Cambio climático, acidez de los océanos, y los arrecifes

Científicos del Instituto de Biología Marina de Hawai (HIMB) han determinado que el aumento de acidez en los océanos, consecuencia del cambio climático, aumenta la erosión de los arrecifes.

Los arrecifes de coral viven en un ambiente de equilibrio entre su construcción y su descomposición. A medida que los corales crecen, se construye un complejo marco de carbonato de calcio que sirve de hábitat para los peces y otros organismos del arrecife. Al mismo tiempo, los bioerosionadores, como el pez loro o los gusanos marinos, desglosan la estructura del arrecife en escombros y en la arena que nutre las playas.

Para que los arrecifes persistan, su tasa de construcción debe exceder su desglose. Este equilibrio se ve ahora amenazado por el aumento de dióxido de carbono en la atmósfera, lo que provoca la acidificación del océano (disminuyendo su pH).

La nueva investigación se ha centrado en gran medida en los impactos negativos de la acidificación de los océanos en el crecimiento de los arrecifes, y demuestra que un menor pH en el océano potencia la ruptura del arrecife. «Un doble golpe para los arrecifes de coral en un clima cambiante», ha señalado una de las autoras principales, Nisa Silbiger, que publica sus resultados enMarine Ecology

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Para medir la erosión biológica, los investigadores desplegaron pequeños bloques de carbonato de calcio (el esqueleto de un coral muerto) en un arrecife durante un año. Tradicionalmente, estos bloques se pesan antes y después de la implementación en el arrecife. Sin embargo, los científicos utilizaron en esta ocasión una tomografía computarizada de alta resolución, para crear imágenes en 3D del antes y del después de cada bloque de coral.

Silbiger ha apuntado que esta novedosa técnica proporciona una medición más precisa de las tasas de acreción y erosión.

Así, los investigadores colocaron los bloques de bioerosión a lo largo de un trayecto de 30 metros sobre los arrecifes de coral de poca profundidad de la bahía de Kane’ohe (Hawai), aprovechando la variabilidad natural del pH en esta zona. El estudio comparó la influencia del pH, disponibilidad de recursos, la temperatura, la distancia de la costa, y la profundidad en el equilibrio de acreción-erosión. Entre todas las variables medidas, el pH fue el predictor más fuerte de acreción-erosión.

Los expertos destacan que este estudio también pone de relieve el impacto de la variación de la química del océano costero en los arrecifes de coral. Los modelos actuales del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) predicen cambios en el pH del océano abierto, pero estas predicciones son problemáticos para los arrecifes de coral, que están incrustados en los ecosistemas costeros muy variables. El estudio encontró diferencias dramáticas en el pH del océano y en la variabilidad diaria de pH a través de una distancia corta.

«Fue sorprendente descubrir que los cambios a pequeña escala en el ambiente pueden influir en los procesos de arrecifes a nivel de ecosistema. Hemos visto cambios en el pH del orden de metros, y esos pequeños cambios de pH mostraron patrones en los arrecifes de acreción-erosión», ha apuntado Silbiger.

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