Los osos polares de Svalbard presentan una evolución inesperada frente al cambio climático. Investigadores noruegos han constatado que su condición física ha mejorado y que la población se mantiene estable, a pesar de la fuerte reducción del hielo marino en el Ártico, un fenómeno que en otras regiones ha provocado un acusado declive de la especie.
El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, se basa en datos de mediciones de casi 800 osos adultos recogidos entre 1992 y 2019. Los investigadores observaron que, tras una disminución inicial en la década de 1990, la condición corporal de los osos aumentó desde aproximadamente el año 2000, coincidiendo con una continua pérdida de hielo.
Este patrón contrasta con lo esperado: normalmente la reducción del hielo marino limita el acceso de los osos a sus presas tradicionales, principalmente focas, y conlleva pérdidas de peso y menor tasa de supervivencia.
Los osos polares de Svalbard muestran una adaptación inesperada
Un estudio del Instituto Polar Noruego detecta mejores reservas de grasa y poblaciones estables pese al aumento sostenido de los días sin hielo.
Las condiciones físicas de los osos polares que habitan en la isla noruega de Svalbard han mejorado y mantienen sus poblaciones estables a pesar de la pérdida de hielo marino en el Ártico como consecuencia del calentamiento global.
Los hallazgos realizados por investigadores del Instituto Polar Noruego difieren de observaciones previas sobre la disminución de las poblaciones de osos polares coincidiendo con la pérdida de hielo marino en el Ártico; los investigadores han publicado este jueves los resultados de su trabajo en la revista Scientific Reports.
Las investigaciones anteriores habían registrado aumentos de temperatura en la región del mar de Barents que rodea Svalbard de hasta dos grados Celsius por década desde 1980; sin embargo, después de un censo de 2004, la población de osos polares del mar de Barents contaba con aproximadamente 2.650 individuos y hasta hace poco parecía no haber disminuido en tamaño, aunque las razones de esto no están claras.
Los investigadores analizaron las posibles causas de la estabilidad de las poblaciones de Svalbard utilizando datos de 1.188 registros de mediciones corporales de 770 osos polares adultos, obtenidos en Svalbard entre 1992 y 2019, y compararon los cambios en el índice de composición corporal (ICC) de los osos, un indicador de las reservas de grasa y la condición corporal, con el número de días sin hielo en la región del mar de Barents a lo largo de un período de 27 años.
Más días sin hielo y mejor condición corporal
Los hallazgos realizados por investigadores del Instituto Polar Noruego difieren de observaciones previas sobre la disminución de las poblaciones de osos polares coincidiendo con la pérdida de hielo marino en el Ártico.
Los autores descubrieron que, si bien el número de días sin hielo aumentó en aproximadamente 100 durante este período (a un ritmo de unos cuatro días al año), el ICC medio de los osos polares adultos estudiados se incrementó después del año 2000, lo que revela que las reservas de grasa crecieron a medida que disminuyeron los niveles de hielo marino.
Los investigadores han sugerido que las mejoras en las condiciones corporales de los osos polares de esta isla podrían atribuirse a la recuperación de las poblaciones de fuentes de presas terrestres que anteriormente fueron sobreexplotadas por los humanos, como el reno y la morsa.
También han sugerido que la pérdida de hielo marino puede llevar a que animales de presa como las focas anilladas se concentren en áreas más pequeñas de hielo marino y que esto puede aumentar la eficiencia de la caza del oso polar.
Los límites de la resiliencia climática
Los autores han apuntado no obstante que nuevas reducciones en el hielo marino pueden afectar negativamente a las poblaciones de Svalbard al aumentar las distancias que necesitan viajar para acceder a las zonas de caza, como ya se ha observado en otras poblaciones de osos polares en otros lugares.
En resumen, los osos polares de Svalbard brindan un ejemplo inesperado de resiliencia en un entorno extremo, desafiando algunas predicciones anteriores sobre sus perspectivas de supervivencia en un clima más cálido. Sin embargo, este aparente “éxito” subraya también la complejidad de los efectos del cambio climático en los ecosistemas del Ártico y la necesidad de continuar estudiando cómo distintas poblaciones responden a estos cambios acelerados. Seguir leyendo en CAMBIO CLIMÁTICO.





















