuro, tal y como lo conocemos, depende de defender pacíficamente esa línea. Y desde entonces, Lützerath se ha convertido en un símbolo de la justicia climática en Europa.

Manifestación contra la demolición del pueblo de Lützerath con la participación de Greenpeace. El gobierno alemán ha acordado con la empresa de carbón RWE extraiga otras 280 millones de toneladas de lignito, destructor del clima, en la mina a cielo abierto de Garzweiler. Seis veces más de lo que sería permisible para no sobrepasar el límite crítico de 1,5 grados.

Desde hace décadas, Lützerath sufre una de las minas de carbón de lignito a cielo abierto más grandes de Europa. En enero, la empresa propietaria RWE quiere derribar el pueblo con la ayuda del gobierno para expandir la mina y extraer unas 280 millones de toneladas de carbón adicional. Este proyecto es una debacle, y fomenta el cambio climático.

Guerra contra el carbón

El lignito es un tipo de carbón especialmente dañino para el clima. Se estima que si se extrae este carbón, Alemania sobrepasará los objetivos climáticos de París de 1,5 ªC.

La energía del carbón, independientemente del tipo que sea, es sucia, peligrosa e innecesaria. En España, se han desmantelado ya muchas de las centrales de carbón y 2025 es la fecha máxima por ley para el fin de este combustible fósil en todo el país. Pese a esto, aún quedan cuatro centrales funcionales: As Pontes, Aboño 2, Los Barrios y Soto.

Si no andamos con ojo, puede que el gobierno español siga los pasos del alemán y pretenda mantenerlas operativas en lugar de invertir en energías renovables que son la única salida real a la crisis energética y climática.