México y sus retos medioambientales de cara a 2021

Según un informe de la ONU, México ya no es un referente ambiental para Latinoamérica. El Periódico Verde analiza esta realidad y su proyección para 2021.

Varias cosas en contra

Hay varios problemas que se suman para hacer que México haya perdido sus características como referente ambiental, que ostentaba desde hace varios años, a nivel latinoamericano. Entre ellos destaca el poco fomento de las energías limpias, el apoyo decidido a que la industria petrolera siga creciendo o las amenazas ambientales, como la que supone la construcción del Tren Maya, que podría acabar con miles de hectáreas de bosques, solo para darles mayor movilidad a los turistas.

A ello se le suma los recortes que han sufrido a nivel presupuestal las instituciones ambientales, algo que no ayuda precisamente a catapultar al tema de la protección al medio ambiente hacia la cima de las prioridades gubernamentales y ha ocasionado sendas protestas por parte de funcionarios, ambientalistas y ONG.

Y esto sucede en un país que fue el primero en LatAm en crear una ley General de Cambio Climático que se aprobó en 2012 y que en 2015 planteó un plan voluntario de reducción de emisiones, unos pilares que posicionaron al país como unos de los más colaboradores, a la hora de firmar el acuerdo de París en la COP 25.

Lo más positivo

La ciudad de México DC ha comenzado el año, con la prohibición absoluta de emplear plásticos de un solo uso. Esta medida busca fomentar la innovación en materiales alternativos, reducir la cantidad de desechos no reciclables y disminuir drásticamente la contaminación de aguas, suelos y aire de la capital. La contrapartida es que algunas empresas aún no han podido adaptarse a esta normativa.

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Los bonos verdes están considerados como un acierto y se cree que tendrán una gran proyección positiva a futuro. Consisten en instrumentos de financiación, que solo pueden ser aplicados a proyectos tales como transporte limpio, movilidad eléctrica, energías renovables, edificios energéticamente eficientes y de construcción sustentable, recuperación y tratamientos de aguas, reciclaje de residuos, etc.

Estos bonos son parte de un proyecto mayor llamado bonos sostenibles, que además de los verdes, también contempla los bonos sociales. Estos bonos verdes se cree que serán fundamentales para la recuperación económica del país tras la pandemia, dentro del respeto al medioambiente y la lucha contra el cambio climático.

Lo que queda por hacer

Lamentablemente México no ha tenido a la problemática medioambiental entre sus prioridades, a la hora de gobernar en los últimos años. La pobreza de los presupuestos dedicados a este tema es más que evidente, por lo que uno de los retos es que los gobiernos asuman lo necesario que es implementar una política medioambiental clara y con presupuestos suficientes, para encontrar soluciones eficientes y no simples remiendos.

La reducción de la dependencia del país de la quema de hidrocarburos no puede esperar más. Las renovables se están proyectando a nivel mundial como las alternativas más eficientes a la hora de proveer de electricidad a sus habitantes y México aún supera el 90%, en cuanto a dependencia de estas fuentes para la generación energética. El cambio de matriz energética de lo fósil a lo renovable tiene que ser también una prioridad.

México ratificó en noviembre del año pasado el Acuerdo de Escazú, que es un instrumento vinculante mediante el cual el estado que de adhiere a él se compromete a prevenir, investigar y castigar todas aquellas intimidaciones, amenazas o ataques a los que se vean sometidos los activistas y defensores del medio ambiente, que, en el territorio nacional, aún son sistemáticamente perseguidos y muchos pierden la vida por sus ideales.

Los empleos verdes como los que surgen de las explotaciones forestales comunitarias, del turismo sostenible y ecológico, de la producción orgánica, etc. se han visto afectados gravemente por la crisis económica que originó la pandemia por el COVID19, por lo que es importante no solo darles ayudas sino también apoyo logístico, promoción, etc.

La muy esperada Ley General de Aguas debería por fin ver la luz y se espera que considere que el derecho a este elemento es uno de los fundamentales del ser humano, sustituyendo a la ley vigente, que data de 1992 y en la que entre otras falencias se les permitía a las empresas que acaparasen concesiones de agua, limitando el acceso a ella de muchos mexicanos.  

Otro de los temas medioambientales más preocupantes es el que se refiere al tráfico ilegal de especies, que lamentablemente en México aún sigue siendo un nefasto pero lucrativo negocio. Cientos de miles de animales de diferentes especies, ya estén protegidos o no, son cazados cada año y enviados a todas partes del mundo como mascotas, para bares o zoos particulares.

Además de ello es fundamental que las especies que han sido declaradas como protegidas, reciban el amparo y la seguridad que necesitan, para no acabar extinguiéndose. Ejemplo de ello son los caballitos de mar, que son pescados en las costas mexicanas y acaban en China vendiéndose como polvos afrodisíacos y medicinales.

Finalmente, y no por ello menos importante, es fundamental la educación a todo nivel. Si la gente desconoce el valor de la biodiversidad, las alternativas a los combustibles fósiles, la problemática de la contaminación o las posibilidades que da el reciclaje, jamás podrá haber un cambio real, que ayude a México a superar sus grandes falencias en el ámbito medioambiental.

Sandra MG para ‘El Periódico Verde’

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