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sábado, febrero 4, 2023

Estudian la cantidad de CO2 existente en los terrenos de la futura planta de almacenamiento de CO2 de Hontomín

Según explica a DiCYT su responsable, el doctorando Javier de Elio, de la Escuela de Ingenieros de Minas de la UPM, «la medición de gases en superficie sirve para ver la cantidad de dióxido de carbono existente previa a la inyección». Este gas de efecto invernadero, no tóxico, se encuentra de forma natural en muchos entornos. La caracterización del CO2 existente permitirá ver en el futuro si existe algún tipo de fuga o un aumento anómalo de la presencia de este gas en la superficie, lo que implica la mejora de aspectos de seguridad de la planta experimental.

Los investigadores Javier de Elio y Luis Felipe Mazadiego Martínez, su director de tesis, muestrean desde hace año y medio la obtención de los valores de flujo natural de CO2. Una vez inyectado el gas a una profundidad aproximada de entre 800 y 1.000 metros en el subsuelo, se procederá a la monitorización de este proceso. Hontomín, según la describe De Elio, «es una zona de bosques y terrenos agrícolas en el que no existe una gran influencia del factor humano, pero que en determinados periodos, como por ejemplo la sementera, se producen variaciones significativa de la cantidad de CO2». Por la variación que la vegetación y otros factores producen en el contenido de dióxido de carbono, los investigadores han realizado mediciones en diferentes épocas del año.

El equipo científico ha empleado para el estudio una cámara de acomodación, «un equipo que mide la cantidad de CO2 desde el suelo a la atmósfera». Una especie de campana orientada al suelo registra el incremento de la concentración del gas que tiene lugar en su interior. Esta medición se realiza en gramos por metros cuadrados al día.

Concentraciones bajas

Actualmente, según los registros de estos investigadores, las concentraciones «son muy bajas, normales en este tipo de terrenos naturales». Para saber si estos parámetros están en esta normalidad, los científicos han realizado mediciones en otras zonas naturales, como el parque de la Casa de Campo de Madrid. Por otra parte, han comparado los datos obtenidos en Hontomín con análogos naturales en los que se produce una importante emisión a la atmósfera de CO2. Para ello, han comparado los registros con datos obtenidos en Campo de Calatrava (Ciudad Real), donde existen emanaciones derivadas de una zona volcánica.

La superficie analiza comprende un radio de tres kilómetros cuadrados desde el lugar donde se va a producir la inyección experimental. Según explica De Elio, las tomas de muestras se realizaron al azar en diferentes lugares de este radio de acción, y después se centraron en los puntos donde se han realizado sondeos para el estudio del subsuelo, «ya que estos lugares son susceptibles para suceder emanaciones». Para analizar estos pozos, los investigadores emplearon mallas de cien metros y se centraron en un radio de dos kilómetros cuadrados.

En otra fase de la investigación, en virtud de una colaboración con la Universidad de Florencia (Italia), los científicos analizan las aguas superficiales y miden las concentraciones de compuestos. Si se produjera una emanación de un gas desde el subsuelo al exterior, este gas se mezclaría con el agua, por lo que el conocimiento de la composición de los cursos y aguas estancas de la zona puede ayudar a conocer si existen riesgos de emanación de CO2 en la experimentación que llevará a cabo la Ciuden.

Otros gases

El trabajo contempla no solo el estudio de la presencia de dióxido de carbono, sino también de otros gases como el helio o el metano, que también se encuentran de forma natural en el terreno y cuya presencia puede implicar una permeabilidad del mismo. Estos gases se emplean como «trazadores para descubrir posibles zonas de riesgo de emanación de CO2». Los análisis también abordarán el subsuelo inmediato, un metro bajo tierra, para conocer el origen del CO2, esto es, para saber si es fruto de la actividad natural de las plantas.

De Elio cree que en 2012 se tendrán ya datos fiables sobre la presencia natural de CO2 en este entorno. Aunque estos datos los tendrán los técnicos previamente a la inyección y el almacenamiento, los investigadores de la UPM continuarán su trabajo de forma paralela a la construcción de la planta de demostración.

http://www.dicyt.com/

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