El nuevo protocolo de medidas contra la contaminación en Madrid y ‘nada’ es lo mismo

Madrid lleva seis años consecutivos incumpliendo los límites legales para el dióxido de nitrógeno, NO2, desde que la normativa entró en vigor, en 2010, hasta el momento actual, 2015, año en el que ya varias estaciones han superado los límites legales, como ha denunciado Ecologistas en Acción.

Tras años de incumplimientos legales de los niveles de contaminación del aire, con lo que eso supone para la salud de la población, el Ayuntamiento de Madrid adopta un protocolo de actuación en casos de fuertes superaciones de dióxido de nitrógeno. Sin embargo, el diseño del protocolo no servirá para evitar ni para paliar los nitrogenazos. Ecologistas en Acción analiza lo que habría ocurrido en los dos últimos episodios de fuerte contaminación si ese protocolo ya hubiese estado en vigor. Poco o nada, es la respuesta.

Madrid lleva seis años consecutivos incumpliendo los límites legales para el dióxido de nitrógeno, NO2, desde que la normativa entró en vigor, en 2010, hasta el momento actual, 2015, año en el que ya varias estaciones han superado los límites legales, como ha denunciado Ecologistas en Acción.

Es ahora, con un retraso injustificable, cuando el Consistorio aprueba un “Protocolo de medidas a adoptar durante episodios de alta contaminación por dióxido de nitrógeno en la ciudad de Madrid”. Este nuevo protocolo fue anunciado el jueves como gran novedad aunque es muy similar al borrador que ya manejaba el Ayuntamiento de Madrid desde julio de 2014. Pero lo más grave es que no servirá ni cumplir la ley ni para proteger de forma adecuada la salud de los madrileños. Ecologistas en Acción ha cotejado el protocolo y los niveles que establece para entrar en funcionamiento con los dos últimos episodios de contaminación sufridos en Madrid.

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El penúltimo episodio de fuerte contaminación por NO2 tuvo lugar a finales de octubre de 2014. El 29 de octubre se dieron las condiciones para que se aplicara lo que el protocolo clasifica como “Escenario 1”: ese día se habría empezado a informar a la población a través de los medios de comunicación y se habría reducido la velocidad en la M-30 y en las radiales en el interior de la M-40 a 70 km/h. Un día después, el 30 de octubre, se habría alcanzado el “Escenario 2”, provocando que se prohibiera el aparcamiento a los no residentes en la zona SER y redoblando las alertas a la población.

El gran problema es que todas estas medidas se habrían adoptado justo al final del periodo anticiclónico (que concluyó el 31 de octubre), cuando bastantes estaciones ya habían superado numerosas veces el valor límite horario. Las actuaciones no habrían tenido prácticamente incidencia en la mejora de la salud pública. Eso poco, pero más de lo que sucedió en realidad en ese episodio de nitrogenazo.

En el episodio más reciente, el de finales de diciembre y las dos primeras semanas de enero de 2015, el análisis es parecido. Se registraron 194 superaciones del valor límite horario por NO2 (200 µg/m3) en total y 6 estaciones agotaron el crédito de 18 superaciones permitidas para todo el año. A pesar de ello, solo se habría alcanzado el “Escenario 1” en pocas estaciones y esto solo habría sucedido en los últimos días del nitrogenazo. En ningún caso se habría llegado al “Escenario 2”, porque el protocolo establece que las superaciones se tienen que dar de forma consecutiva y en varias estaciones de la misma zona.

La aplicación de este protocolo, prevista para marzo, no va a garantizar ni que se cumpla la ley ni que se proteja adecuadamente la salud de los madrileños y madrileñas. Más bien parece una estrategia del Gobierno municipal para que parezca que se actúa cuando en realidad se ponen las condiciones para apenas tener que intervenir.

El Ayuntamiento olvida que la mejor estrategia de lucha contra la contaminación del aire es la prevención y la previsión. Es decir, prevenir la mala calidad del aire mediante medidas estructurales y continuadas, y prever las situaciones de pico de contaminación –los anticiclones no llegan de improviso, sino que se conoce su evolución– para evitar, con antelación, que se llegue a niveles malsanos de contaminación.

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