“En realidad, el costo ambiental de la edificación de un muro entre México y EEUU, como el que amenaza construir el nuevo presidente Donald Trump, es tan inconmensurable que poco importa quién sufrague los costos de su construcción, porque las consecuencias se pagarán en ambos lados del mismo.”
¿Quién lo paga?
Desde que comenzó su campaña y aun hoy que ya es el presidente electo de los EEUU, Trump ha sostenido, en insistido en ello hasta la saciedad, que debe construirse un muro que impida que los mexicanos sigan entrando en “su” país de forma ilegal.
También ha dejado muy claro que pretende que sea el gobierno mexicano el que pague por la construcción de dicho muro, porque la culpa de que sus habitantes quieran emigrar es suya y EEUU no está dispuesto a solucionarles el problema.

Por otro lado, tras una reunión que mantuvieron Trump y el presidente mexicano antes de las elecciones, las declaraciones del entonces candidato, apuntaban a que ya tenía el consentimiento de Peña Nieto para que se construyera el mencionado muro.
Por su parte el presidente de México llegó a decir mediante la red social Twitter, que le había dejado claro al candidato a la Casa Blanca, que México NO pagaría el muro, lo que muchos han tomado como una aceptación tácita del hecho de su edificación y una confirmación de las palabras de Trump.

Un muro ambientalmente destructivo
Pero lo que realmente debería preocupar es que además de resultar un acto casi “retrogrado”, en épocas en las que se pretende crear puentes y no limites, se prescinda de tomar en cuenta los costos ambientales que dicha construcción acarrearía.
Varios trechos del muro atravesarían sendos corredores biológicos y afectarían a infinidad de ecosistemas, que quedarían completamente divididos, lo cual implica un desastre ambiental de graves y enormes consecuencias.

Pero por más de que ya se le ha advertido de este “detalle” a Trump, no es de extrañar que el nuevo presidente sostenga que no va a dejar de contener a los ilegales, por mantener incólume la casa de un puñado de “bichos” (sic), con lo cual no hace más que ser consecuente con sus principios.
No olvidemos que Trump niega que se esté produciendo un Cambio Climático y mucho menos que lo haya ocasionado la acción antropogénica. Antes bien, prefiere tacharlo de invento de los chinos para promocionar y vender sus productos, en detrimento de los estadounidenses.






















