Los biólogos dan saltos de alegría tras confirmar la vuelta de una especie emblemática 130 años después de su desaparición

Publicado el: 3 de junio de 2026 a las 15:29
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Oso hormiguero gigante con su cría en una zona de pastizales durante un proyecto de conservación de la especie.

Un oso hormiguero gigante instalado o moviéndose por la zona. No es poca cosa.

La pista de Iberá

La veterinaria Flavia Miranda, presidenta del Instituto Tamanduá y especialista que estudia la especie desde hace más de dos décadas, apuntó a una explicación muy concreta. Según ella, «es casi seguro» que el animal se haya dispersado desde Corrientes y forme parte de la población reintroducida en Iberá.



La hipótesis encaja por distancia, por el paisaje y por las características observadas en el ejemplar. Además, Rewilding Argentina ya había documentado que los osos hormigueros nacidos o liberados en Iberá estaban colonizando zonas alejadas, incluso a cientos de kilómetros de los puntos iniciales de suelta.

Ahí está la clave de esta historia. La conservación no se queda dentro de una reserva cuando funciona bien. A veces, con tiempo y vigilancia, la fauna empieza a recuperar caminos que parecían cerrados para siempre.



Un proyecto pionero

El proyecto de Iberá comenzó en 2007 con la vuelta del oso hormiguero gigante a una provincia donde había desaparecido hacía entre 40 y 50 años. Rewilding Argentina explica que fue el primer programa de reintroducción de esta especie a nivel mundial.

No fue tan simple como abrir una puerta y soltar animales. El proceso incluyó cuarentenas, corrales de presuelta, traslados desde otras provincias argentinas, monitoreo con telemetría y apoyo alimentario hasta que los ejemplares pudieron sobrevivir por sus propios medios. Ese trabajo lento es el que casi nunca se ve en una imagen bonita.

Desde entonces, más de un centenar de osos hormigueros rescatados fueron rehabilitados y liberados en Iberá. Muchos procedían de provincias del norte argentino, donde la caza, los atropellos y la pérdida de hábitat siguen siendo amenazas reales para la especie.

Por qué importa

El oso hormiguero gigante, cuyo nombre científico es Myrmecophaga tridactyla, es uno de esos animales que parecen diseñados por la imaginación. Tiene un hocico largo, no posee dientes y usa una lengua muy fina para alimentarse de hormigas y termitas.

Pero su papel no es solo curioso. La Secretaría de Medio Ambiente de Rio Grande do Sul recuerda que estos animales cumplen una función ecológica importante, porque al alimentarse de insectos ayudan a mover nutrientes y a mantener procesos naturales del suelo. Es una pieza más dentro de un engranaje que se había roto.

Además, no es una especie que se recupere rápido. Tompkins Conservation recuerda que el oso hormiguero gigante suele tener una sola cría al año y es sensible a la persecución humana y a la pérdida de hábitat. Por eso cada registro cuenta.

El valor del Pampa

El Parque Estadual do Espinilho forma parte del bioma Pampa, un ecosistema de campos naturales que en Brasil está restringido a Rio Grande do Sul. La autoridad ambiental del estado señala que este bioma representa el 68 % del territorio gaúcho.

Eso explica por qué el hallazgo tiene tanta fuerza simbólica. No se trata solo de un animal reapareciendo en una cámara, sino de una señal sobre la importancia de conservar áreas protegidas, corredores ecológicos y paisajes donde la fauna todavía pueda desplazarse sin quedar atrapada entre carreteras, alambradas y zonas degradadas.

La secretaria Marjorie Kauffmann destacó que la observación en el Parque do Espinilho puede impulsar nuevas investigaciones sobre la biodiversidad local y el comportamiento de la especie en ese ambiente. Dicho de forma sencilla, ahora toca mirar mejor.

Una señal, no una victoria final

Conviene no exagerar. La aparición de un oso hormiguero gigante en Rio Grande do Sul no significa que la especie ya esté recuperada en todo el sur de Brasil. Para eso harían falta más registros, seguimiento, protección del hábitat y confirmación de si existe una población estable.

Aun así, el mensaje es potente. Kristine Tompkins resumió la idea con una frase sencilla al recordar que «la fauna no reconoce fronteras». Y este caso lo demuestra bastante bien.

El regreso del oso hormiguero gigante al Espinilho muestra que restaurar naturaleza puede dar resultados más allá del lugar donde empezó el proyecto. El comunicado oficial sobre el registro fue publicado por la Secretaría de Medio Ambiente e Infraestructura de Rio Grande do Sul, y la información del proyecto fue difundida por Tompkins Conservation con material de Rewilding Argentina.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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