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Los satélites se fijan en el Perito Moreno y confirman la peor noticia: se ha registrado el mayor retroceso frontal de las últimas décadas

Los satélites confirman el mayor retroceso frontal del glaciar Perito Moreno en décadas y alertan de un cambio histórico.

Los satélites se fijan en el Perito Moreno y confirman la peor noticia: se ha registrado el mayor retroceso frontal de las últimas décadas

Una línea roja sobre una imagen tomada desde el espacio resume un cambio que durante años parecía improbable. El satélite Sentinel-2 de Copernicus fotografió el glaciar Perito Moreno el 30 de junio de 2026 y comparó su frente actual con la posición que ocupaba en 2016. La diferencia confirma que el gran símbolo helado de la Patagonia argentina ha entrado en una etapa de retroceso sostenido.

La conclusión principal no nace de un único desprendimiento, por espectacular que sea. Un estudio con casi tres décadas de imágenes Landsat calcula que el glaciar perdió unos 3 kilómetros cuadrados entre 1997 y 2023 y que en 2025 su frente retrocedió cerca de 385 metros, el mayor retroceso de toda la serie analizada. Ya no parece una oscilación pasajera.

La imagen que cambia el relato

El Perito Moreno se encuentra en el Parque Nacional Los Glaciares, en la provincia argentina de Santa Cruz. Durante décadas fue una excepción, ya que su frente avanzaba y retrocedía dentro de unos márgenes relativamente pequeños mientras muchos glaciares vecinos perdían terreno de forma persistente.

La imagen de Copernicus muestra el amplio frente de hielo entre el Lago Argentino y el Brazo Rico. La línea de 2016 permite ver de un vistazo algo que antes exigía comparar mapas, mediciones y largas series de datos. Y eso se nota.

Un récord en 2025

Los investigadores de la Universidad de Concepción y del Birla Institute of Technology Mesra estudiaron imágenes de los satélites Landsat 5, 7 y 8 entre 1997 y 2023. Después añadieron observaciones de 2024 y 2025 para comprobar si la tendencia continuaba.

Desde 2016, el retroceso medio alcanzó unos 55 metros al año y casi dos tercios de la pérdida total de superficie se concentraron en esta etapa reciente. Rodrigo Abarca del Río explica que «durante décadas, el Perito Moreno fue considerado una de las grandes excepciones glaciológicas del planeta por su estabilidad relativa», pero advierte de que «esa condición está cambiando».

Retroceder no es ir hacia atrás

¿Qué significa realmente que un glaciar retrocede? El hielo sigue fluyendo montaña abajo, como lo ha hecho siempre, pero su borde puede desplazarse hacia el interior cuando se derrite o se desprende más hielo del que llega desde la zona de acumulación.

Por eso, ver caer un gran bloque al lago no demuestra por sí solo que el glaciar esté desapareciendo. Los desprendimientos forman parte de su dinámica natural. La señal importante aparece cuando el frente pierde terreno durante varios años, la superficie se hace más baja y la velocidad del hielo cambia de manera coherente.

El ancla bajo el hielo

La estabilidad del Perito Moreno no dependía únicamente del frío. Un segundo estudio, publicado en 2025, utilizó radar instalado en un helicóptero, mediciones del fondo del lago y datos satelitales para reconstruir lo que hay debajo de la lengua glaciar.

El equipo encontró una cresta de roca que funcionaba como un punto de apoyo, además de una morrena sumergida que limitaba la entrada de agua más cálida hacia las zonas profundas del frente. No era una muralla perfecta, pero ayudaba a sujetar el hielo y a reducir el deshielo bajo el agua.

El cambio se aceleró

Entre 2000 y 2019, la zona cercana al frente perdía unos 34 centímetros de espesor al año. Entre 2019 y 2024, esa reducción aumentó hasta una media de 5,5 metros anuales, más de 16 veces el ritmo anterior. En la parte norte, el frente retrocedió más de 800 metros desde 2020.

Moritz Koch explica que los datos muestran cómo el glaciar se está separando de su punto de anclaje. Cuando el hielo adelgaza, pesa menos y el agua del lago ejerce más flotación. Eso favorece nuevos desprendimientos y puede alimentar un círculo de retroceso cada vez más rápido.

El clima no actúa solo

Los registros cercanos al frente muestran un calentamiento de alrededor de 0,2 grados por década desde mediados de la década de 1990 hasta 2020, con una señal más intensa en verano. La nieve acumulada y el deshielo superficial siguen siendo piezas decisivas para entender el balance del glaciar.

El calentamiento global causado en gran medida por las emisiones humanas aumenta la presión de fondo, pero sería demasiado simple atribuir cada metro perdido únicamente a la temperatura. El clima empuja al glaciar hacia el desequilibrio y la forma del fondo del lago decide, en buena parte, si la respuesta será lenta o brusca. El calor pone presión. La topografía puede abrir la puerta.

Qué puede ocurrir ahora

Los modelos indican que, si el frente supera por completo la cresta que lo ha estabilizado, podría entrar en una zona más profunda y retroceder varios kilómetros. Es un escenario posible, no una fecha marcada en el calendario. Los científicos reconocen que todavía no saben cuándo podría producirse ni cuál sería su alcance exacto.

Tampoco significa que el Perito Moreno vaya a desaparecer de un día para otro. Sigue siendo una masa de hielo enorme y su evolución dependerá de la nieve, las temperaturas, la velocidad del flujo y el relieve oculto bajo cientos de metros de hielo. El problema es que las señales ya apuntan en la misma dirección.

Una advertencia desde la Patagonia

Lo que ocurre en el Perito Moreno importa más allá de Argentina. Los campos de hielo patagónicos reúnen la mayor reserva de agua dulce sólida de Sudamérica. Muchos glaciares terminan en lagos y pueden conservar una aparente estabilidad mientras permanecen apoyados sobre una cresta, una morrena o un estrechamiento del valle.

Para quienes visitan las pasarelas, el paisaje seguirá siendo impresionante. Pero la ciencia obliga a mirar más allá del estruendo de un desprendimiento y preguntarse qué sucede año tras año. La imagen de 2026 no es una fotografía aislada, sino la confirmación visible de una transición que los instrumentos detectan desde hace tiempo.

Lo que hay que vigilar

Las próximas imágenes satelitales permitirán comprobar si el frente sigue separándose del relieve que lo sostuvo durante décadas. También será esencial medir el espesor, la velocidad del hielo, la acumulación de nieve y la profundidad del lago. Ahí se juega la evolución del glaciar.

Las observaciones regulares de Copernicus y los nuevos datos de campo permitirán actualizar los modelos. 

El estudio científico más reciente que cuantifica esta transición ha sido publicado en Progress in Physical Geography.

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