América Latina y el Caribe, tiene una gran vulnerabilidad al calentamiento global

Su situación geográfica y climática, su condición socioeconómica y demográfica y la alta sensibilidad al clima de sus activos naturales, como los bosques y la biodiversidad son los factores que previsiblemente agravarán este fenómeno que afecta a todo el globo terráqueo y que ya es uno de los retos del S.XXI.

La región de América Latina y el Caribe es una de las más vulnerables a los efectos del Calentamiento Global pese a que es una de las que menos ha contribuido a este fenómeno, según revela un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Su situación geográfica y climática, su condición socioeconómica y demográfica y la alta sensibilidad al clima de sus activos naturales, como los bosques y la biodiversidad son los factores que previsiblemente agravarán este fenómeno que afecta a todo el globo terráqueo y que ya es uno de los retos del S.XXI.

El informe desvela que, en general, en Centroamérica y América del Sur la temperatura ha aumentado entre 0,7 y 1 °C desde mediados de los años 70, aunque hay algunas excepciones regionales. Este es el caso de la zona costera de Chile, que ha sufrido una reducción de 1 °C.

Asimismo, las previsiones apuntan a que la temperatura subirá a lo largo de este siglo entre 1,6 y 4 °C en las regiones de Centroamérica y América del Sur y que los fenómenos climáticos extremos sufrirán modificaciones significativas.

Por otro lado, las proyecciones climáticas medias de toda la Tierra sugieren un aumento de temperatura de entre 1 y 3,7 °C, con un incremento de entre 1 y 2 °C para 2050 y escenarios extremos de hasta 4,8 °C de aumento para finales del S.XXI.

VARIACIÓN EN LAS PRECIPITACIONES

Por otra parte, las precipitaciones se modificarán a causa del Cambio Climático, pero de forma diferente según la región. En las últimas décadas ha habido un aumento de las precipitaciones anuales en la región suroriental de América del Sur, pero las lluvias han disminuido en Centroamérica y la zona centro-sur de Chile.

En cuanto a las proyecciones futuras, se prevén más cambios, que en Centroamérica pasarían por unos niveles de precipitación de entre un -22 por ciento y un 7 por ciento a finales de este siglo. En el caso de América del Sur, se prevé por ejemplo una reducción del 22% en el noreste del Brasil y un incremento del 25% en la zona suroriental de América del Sur.

Además, la masa de los mantos de hielo de Groenlandia y la Antártida, los glaciares y los hielos del Ártico se han reducido considerablemente en las últimas décadas, y la superficie media anual del hielo marino ártico ha experimentado un descenso de entre 0,45 y 0,51 millones de km2 por década durante el período 1979-2012 y mengua cada vez más en el período de verano.

EL COSTE ECONÓMICO DEL CAMBIO CLIMÁTICO.

El informe también cifra los costos económicos del cambio climático para América Latina y el Caribe en 2050, que se situarían entre el 1,5% y el 5% del PIB regional.

Aunque el cambio climático es un fenómeno de largo plazo cuyos efectos serán más intensos en la segunda mitad de este siglo, para frenarlo es necesario actuar con urgencia. La CEPAL propone disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero de las alrededor de 7 toneladas per cápita al año actuales, a 2 toneladas per cápita en 20150 y continuar esta tendencia hasta 1 tonelada per cápita a final de siglo.

No obstante, también es necesario un cambio en las infraestructuras y el modelo productivo, ya que el actual produce niveles peligrosos de emisiones de CO2 y hace imposible cumplir las metas climáticas que los países se han impuesto para 2050. En América Latina y el Caribe encontramos diferencias entre los países, pero en conjunto las emisiones representan el 9% de las mundiales.

El organismo apuesta por migrar a economías sostenibles y abordar procesos de adaptación al nuevo contexto que también lo sean. Este tránsito requiere, por ejemplo, modificar la matriz energética y la infraestructura disponible, además de los sistemas de movilidad.

El transporte es un problema para América Latina y el Caribe porque la baja calidad del público hace que los ciudadanos adopten un vehículo privado y el consiguiente gasto de gasolina en cuanto se lo pueden permitir. Además la planificación a largo plazo de un sistema sostenible se debe abordar desde hoy mismo porque la infraestructura que se construye actualmente tendrá una vida útil hasta 2050 y, por tanto, incidirá en las emisiones futuras.

Paradójicamente los costos para llevar adelante los procesos de adaptación en América Latina y el Caribe son inferiores al 0,5% del PIB regional, una cifra mucho menor al costo económico y social que supondría afrontar el Cambio Climático sin haber tomado ninguna medida.

ep

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