La relación entre el océano y la acción climática se ha vuelto inseparable en la conversación global sobre el futuro del planeta. Cada vez más estudios confirman que los mares no solo regulan el clima, sino que también amortiguan los impactos más graves del calentamiento global al absorber alrededor del 90% del calor adicional.
Sin embargo, esta función esencial ha llegado a un límite crítico. En vísperas de la COP30, activistas y organizaciones ambientales subrayan que la protección del océano debe convertirse en un eje central de las políticas climáticas, no un apéndice secundario.
A medida que aumentan la acidificación, la pérdida de oxígeno y el colapso de ecosistemas como los arrecifes de coral, la demanda de financiamiento específico para la conservación marina se intensifica. Grupos de la sociedad civil que participarán en la COP30 insisten en que, sin recursos significativos y de largo plazo, los compromisos internacionales quedan en papel mojado.
El océano y la acción climática: el gran olvidado que activistas reclaman poner en el centro
La coalición Ocean & Climate Platform (OCP) alertó este lunes, en el marco de la COP30 en Belém, Brasil, que es urgente incluir soluciones basadas en el océano en la acción climática y pidió a los gobiernos de América Latina y el Caribe que impulsen una agenda que así lo reconozca.
«Necesitamos movilizar finanzas para fortalecer el rol del océano en la acción climática. Si no reconocemos el océano como elemento central de la política climática, corremos el riesgo de fallarle a los países y comunidades más vulnerables que dependen de él», dijo la coalición en una declaración pública.
La OCP ofrece una serie de recomendaciones de política pública elaboradas con la participación de más de 85 organizaciones y un comité científico internacional, basadas en premisas como «comprender los vínculos entre océano, clima y biodiversidad; actuar con soluciones inmediatas para restaurar ecosistemas; y transformar sistemas financieros y de gobernanza hacia una economía azul regenerativa».
«Si no reconocemos el océano como elemento central de la política climática, corremos el riesgo de fallarle a los países y comunidades más vulnerables que dependen de él»,
Se trata de «puntos clave para fortalecer la relación entre el océano y la acción climática«, y un «primer paso para tomar acción desde las posiciones oficiales y estrategias climáticas de los países latinoamericanos», indicó la Fundación MarViva.
Más financiación azul ya: sin fondos no hay soluciones oceánicas ni protección de comunidades costeras
Además la fundación, que opera en Panamá, Costa Rica y Colombia, «respalda y comparte» una serie de llamados a la acción que plantea la OCP para ser considerados en espacios de negociación, diplomacia e implementación de acciones climáticas en la COP30.
Entre ellos «detener la expansión de los combustibles fósiles y acelerar una transición justa hacia las energías renovables, o adoptar el Marco de Net-Zero de la Organización Marítima Internacional (OMI) para transformar el sector del transporte marítimo».
Los océanos son responsables de producir al menos del 50 % del oxígeno del planeta
Subsidios pesqueros perversos: cuando el dinero público alimenta la sobrepesca y las emisiones
También prohibir los subsidios pesqueros perjudiciales, en coherencia con el nuevo Acuerdo de la Organización Mundial del Comercio, para eliminar los incentivos al combustible que permiten operaciones pesqueras industriales altamente emisoras de gases de efecto invernadero y de gran impacto ambiental; y desarrollar una gobernanza integral de las técnicas de eliminación de dióxido de carbono marino.
Los océanos son responsables de producir al menos del 50 % del oxígeno del planeta y según la ONU, la COP30 que se desarrolla en Belém representa una «oportunidad» para incorporar la conservación marina en las políticas nacionales de acción climática.
Los activistas también denuncian que el financiamiento climático actual se concentra en sectores terrestres, ignorando que millones de personas dependen directamente del océano para su alimentación, su cultura y su economía.
En países en desarrollo, especialmente en las regiones costeras del Sur Global, la falta de recursos para adaptación y mitigación marina acentúa desigualdades existentes. Por todo esto, la presión hacia los gobiernos en la COP30 es clara: sin una agenda climática que ponga al océano en el centro, no habrá posibilidad de limitar el calentamiento global ni de garantizar un planeta habitable. Seguir leyendo en EFE/ ECOticias.com





















