Ganaderos y jaguares pueden coexistir en México gracias a proyectos de conservación

Publicado el: 17 de marzo de 2026 a las 08:59
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Ganaderos y jaguares pueden coexistir en México

Ganaderos y jaguares pueden coexistir en México, según demuestra un estudio científico realizado en la Selva Maya que analiza nuevas estrategias para reducir los conflictos entre la fauna silvestre y la ganadería.

El proyecto implementó medidas de prevención de ataques al ganado y programas de educación ambiental que lograron disminuir la depredación y mejorar la percepción de los productores hacia este gran felino.



Ganaderos y jaguares pueden coexistir en México

Un estudio en la Selva Maya demuestra que medidas como cercas eléctricas, corrales nocturnos y trabajo con las comunidades pueden reducir los ataques al ganado y mejorar la convivencia con el jaguar.

Un estudio publicado en Perspectives in Ecology and Conservation examinó un programa piloto que se ha implementado en ranchos ganaderos de Chiapas, cuyo objetivo era reducir los ataques de jaguares al ganado. Y, al mismo tiempo, mejorar la actitud de los ganaderos hacia esta especie.

La iniciativa, desarrollada por Jaguares de la Selva Maya, colocó herramientas preventivas como cercas eléctricas disuasorias, construyó corrales nocturnos y presento varios programas de capacitación en manejo ganadero y conservación de la vida silvestre.



Medidas simples reducen los ataques al ganado

La convivencia entre ganaderos y jaguares ha sido durante décadas uno de los mayores retos para la conservación de este gran felino en América Latina.

Sin embargo, un nuevo estudio realizado en la Selva Maya mexicana muestra que es posible reducir el conflicto entre la ganadería y la fauna silvestre en la naturaleza mediante estrategias prácticas y trabajo directo con las comunidades locales.

La investigación, publicada en la revista científica Perspectives in Ecology and Conservation, evaluó un programa piloto aplicado en ranchos ganaderos del estado de Chiapas, en el sureste de México. El objetivo era comprobar si ciertas medidas de prevención podían disminuir los ataques de jaguares al ganado y, al mismo tiempo, mejorar la percepción de los productores hacia la especie.

Durante años, la presencia del jaguar en estas zonas había generado tensiones con los ganaderos. Cuando el felino atacaba a una res, la reacción más frecuente era matarlo en represalia, lo que representaba una amenaza directa para la conservación de la especie.

La Selva Maya, un territorio compartido entre humanos y jaguares

Para abordar este problema, el proyecto Jaguares de la Selva Maya introdujo diversas herramientas de mitigación. Entre ellas destacan cercas eléctricas disuasorias, corrales nocturnos para proteger a los animales y talleres de capacitación sobre manejo del ganado y conservación de la fauna.

Las cercas eléctricas utilizadas no causan daño a los animales, pero funcionan como una barrera eficaz que evita que los jaguares se acerquen a las zonas donde se encuentra el ganado. Además, se promovieron cambios en las prácticas ganaderas, como mejorar la alimentación y los calendarios sanitarios de los animales.

La inversión necesaria para aplicar estas medidas fue relativamente baja. En promedio, cada rancho piloto destinó alrededor de 943 dólares a la instalación de sistemas de protección, un coste que los investigadores consideran asumible si se compara con las pérdidas económicas que genera la depredación del ganado.

La participación de los ganaderos fue clave para el proyecto

Los resultados del proyecto fueron significativos. Tras la implementación de estas medidas, los ataques de jaguares al ganado disminuyeron de forma notable, y en muchos casos las pérdidas económicas desaparecieron casi por completo.

El monitoreo también reveló que la presencia del felino no desapareció del territorio. Mediante cámaras trampa y seguimiento de huellas, los investigadores confirmaron que los jaguares seguían transitando por el 61 % de los ranchos intervenidos, lo que demuestra que la coexistencia es posible sin necesidad de eliminar al depredador.

Otro aspecto clave del programa fue el trabajo social con las comunidades locales. Los investigadores realizaron entrevistas con los ganaderos antes y después de aplicar las medidas para evaluar si su percepción sobre el jaguar cambiaba.

Los resultados mostraron una evolución significativa. Muchos productores pasaron de considerar al felino como una amenaza directa a aceptar su presencia en el territorio, especialmente cuando comprobaron que las nuevas medidas reducían el riesgo de pérdidas.

El monitoreo confirmó la presencia del felino en los ranchos

La educación ambiental también desempeñó un papel importante. El proyecto incluyó actividades en escuelas y programas de monitoreo participativo que involucraron a habitantes locales en el seguimiento de la fauna.

Según los investigadores, la conservación del jaguar dependerá en gran medida de la capacidad para encontrar espacios de coexistencia en paisajes donde la actividad humana ya es dominante, como zonas agrícolas, ganaderas o rurales.

Sin embargo, el estudio también señala que no existe una única solución válida para todos los territorios. Las estrategias deben adaptarse a las condiciones ecológicas, sociales y económicas de cada región.

La educación ambiental cambió la percepción sobre el jaguar

Un ejemplo de estas dificultades se observa en la Sierra de Vallejo, en Nayarit, donde otro proyecto intenta proteger a los jaguares mediante compensaciones económicas a los ganaderos por el ganado perdido.

En esa región, la geografía montañosa y la forma en que se maneja el ganado hacen más complicado aplicar medidas como cercas eléctricas. En algunos casos, los productores revisan a sus animales solo cada varios días, lo que dificulta implementar sistemas de protección permanentes.

A pesar de estas diferencias, los especialistas coinciden en que la clave para la conservación del jaguar está en construir soluciones junto a las comunidades locales, teniendo en cuenta sus necesidades económicas y su relación con el territorio.

Ganaderos y jaguares pueden coexistir en México: otros proyectos buscan proteger al felino en diferentes regiones

El caso de la Selva Maya demuestra que cuando se combinan herramientas técnicas, diálogo social y estrategias adaptadas al contexto, la convivencia entre humanos y grandes depredadores puede ser una realidad.

Estas medidas, que han tenido un coste económico relativamente bajo, redujeron significativamente las pérdidas de ganado sin eliminar al depredador. El monitoreo con cámaras trampa confirmó que los jaguares continuaron transitando por más de la mitad de los ranchos participantes en el programa.

Los investigadores también observaron un cambio en la percepción de la comunidad, ya que muchos ganaderos se mostraron más dispuestos a tolerar la presencia del jaguar una vez que disminuyeron los ataques. Esto demuestra que la coexistencia entre el ganado y los grandes depredadores es posible. Seguir leyendo en ECO AMÉRICA.

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