El cambio climático multiplica el riesgo de incendios extremos en Canadá: varios estudios confirman que el alza de las temperaturas multiplica por cinco las probabilidades de sufrir estas crisis ambientales.
El fenómeno responde a una peligrosa combinación de vegetación seca, calor intenso y baja humedad. Esta mezcla propicia que las breves ventanas temporales de clima adverso transformen por completo el desarrollo de una campaña forestal, volviéndola devastadora.
Hasta inicios de agosto de 2026, el país norteamericano ya registraba 3,8 millones de hectáreas calcinadas en más de 4.000 focos, rebasando con frecuencia la media histórica anual de 2,7 millones cosechada durante las últimas tres décadas.
Los efectos de los incendios forestales rebasan las fronteras canadienses debido a las gigantescas columnas de humo que afectan la calidad del aire y la salud en las áreas urbanas más alejadas. La gestión de esta problemática exige priorizar la prevención sobre la simple extinción.
El cambio climático multiplica el riesgo de incendios extremos en Canadá hasta cinco veces
Los incendios necesitan una combinación peligrosa para propagarse con rapidez: temperaturas elevadas, vegetación seca, baja humedad y condiciones atmosféricas favorables. El calentamiento global está modificando precisamente algunos de estos ingredientes en Canadá.
El análisis de WWA, elaborado por científicos de instituciones canadienses y europeas, concluye que el calentamiento provocado por las actividades humanas ha multiplicado hasta por cinco la probabilidad de experimentar determinados episodios meteorológicos extremos propicios para los incendios.
En Ontario, una semana con condiciones extremas similares a las registradas este verano resulta ahora casi dos veces más probable que en un planeta aproximadamente 1,4 °C más frío, equivalente al escenario sin el calentamiento antropogénico considerado por los investigadores.
Cinco semanas bastaron para quemar casi toda la superficie afectada
La temporada canadiense comenzó con una actividad inferior a lo habitual, pero esa aparente tranquilidad desapareció rápidamente. Durante julio, la combinación de calor, poca humedad y tormentas eléctricas aceleró espectacularmente la propagación de los incendios.
Según WWA, alrededor del 94 % de toda la superficie quemada hasta comienzos de agosto se concentró en solo cinco semanas entre finales de junio y julio. El dato refleja hasta qué punto unas pocas ventanas meteorológicas extremas pueden transformar una temporada completa.
El episodio más revelador ocurrió en Ontario: entre el 13 y el 17 de julio, aproximadamente 604.000 hectáreas fueron consumidas por las llamas. La rapidez de estos incendios complica evacuaciones, despliegues terrestres y operaciones aéreas de extinción.
Canadá supera los 3,8 millones de hectáreas quemadas en 2026
Hasta el 3 de agosto, el país había registrado más de 4.000 incendios forestales y aproximadamente 3,8 millones de hectáreas quemadas. La superficie ya superaba el promedio anual de 2,7 millones de hectáreas correspondiente al periodo 1994-2023.
El estudio también analiza periodos prolongados. Las ventanas de 30 días caracterizadas por calor, sequedad ambiental y otros factores capaces de favorecer la expansión del fuego son actualmente alrededor del doble de probables tanto en Ontario como en los Territorios del Noroeste.
Los científicos introducen, sin embargo, un matiz importante: no encontraron una relación suficientemente clara entre el cambio climático y la sequía acumulada durante los 24 meses anteriores. Sí identifican el aumento térmico como un factor que genera escenarios más propicios para incendios rápidos e intensos.
El humo canadiense convirtió los incendios en un problema continental
Las llamas no necesitan cruzar una frontera para exportar sus consecuencias. El humo de los incendios canadienses recorrió grandes distancias y deterioró la calidad del aire en áreas alejadas de los propios frentes de fuego.
En Toronto, la contaminación obligó a cancelar celebraciones públicas relacionadas con el Mundial de Fútbol de 2026. El humo también afectó a entrenamientos anteriores a la final disputada en Nueva Jersey el 19 de julio, aunque ningún partido tuvo que suspenderse o aplazarse.
Este impacto muestra una característica fundamental de los grandes incendios modernos: ya no constituyen únicamente una emergencia forestal local. Salud pública, transporte, eventos internacionales, actividad económica y calidad del aire pueden verse afectados a cientos o incluso miles de kilómetros.
