La deforestación en la Amazonía brasileña ha vuelto a descender en 2025 y alcanza su nivel más bajo en ocho años, consolidando una tendencia positiva que contrasta con la etapa anterior de descontrol ambiental. Los nuevos datos oficiales confirman una caída sostenida de la destrucción del mayor bosque tropical del planeta, impulsada por un refuerzo de la fiscalización, sanciones más severas y la recuperación de políticas de protección ambiental. El resultado refuerza el papel de Brasil en la lucha global contra la crisis climática.
Los datos muestran un descenso significativo de la superficie deforestada, atribuible a una combinación de factores políticos, institucionales y tecnológicos. Entre ellos destaca el refuerzo de las políticas públicas de control ambiental, la reactivación de los organismos de vigilancia y la aplicación más estricta de sanciones contra la tala ilegal y la ocupación irregular de tierras.
El uso de sistemas de satélites de alta resolución ha permitido detectar de forma más rápida y precisa los focos de deforestación, facilitando la actuación de las autoridades.
La deforestación en la Amazonía brasileña alcanza mínimos históricos
La deforestación en la Amazonía brasileña ha caído un 8,7 % en 2025 respecto al año anterior y se sitúa en su menor nivel desde 2017, según datos preliminares divulgados este viernes por el Gobierno.
La destrucción de vegetación ha afectado a 3.817 kilómetros cuadrados el año pasado, frente a los 4.184 kilómetros cuadrados del año anterior, de acuerdo con el sistema de alertas del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe, por sus siglas en portugués), que usa imágenes satelitales.
El uso de sistemas de satélites de alta resolución ha permitido detectar de forma más rápida y precisa los focos de deforestación, facilitando la actuación de las autoridades.
Lula impulsa el freno a la deforestación en la Amazonía brasileña
Se trata de la tercera reducción consecutiva desde 2023, cuando inició su mandato el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que se ha puesto como objetivo eliminar completamente la deforestación en el mayor bosque tropical del planeta.
En ese sentido, el área afectada por la tala en 2025 supone una disminución del 63 % en relación con los 10.278 kilómetros cuadrados registrados en el último año del Gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro (2019-2022), caracterizado por la aplicación laxa de la legislación ambiental.
Por otra parte, el ritmo de la reducción del año pasado muestra una desaceleración respecto a 2023 y 2024, cuando la caída interanual fue del 50 % y del 19 %, respectivamente.
En el Cerrado, la extensa sabana que ocupa gran parte del interior de Brasil y que vive bajo la presión de la expansión agrícola, la deforestación también ha disminuido en 2025.
El área afectada por la tala ha sido de 5.369 kilómetros cuadrados, una reducción del 9 % respecto al año anterior, y se sitúa en su menor nivel desde 2021.
Se trata de la tercera reducción consecutiva desde 2023, cuando inició su mandato el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que se ha puesto como objetivo eliminar completamente la deforestación en el mayor bosque tropical del planeta.
Fiscalización y sanciones reducen la deforestación en la Amazonía brasileña
El Gobierno brasileño ha atribuido el freno de la deforestación al aumento de las acciones de fiscalización, así como a la aplicación de multas y retenciones a los responsables. Además, se han creado nuevas áreas naturales protegidas y demarcado tierras indígenas en la Amazonía.
El reto ahora pasa por mantener esta tendencia descendente en el tiempo y convertirla en una política de Estado duradera, capaz de equilibrar desarrollo económico y protección ambiental sin poner en riesgo uno de los ecosistemas más valiosos del mundo. Seguir leyendo en ECOAMÉRICA




















