La intranquila tierra haitiana

La última réplica que sacudió esta capital fue una nueva alerta para quienes aún pernoctan bajo techos de concreto, confiados en estar fuera de peligro y en que la suerte los acompaña. Desde hace una semana no se registraban movimientos sísmicos en tierra haitiana y no fueron pocos los que abandonaron las tiendas de campaña y decidieron dormir en sus viviendas, también sobrevivientes al temblor del 12 de enero último.

Son aún muchas las personas que suponen que si burlaron la muerte ante el devastador terremoto, ya no tienen por qué temer, entre ellos el influyente senador Joseph Lambert, quien confesó a Prensa Latina en su propia residencia en Jacmel, y entre sonrisas, que sigue durmiendo en su habitación.

 

Empero, la réplica de 4.6 grados en la escala de Richter, registrada este lunes a unos 45 kilómetros al suroeste de Puerto Príncipe, envío un nuevo mensaje de la intranquilidad de la tierra, máxime cuando se produjo poco después del voraz sismo de Chile, que ocasionó la muerte de unas 800 personas.

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El movimiento telúrico ocurrió a las 10:37 horas (hora local), cuando ya la capital haitiana estaba en plena actividad, de ahí que quienes laboraban o permanecían dentro de edificaciones corrieron hacia áreas exteriores en busca de un lugar seguro.

 

Al terremoto del 12 de enero, que fue de 7.0 grados, le sucedieron hasta ahora más de 400 réplicas, muchas de ellas superiores a los 5.0 grados.

 

Un gran número de viviendas quedaron en pie tras el gran sismo, pero las paredes de muchas de ellas permanecen agrietadas, situación que las torna más peligrosas ante la temporada de lluvias, otro incentivo para nuevos derrumbes.

 

La Oficina de Minas y Energía de Haití advirtió en días recientes sobre la posibilidad de que las réplicas continúen durante todo el año, por lo que pidió a la población no ocupar sus viviendas, aun cuando éstas presenten sólo algunas grietas.

 

Puerto Príncipe es una ciudad construida para unos 100 mil habitantes, sin embargo al momento del sismo era habitada por más de tres millones de personas, en medio de construcciones anárquicas y sin un plan de desarrollo urbano.

 

De acuerdo con el asesor presidencial Leslie Voltaire, la población edificaba con bloques de concreto artesanales, sin supervisión del gobierno o de las comunas.

 

«El Estado haitiano no ha tenido la capacidad de aplicar las leyes de la construcción, y solamente un cinco por ciento de las construcciones estaban hechas por profesionales», precisó.

 

El resto de las obras se erigieron de manera artesanal, incluso edificaciones de tres niveles cuya construcción fue dirigida por un llamado «boss», que no había pasado escuela ni conoce las reglas del arte de construir, explicó el experto.

PNUMA

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