Investigación del CICESE (Baja Califormia). El ciclo del carbono, un actor relevante en el cambio climático global

Dos investigadores del Cicese (Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, Baja California), Rodrigo Vargas y Rubén Lara, como parte de un equipo multidisciplinario de científicos mexicanos y de Estados Unidos, publicarán en agosto el artículo Oportunidades para el avance de la ciencia del ciclo del carbono en México: hacia una comprensión de escala continental, que constituye la primer síntesis de información sobre trabajos relacionados con cambio climático y flujos de carbono en mar y tierra en México.

Los planteamientos del artículo, el cual será publicado en la revista Environmental Science and Policy, abarcan cuatro aspectos fundamentales. Primero, incluir a México como parte integral de la investigación y políticas del medio ambiente de Norte América debido a las grandes diferencias ecológicas, climáticas y socioeconómicas entre los tres países. Es decir, lograr que Canadá, Estados Unidos y México trabajen de manera conjunta para participar en la transformación de la ciencia en el ciclo del carbono (CCC) en esta región.

 

También se busca ofrecer una síntesis de las relaciones y retos que existen entre entidades y agencias científicas, gubernamentales y de financiamiento que influyen en la CCC en México y los Estados Unidos; y discutir el estado del arte de la CCC en México y sintetizar los avances recientes con énfasis en las interacciones tierra-océano-atmósfera. Finalmente, trata de destacar las oportunidades que generan estudios a escala continental y las colaboraciones para establecer infraestructura y una red de educación para generar recursos humanos capacitados dentro de la CCC.

 

Además de los doctores Vargas y Lara, investigadores en Biología de la Conservación y Oceanografía Biológica del Cicese, respectivamente, participaron como co-autores el Dr. Henry W. Loescher, integrante del National Ecological Observatory Network, de Boulder, Colorado, quién forma parte además del Institute of Alpine and Arctic Research, de la Universidad de Colorado; los doctores Tulio Arredondo y Elisabeth Huber-Sannwald, integrantes del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT), y finalmente el Dr. Enrico A. Yépez, del Departamento de Ciencias del Agua y del Medio Ambiente, e integrante del Instituto Tecnológico de Sonora, en Ciudad Obregón.

 

Ese elemento llamado carbono

 

El carbono tiene la capacidad de producir un millón 700 mil compuestos. Si se tiene presente que el total de compuestos diferentes se considera que es de dos millones, es claro que el resto de los demás elementos producen solamente 300 mil compuestos. Por lo tanto, se deduce que el carbono es una gran maravilla, un actor fundamental para la vida en este planeta. El carbono puro se encuentra en la naturaleza en dos formas separadas: grafito y diamante.

 

El ciclo del carbono involucra todas las transformaciones químicas de compuestos que contienen al elemento carbono. Es un ciclo biogeoquímico de gran importancia para la regulación del clima del planeta Tierra, y en él se ven implicadas actividades básicas para el sostenimiento de la vida. Interviene en procesos vitales tan relevantes para el funcionamiento y existencia de la vida, como son la respiración (intercambio de oxígeno por CO2), la fotosíntesis (intercambio de CO2 por oxígeno), ambos procesos que le dan energía (en forma de ATP) a los organismos que las realizan, incluido el ser humano.

 

El ciclo del carbono en el México actual

 

Introduciéndonos en el contenido del artículo Oportunidades para el avance de la ciencia del ciclo del carbono en México: hacia una comprensión de escala continental, sus autores ponen en perspectiva la relevancia del ciclo en un país de economía emergente. México tiene un acelerado cambio de uso de suelo, crecimiento de la población humana, migración humana, economía creciente dependiente de combustibles fósiles (basados en compuestos de carbono), un aumento en los ecosistemas perturbados (por ejemplo, pastos naturales, manglares) y disturbios a gran escala (por ejemplo, sequías, incendios, huracanes). Estos indicadores que contrastan entre los países de Norte América son importantes en la regulación de la dinámica del ciclo del carbono y el clima con repercusiones a escala nacional, regional y mundial.

 

Un aspecto relevante a destacar de esta publicación, es que al revisar la literatura científica relacionada con el ciclo del carbono, normalmente sólo se considera a Estados Unidos y Canadá, cuando México es parte de Norte América desde todas las aristas: geográfica, política y económica. Este trabajo hace referencia explícita al tópico ya que, como lo señalan, los problemas ambientales sólo se pueden resolver a través de colaboraciones científicas y de programas gubernamentales que van mas allá de las fronteras entre países.

 

Los autores profundizan. México ha implementado dos estrategias de niveles nacionales para reducir 30 por ciento de las emisiones de carbono para el año 2020. El primero es el Programa Especial de Cambio Climático, que incorpora tasas nacionales de mitigación y adaptación, así como establecer un plan a largo plazo de reducciones de emisiones, para el período de 2020–2050.

 

En segundo lugar, los Programas Estatales de Acción ante el Cambio Climático (PEACC) son planes de mitigación estratégica para contribuir a sectores específicos en cada estado, a consolidarse para el año 2020. Sin embargo, existen conjuntos de datos nacionales e internacionales limitados que son usados para informar a estos programas (SEMARNAT-INE, 2010).

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