Chinampas de Xochimilco: el documental que volvió a casa

Publicado el 23 de septiembre de 2026 a las 10:17
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Las chinampas de Xochimilco protagonizan un documental sobre agricultura ancestral

Las chinampas de Xochimilco protagonizaron un documental científico que recorrió festivales y llegó a la COP30, pero su regreso a México consiguió algo más valioso: reunir a la comunidad, investigadores y autoridades para debatir el futuro del territorio.

Un informe de la Universidad de las Naciones Unidas sobre sostenibilidad dio origen al documental Chinamperos sobre las chinampas de Xochimilco, grabado en San Gregorio Atlapulco, para visibilizar la agricultura ancestral de Xochimilco. La pieza audiovisual retrata los retos de la conservación ambiental en Ciudad de México frente al crecimiento urbano, llevando la voz de estos agricultores tradicionales hasta la cumbre climática COP30.

El impacto del documental trascendió la concienciación ambiental al impulsar la creación del Seminario Permanente de Estudios sobre Xochimilco. Esta plataforma social ha organizado varias proyecciones en recintos académicos de la capital mexicana, generando espacios de diálogo entre los investigadores, las autoridades públicas y la comunidad local para abordar la gestión hídrica y la preservación del territorio.

Chinampas de Xochimilco

Los informes científicos suelen terminar convertidos en páginas, gráficos y recomendaciones. Pero, a veces, una investigación puede convertirse también en una historia que acaba generando conversaciones inesperadas mucho más allá del ámbito académico. Eso ocurrió en Xochimilco, en Ciudad de México.

En 2025, el Instituto de Medio Ambiente y Seguridad Humana de la Universidad de las Naciones Unidas publicó un informe sobre los riesgos interconectados que analizó por qué las sociedades tienen tantas dificultades para introducir los cambios necesarios frente a desafíos como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación.

Una de sus conclusiones apuntaba a la necesidad de abandonar la mirada a corto plazo e incorporar el bienestar de las generaciones futuras a las decisiones del presente.


Para explicar una idea tan amplia a través de la vida cotidiana, la Universidad de las Naciones Unidas recurrió a Xochimilco y a sus chinamperos.

Durante siglos, agricultores de esta zona han cultivado las chinampas, fértiles parcelas construidas sobre los humedales que producen alimentos y conservan conocimientos transmitidos de generación en generación. Hoy, este patrimonio vivo está sometido a la presión de la urbanización, la degradación ambiental, el cambio climático y una relación cambiante entre los jóvenes y la tierra.

De esa investigación nació el documental Chinamperos: Preservando prácticas agrícolas ancestrales en la Ciudad de México, dirigido por el cineasta mexicano Rodrigo Jardón Galeana y rodado en San Gregorio Atlapulco, uno de los pueblos de Xochimilco.

La idea era sencilla: sacar las conclusiones de un informe científico del papel y mostrar qué significan en la vida de las personas.

Todo comienza con una entrevista

Mariana Páez fue una de las personas cuya historia quedó recogida en la película. Cuando compartió el documental en sus redes sociales, esperaba que lo vieran familiares, amigos y vecinos. Lo que no esperaba era recibir mensajes de personas con las que no hablaba desde hacía años.

Entre ellas estaban Karen Ramírez y Abel Bastida, antiguos compañeros de escuela. Habían seguido caminos profesionales y académicos distintos, pero los tres conservaban un interés común por la historia, la cultura y el futuro del lugar donde crecieron.

Decidieron hacer una videollamada. Debía durar 20 o 30 minutos, pero casi dos horas después, seguían hablando. Hablaron de agricultura y alimentación, de fiestas y tradiciones, del agua y el drenaje, de movilidad y de los problemas que veían a su alrededor.

“No podíamos dejar de hablar”, recuerda Mariana.

Aquella primera conversación dio lugar a muchas otras. Los tres acabaron creando el Seminario Permanente de Estudios sobre Xochimilco (SEPEX), una iniciativa que combina sus distintas áreas de conocimiento para abrir espacios de diálogo sobre el territorio y su cultura.

El documental que había comenzado como una forma de comunicar mejor una investigación terminó impulsando, de manera imprevista, una nueva conversación local.

