Una investigación colombiana desvela el papel de las lombrices en nuestros ecosistemas

Hasta el momento, la investigación sobre lombrices en el país se ha centrado básicamente en los Llanos Orientales, así que el proyecto investigativo de Amortegui permitirá nutrir la información existente.

Viviana Amortegui es bióloga egresada de la Universidad de Antioquia y también, en esta institución, cursa la maestría en la misma área. Es, además, una de las investigadoras pioneras en utilizar la Sede de Estudios Ecológicos y Agroambientales Tulenapa, en Carepa, donde desarrollará su proyecto investigativo. Se trata de un trabajo en campo que busca identificar el papel de las lombrices en la formación del suelo, su calidad y su influencia en los procesos de transformación.

Según algunas investigaciones que sobre el tema se han realizado, en la región andina hay registradas unas 90 especies nativas de lombrices de tierra y alrededor de 23 exóticas. “Pero no sabemos qué hay en Urabá, ni siquiera un estado del arte confiable que nos diga qué especies hay allá. El trabajo taxonómico será muy fuerte”.

 

Hasta el momento, la investigación sobre lombrices en el país se ha centrado básicamente en los Llanos Orientales, así que el proyecto investigativo de Amortegui permitirá nutrir la información existente.

Aunque la formulación del proyecto ya está preparada y la metodología definida, será en abril, con la temporada de lluvias, que la investigadora se traslade a Tulenapa. Allí, justamente, se inauguró el pasado 24 de enero la segunda fase de obras de adecuación, que permitirá fortalecer la investigación en áreas como la biología y la agroindustria.

Gracias a las nuevas adecuaciones, los investigadores cuentan con casas para hospedarse y pasar largos periodos de tiempo en la sede universitaria. La investigación en campo está proyectada para unas 4 semanas.

 

“La idea es sacar bloques de suelo y extraer las lombrices. Las pesaremos, mediremos y las traeremos a Medellín para su identificación taxonómica”, explicó Amortegui.

Las muestras serán tomadas en diferentes puntos, teniendo en cuenta zonas selváticas y cultivadas, y a través de equipos especiales serán registrados los cambios del clima y la temperatura. Luego, los datos que arrojen serán procesados en un programa estadístico. “Lo bueno de hacer este trabajo en Tulenapa es que es un mosaico. Hay un bosque relativamente conservado, un bosque joven y hay zonas que han sido sembradas”.

La idea es que la reserva forestal de Tulenapa se convierta en una zona permanente de muestreo. “Lo que buscamos es sentar las bases y los puntos de muestreo para que otros investigadores vayan a esos mismos puntos y realicen sus estudios en otros aspectos. A lo largo del tiempo, esto permitirá establecer procesos que sean referente para otros bosques tropicales”, señaló la bióloga.

Desde el punto de vista de investigación aplicada, este proyecto arrojará un listado de especies que pueden ser bioindicadoras de la salud del suelo. “Por ejemplo, si alguien que está cultivando se encuentra X lombriz, podrá tener una idea de las condiciones del suelo, porque las lombrices al ser bioingenieras, también pueden ser bioindicadoras de calidad del suelo”, precisó la investigadora, cuyo estudio es respaldado por la Dirección de Regionalización, la Dirección de Posgrados y la Vicerrectoría de Investigación.

DiCYT

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