“La empresa minera canadiense Eco Oro Minerals Corp está acusada de generar grandes problemas ambientales en los Páramos, que son ecosistemas bajo protección nacional. Como contrapartida la organización busca financiar su demanda con fondos del Banco Mundial que es accionista de la compañía.”
El BM y el CFI
El único activo de la compañía es una concesión minera en uno de los humedales de altitud de Colombia conocidos como los Páramos, que proveen de agua dulce a millones de colombianos y que estaría en alto riesgo de contaminación ambiental.
Cuando el alto tribunal de Justicia colombiano dictaminó que la minería en los páramos era ilegal, la empresa Eco Oro anunció que demandaría al país, para lo cual buscó financiamiento para su arbitraje inversionista-estatal contra Colombia, acudiendo a uno de sus accionistas: el BM.

El Banco Mundial es el responsable del CFI (Corporación Financiera Internacional) cuyo objetivo “oficial” es promover el desarrollo en los países “emergentes” mediante ayudas a empresas privadas, con el fin de que éstas inviertan el capital que se les provee en proyectos que impulsen la economía de las naciones elegidas para tal fin.
El problema estriba en que por un lado el BM dice tratar de luchar contra la pobreza y por otro invierte en empresas como Eco Oro, cuya demanda pretende socavar el derecho soberano de Colombia a proteger y regular su propia agua y a prevenir posibles daños medioambientales.

Los Páramos en riesgo
Los páramos son cruciales para la generación y conservación del agua potable de millones de ciudadanos colombianos. La red de Paramos que atraviesa los Andes colombianos abastece de agua a más del 70 por ciento de la población.
Además, son también un importante sumidero de carbono y uno de los ecosistemas fundamentales para combatir el cambio climático. Si este proyecto siguiera adelante, casi tres millones de personas podrían verse afectadas por la actividad minera de Eco Oro en el Páramo de Santurban.

Loa Páramos están considerados como ecosistemas fundamentales para el país y el planeta y para operar la mina, la compañía utilizaría enormes cantidades de cianuro y de explosivos, por lo que el impacto ambiental negativo está asegurado.
Los colombianos se han manifestado en varias ocasiones explicando que prefieren decir No al Oro y Sí al agua potable y a la salud y el equilibrio medioambiental de los Páramos y la justicia les ha dado la razón, al declarar la ilegalidad de la explotación minera en Santurban. Ahora solo queda esperar que el BM no les de fondos a los canadienses para litigar contra el gobierno.






