Xochimilco en la COP30

La película fue proyectada durante la COP30 en Brasil y en festivales de cine en España, Grecia, Türkiye y la República Checa. En abril de 2025, Noticias ONU contó también la historia de los chinamperos y planteó la pregunta de si una forma de agricultura que ha alimentado a Ciudad de México durante generaciones podría sobrevivir a las presiones que enfrenta.

Pero para Mariana, algunos de los efectos más importantes ocurrieron mucho más cerca de casa. En su propia familia, la película ayudó a poner en valor trabajos y conocimientos que no siempre habían recibido el mismo reconocimiento que otras profesiones.

Uno de los protagonistas era Samuel Avelino, un chinampero que falleció a comienzos de este año. Mariana descubrió después que una captura de pantalla de la historia de Noticias ONU en la que aparecía su testimonio había sido una de las últimas cosas que Samuel compartió en Facebook.

“Se sintió escuchado”, dice.

Para Mariana, eso importaba especialmente porque la vida cotidiana de los chinamperos pocas veces sale de su círculo inmediato. No es habitual, explica, que alguien de fuera pregunte cómo fue su día trabajando la tierra, qué está cambiando o cómo viven esas transformaciones.

La historia vuelve a casa

Más de un año después, el documental completó otra parte de su recorrido. En septiembre de 2026 regresó a México.

SEPEX ayudó a organizar una visita a Xochimilco para representantes de la Universidad de las Naciones Unidas y de Naciones Unidas en México. La película fue proyectada también en el Centro Nacional de las Artes y en la Universidad Autónoma Metropolitana.

Las funciones estuvieron acompañadas de conversaciones entre habitantes de Xochimilco, investigadores, estudiantes, representantes de Naciones Unidas y responsables públicos, incluidos funcionarios de las autoridades de medio ambiente y educación de Ciudad de México.

La investigación que un año antes había intentado explicar por qué las sociedades necesitan pensar más allá del corto plazo volvía así al territorio que había ayudado a contar esa idea. Esta vez, no solo para mostrar una película.

También para crear un espacio en el que la comunidad pudiera hablar directamente con investigadores y responsables de la toma de decisiones sobre los problemas que enfrenta y sobre el futuro que imagina.

“Xochimilco es un territorio vivo”, afirmó la Coordinadora Residente de las Naciones Unidas en México, Allegra Baiocchi.

Es, explicó, un lugar donde se cruzan algunos de los grandes desafíos de nuestro tiempo: la conservación de la biodiversidad, la gestión sostenible del agua, la adaptación al cambio climático, la seguridad alimentaria y la preservación del conocimiento ancestral.

La unión entre la vida cotidiana y el conocimiento científico

Para Shen Xiaomeng, vicerrectora de la Universidad de las Naciones Unidas en Europa y directora de UNU-EHS, regresar a Xochimilco permitió devolver algo a quienes habían abierto sus vidas al documental.

Durante la visita conoció a Eric Enríquez, uno de los chinamperos retratados originalmente, y destacó el orgullo con el que hablaba de su trabajo y su relación con la tierra. La supervivencia de los agricultores, señaló, depende de cuánto valore la sociedad su trabajo, pero la del resto depende también de quienes producen los alimentos.

Un futuro esperanzador

Para Karen Ramírez, el documental no es una solución, sino una “ventana”: una forma de mirar lo que puede venir antes de decidir el siguiente paso. Ahora quiere que se proyecte en más pueblos, barrios y espacios públicos de Xochimilco y que los niños participen también en esas conversaciones.

Abel Bastida recuerda que Xochimilco tampoco es simplemente un paisaje que preservar. Es un lugar donde vive gente, con distintas necesidades y visiones sobre su futuro.

El documental no resuelve esas diferencias, pero sí ha servido para algo menos visible y quizá necesario antes de cualquier solución: crear un punto de encuentro para hablar de ellas.

Arantxa G.

Soy periodista y creadora de contenido especializada en sostenibilidad, vida saludable, energías renovables y, en general, todo lo relacionado con el estilo de vida eco-friendly. Actualmente colaboro con Ecoticias.com y elaboro artículos divulgativos para distintos medios. Apasionada de los animales, la naturaleza y la vida en el campo, combino creatividad, rigor y compromiso ambiental en cada pieza que desarrollo.

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