Esta comunidad indígena NO usará más plásticos

Consciente de esta situación, el alcalde de San Juan La Laguna, Mauricio Méndez, le declaró la guerra a este refinado del petróleo prohibiendo la distribución de las bolsas de plástico, productos de duroport y pajillas.

En el mercado dominical de San Pedro La Laguna los clientes que abarrotan esta comunidad indígena del interior de Guatemala ya no portan bolsas de plástico, aquí la vanguardia está en la tradición: los productos se entregan en hojas de árbol de plátano.
Parecen inofensivas y se usan todos los días. Son de colores, transparentes o con grandes logotipos de publicidad. Pero a pesar de sus múltiples formas y variedades tardan en degradarse un promedio de 150 y 200 años, por lo que las bolsas de plástico constituyen una amenaza para la salud del planeta.
Consciente de esta situación, el alcalde de San Juan La Laguna, Mauricio Méndez, le declaró la guerra a este refinado del petróleo prohibiendo la distribución de las bolsas de plástico, productos de duroport y pajillas.
Esta iniciativa equipara a este pequeño enclave, ubicado a las orillas del Lago Atlitlán, a los países más avanzados de Europa, que recientemente también han adoptado medidas frente a la creciente amenaza de los plásticos.
En San Pedro La Laguna, la población, en su mayoría de la etnia Tzutujil, vive del comercio y del turismo, pero la contaminación de las aguas del lago ha sido una de las mayores preocupaciones durante años, por lo que esta medida, la tercera en el país, ha sido vista con buenos ojos.
Fernando, un carnicero Tzutujil que trabaja en el mercado, piensa que deshacerse del plástico es la mejor opción: «Las hojas de plátano sirven igual que las bolsas y no contaminan nuestro lago. Los clientes ya las piden. Así todos vamos a ser más felices».
También María, una tímida vendedora que comercia con mariscos, ha adoptado la disposición con gusto y aunque reconoce que «algunos todavía están usando bolsas», expresa su deseo de que dejen de hacerlo y se cambien a las hojas de plátano: «Son mejores para el ambiente».
Las multas para quienes no acaten la disposición medioambiental van desde los 300 quetzales (unos 40 dólares) hasta los 15.000 (2.000 dólares), pero estas cantidades se pueden duplicar con la reincidencia.
ARTÍCULOS RELACIONADOS
- publicidad -

Otras noticias de interés