20 millones de toneladas de CO2 por culpa de la térmica de Andorra

La teoría más elemental en la lucha contra el cambio climático dice que para reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2 ), el principal gas de efecto invernadero que está produciendo el calentamiento global del clima, el primer paso es eliminar las fuentes de energía fósiles (petróleo, carbón, gas)

El apoyo político al carbón, y a la térmica de Andorra en particular, ha supuesto un exceso de al menos 20 millones de toneladas de CO2 en las emisiones aragonesas durante los últimos 7 años, cifra que se incrementará notablemente en los próximos años de seguir funcionando, como se pretende, esta central térmica.

Las centrales térmicas de ciclo combinado, que funcionan con gas natural, son contaminantes, pero bastante menos que las centrales térmicas, como la de Andorra-Teruel, que funcionan con carbón y que emiten casi el triple de CO2 [1], por unidad de energía, que una central térmica de ciclo combinado. Desde el año 2007 están operativas tres centrales térmicas de ciclo combinado en Aragón, dos en Escatrón (Zaragoza) y otra en Castelnou (Teruel), superando el conjunto los 1890 MW (megavatios) de potencia eléctrica, cifra bastante superior a los 1.102 MW que tiene la central térmica de Andorra.

La teoría más elemental en la lucha contra el cambio climático dice que para reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2 ), el principal gas de efecto invernadero que está produciendo el calentamiento global del clima, el primer paso es eliminar las fuentes de energía fósiles (petróleo, carbón, gas) para sustituirlas por energías renovables. Para ello las centrales térmicas de ciclo combinado, por su mayor eficiencia energética, se contemplan como un mal menor y una tecnología de transición mientras se desarrollan las energías renovables, camino este último que debe emprenderse sin demora y a buen ritmo. Sin embargo, del 2007 al 2013, los intereses privados de las empresas eléctricas, ajenas al interés público, entremezclados con los intereses asociados al mundo del carbón, han conseguido sabotear la política ambiental contra el cambio climático favoreciendo el consumo del carbón y limitando el uso de las centrales térmicas de ciclo combinado, centrales que por su mayor potencia eléctrica podrían haber asumido perfectamente la generación eléctrica de las térmicas de Escucha (cerrada a finales de 2012) y Andorra en ese periodo de tiempo.

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Prueba de la infrautilización de las centrales de ciclo combinado aragonesas es que en el periodo 2007-2013 (ved gráficos adjuntos) el máximo uso de estas térmicas se dio en el año 2009, año en el que produjeron 6.470 GWh (gigavatios-hora), que es un 39% de su capacidad teórica máxima, mientras las térmicas de carbón (Escucha y Andorra) solo producían ese año 3.133 GWh, menos de la mitad que los ciclos combinados. A partir del 2009 empezó un serio declive de las térmicas de ciclo combinado que tuvo su máxima expresión en el 2013, año en el que prácticamente estuvieron sin funcionar, produciendo en Aragón solo 101 GWh, un exiguo 0´6% de su capacidad máxima, mientras la térmica de Andorra producía 3.777 GWh y emitía más de 3.600.000 toneladas de CO2 , una importante cantidad de CO2 que se podía haber reducido a un tercio con los ciclos combinados y que supone unos 2.400.000 toneladas de CO2 emitidos a la atmósfera de un modo totalmente innecesario e irresponsable.

Analizados en su conjunto se puede estimar que en el periodo 2007-2013 el uso del carbón en las térmicas de Escucha y Andorra ha supuesto un exceso de emisiones de al menos 20.000.000 de toneladas de CO2 [2], cifra que incluso podría haber sido superior si en ese periodo de tiempo se hubieran utilizado más energías renovables (eólica, hidráulica, solar, etc.), energías que no siempre consiguen el acceso al suministro eléctrico general por los manejes económicos de los dueños de los mercados eléctricos.

Por cada año de más en que siga funcionando la central térmica de Andorra se añadirán gratuitamente a la atmósfera en torno a los 3 millones de toneladas de CO2 (2/3 de sus emisiones reales), aproximadamente un 16% de las emisiones anuales aragonesas [3]. Por ello resulta desolador que la totalidad de los partidos políticos con representación en las Cortes de Aragón y los sindicatos mayoritarios defiendan la continuidad de la central térmica de Andorra por un lado mientras simulan, por el otro lado, preocuparse por el cambio climático, un problema de cuya gravedad hay cada vez más pruebas y que requiere tomar medidas urgentes para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero, tal como muestran los últimos informes del IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change).

Ecologistas en Acción considera que los problemas socioeconómicos de las poblaciones mineras deben resolverse, pero sin agravar los serios problemas ambientales con los que nos enfrentamos, desligándolos del carbón. Así mismo Ecologistas en Acción solicita públicamente a todas las fuerzas políticas y sindicales aragonesas que reconsideren su postura respecto a la central térmica de Andorra, central que debe cerrarse en beneficio de todos y de las generaciones futuras, proponiendo como alternativa, según se ha indicado, la utilización plena de las centrales de ciclo combinado durante ese proceso de transición hacia una era poscarbón junto al impulso decidido por el desarrollo de las renovables como un elemento creciente en el sistema energético y que constituyen también fuentes de empleo, algo que se suele olvidar y que no entra en la contabilidad cuando se usa el argumento laboral como una simple excusa para servir a otros fines encubiertos.

La lucha contra el cambio climático va a requerir una gran transformación sociopolítica y una adaptación técnica para la que se necesitará tiempo y esfuerzo. Por eso resulta muy preocupante que lo que es posible realizar ya con la tecnología a nuestro alcance, la eliminación del carbón en el sistema eléctrico, se posponga indefinidamente por quienes tienen la responsabilidad de adoptar las políticas públicas adecuadas a tal fin.

Documentos adjuntos

Notas

[1] Las centrales térmicas de carbón emiten en promedio 2´66 veces más CO2 que una central térmica de ciclo combinado.

[2] Para hacerse una idea de lo que son 20 millones de toneladas de CO2 se puede tomar el siguiente ejemplo hipotético. Si metiéramos el CO2 , licuado, en camiones cisterna con capacidad de carga de 25 toneladas (en camiones bastante potentes…) harían falta: 20.000.000 / 25 = 800.000 camiones. Alineados, suponiendo unos 15 m de largo, serían 800.000 x 15 = 12.000.000 m = 12.000 km. Se podrían alinear tres columnas de todos esos camiones, en posición estática, de Andorra (Teruel) a Moscú, y sobrarían algunos…

[3] Tanto por ciento (%) del promedio anual de las emisiones aragonesas entre 2007 y 2012, que fue de 19.058.000 toneladas de CO2 . Los datos del 2013 no se han hecho públicos todavía.

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