El récord de 2023 dejó una advertencia que Canadá vuelve a escuchar
La temporada actual llega después de varios años extraordinariamente destructivos. En 2023, Canadá sufrió su peor temporada registrada, con estimaciones de entre 14,6 y 18,5 millones de hectáreas quemadas, dependiendo de los registros utilizados.
La magnitud rompió todos los precedentes. El anterior gran récord correspondía a 1995, cuando ardieron alrededor de 7,5 millones de hectáreas. En 2024, otros 5,3 millones de hectáreas fueron arrasados, casi el doble del promedio de los 25 años anteriores.
La sucesión de temporadas extremas cambia el significado del riesgo. Para World Weather Attribution, estos episodios ya no deberían gestionarse como anomalías aisladas: unas condiciones extremas cada vez más frecuentes obligan a preparar los sistemas de emergencia para una realidad climática diferente.
Adaptarse a incendios mayores será tan importante como combatirlos
El cambio climático multiplica el riesgo de incendios extremos en Canadá, pero sus consecuencias dependen también de la capacidad del país para anticiparlos y responder. WWA reclama mejores alertas, coordinación entre jurisdicciones y mayor capacidad para movilizar rápidamente bomberos y medios aéreos.
La vulnerabilidad tampoco se reparte de forma uniforme. Las comunidades indígenas aparecen sobrerrepresentadas entre las poblaciones evacuadas, mientras los bomberos forestales soportan una creciente presión física y psicológica durante temporadas más extensas e intensas.
La adaptación necesita por ello trascender la extinción.
Gestión forestal, prevención, protección comunitaria, calidad del aire y recursos de emergencia deberán evolucionar simultáneamente mientras la reducción global de gases de efecto invernadero intenta frenar el calentamiento que alimenta las condiciones más peligrosas.
El cambio climático multiplica el riesgo de incendios extremos en Canadá y los datos de 2023, 2024 y 2026 dibujan una señal difícil de ignorar. El problema no consiste únicamente en que pueda quemarse más superficie, sino en que enormes extensiones pueden arder durante intervalos extraordinariamente cortos.
El 94 % de la superficie quemada en apenas cinco semanas resume el nuevo desafío. Canadá necesita prepararse para incendios capaces de acelerar súbitamente, desplazar comunidades y extender humo por Norteamérica mientras aborda la causa de fondo: un planeta progresivamente más caliente aumenta las posibilidades de encontrar el paisaje preparado para arder.
El cambio climático multiplica el riesgo de incendios extremos en Canadá: te lo contamos en 15 segundos
¿Por qué hay tantos incendios en Canadá?
Los incendios responden a múltiples factores, pero temperaturas elevadas, vegetación seca, baja humedad y tormentas pueden favorecer su inicio y propagación. El calentamiento humano está aumentando la probabilidad de algunas condiciones meteorológicas extremas asociadas al fuego.
¿El cambio climático está provocando los incendios de Canadá?
No puede atribuirse individualmente cada incendio únicamente al cambio climático. El estudio concluye que el calentamiento causado por el ser humano aumenta considerablemente la probabilidad de condiciones meteorológicas favorables para incendios extremos.
¿Cuántas hectáreas se han quemado en Canadá en 2026?
Hasta el 3 de agosto de 2026 se habían quemado aproximadamente 3,8 millones de hectáreas, frente a un promedio anual histórico de unos 2,7 millones entre 1994 y 2023.
¿Cuántos incendios forestales ha tenido Canadá en 2026?
Hasta comienzos de agosto se habían registrado más de 4.000 incendios en Canadá, según los datos utilizados en el análisis.
¿Por qué llega el humo de los incendios de Canadá a Estados Unidos?
Los grandes incendios producen enormes cantidades de partículas y humo que las corrientes atmosféricas pueden transportar durante cientos o miles de kilómetros, deteriorando la calidad del aire muy lejos de las llamas.
¿Van a aumentar los incendios en Canadá por el cambio climático?
WWA advierte de que las temporadas extremas constituyen un riesgo persistente en un clima más cálido. El estudio detecta que algunas condiciones especialmente favorables a grandes incendios son ahora considerablemente más probables.
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