Llenaron de neumáticos usados el fondo de dos canales de hormigón en EEUU y los científicos encontraron 20 veces más peces alrededor de los arrecifes

Publicado el 17 de septiembre de 2026 a las 15:43
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Neumático usado cubierto de vida acuática en el fondo

Un experimento publicado en 1994 devolvió refugio y alimento a dos canales de hormigón de California y Arizona. El resultado fue sorprendente, aunque exige un matiz importante (la densidad de peces fue 20 veces mayor alrededor de las estructuras, no en la totalidad de los canales).

Arrecifes de neumáticos usados en canales de hormigón

El experimento fue realizado por los investigadores Gordon Mueller y Charles R. Liston en el canal Coachella de California y en el acueducto Hayden Rhodes de Arizona. Según el estudio original conservado por el Servicio Geológico de Estados Unidos, los científicos colocaron estructuras de perfil bajo fabricadas con neumáticos usados sobre el fondo de ambos canales.

Estas infraestructuras habían sido revestidas con hormigón para reducir las filtraciones y conservar agua en una región especialmente árida. La medida mejoró la eficiencia hidráulica, pero eliminó sedimentos, vegetación, irregularidades y espacios protegidos que antes utilizaban los organismos acuáticos.

Los investigadores ya habían observado que las comunidades de peces podían regresar a los canales, aunque lo hacían con una diversidad, una densidad y una biomasa inferiores a las registradas en los antiguos cauces de tierra. El problema no era únicamente la presencia de agua, sino la ausencia de un hábitat suficientemente complejo.

Cómo los neumáticos usados devolvieron refugio a los peces

Las estructuras rompieron la uniformidad del fondo de hormigón y generaron cavidades, zonas protegidas y pequeñas alteraciones de la corriente. También ofrecieron superficies sobre las que podían instalarse algas, larvas de insectos y otros invertebrados que forman parte de la alimentación de numerosas especies de peces.

La lectura ecológica más razonable es que el resultado no estuvo provocado por una propiedad beneficiosa del caucho. Lo determinante fue la complejidad física incorporada al canal. En otras palabras, los neumáticos funcionaron como una estructura capaz de proporcionar alimento y refugio en un entorno que prácticamente carecía de ambos.


El ensayo también anticipó una de las ideas centrales de la economía circular. Un residuo puede adquirir una segunda utilidad cuando su reaprovechamiento está controlado y responde a una necesidad concreta. En España, por ejemplo, se informó de que Signus gestionó más de 230.900 toneladas de neumáticos fuera de uso durante 2025, de las que cerca de 198.000 toneladas fueron recicladas o valorizadas.

El dato de 20 veces más peces necesita una explicación

Las muestras recogidas por Mueller y Liston mostraron una densidad de invertebrados aproximadamente tres veces superior en las zonas con arrecifes. La diferencia fue todavía mayor entre los peces, cuya densidad resultó unas 20 veces más alta alrededor de los neumáticos que en los tramos convencionales sin estructuras.

Esto no significa que la población total de peces de ambos canales se multiplicara por 20. El estudio comparó áreas concretas con y sin arrecifes, por lo que el dato describe una concentración local de animales.

Tampoco permite determinar con la información resumida por el USGS qué proporción del aumento correspondía a nuevos individuos y cuánto se debía a peces que ya vivían en el canal y se desplazaron hacia los refugios. Esta diferencia resulta esencial al evaluar arrecifes artificiales, ya que una estructura puede atraer fauna sin incrementar necesariamente la población total.

Aun así, el contraste demuestra que pequeñas modificaciones físicas pueden transformar la capacidad de una infraestructura para albergar vida. Esa misma idea aparece en los actuales programas de recuperación fluvial. El proyecto español del Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza plantea recuperar la conectividad de los ríos, eliminar barreras y liberar aproximadamente 65 kilómetros de cauces antes de 2030.

Los riesgos ambientales de utilizar neumáticos en el agua

El éxito localizado del experimento no convierte a los neumáticos en un material universalmente recomendable para crear hábitats acuáticos. Las condiciones de un canal controlado son muy diferentes a las del mar abierto, donde las corrientes y las tormentas pueden desplazar estructuras mal fijadas.

También ha cambiado el conocimiento sobre la composición química de los neumáticos. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos investiga actualmente la 6PPD quinona, una sustancia formada cuando el aditivo 6PPD reacciona con el ozono. Las partículas liberadas por el desgaste de los neumáticos pueden llegar a los cursos de agua mediante la escorrentía y resultar rápidamente letales para algunas especies de peces.

Esta información no demuestra que las estructuras utilizadas en 1994 provocaran toxicidad. Sí obliga a evitar una conclusión demasiado simple. Reutilizar un residuo no siempre equivale a restaurar un ecosistema y cualquier proyecto moderno debería evaluar la estabilidad, la composición, el posible lixiviado de sustancias, la hidrodinámica y la retirada futura de los materiales.

La verdadera lección sobre la restauración de hábitats acuáticos

El indicador más visible del experimento fue la abundancia de peces, pero una cifra elevada no describe por sí sola la salud completa de un ecosistema. Algo parecido se ha observado en la Albufera de Valencia, donde se documentó un máximo histórico de aves acuáticas durante 2026, mientras la calidad ecológica de la laguna principal continuaba mostrando problemas estructurales.

El valor del estudio de Mueller y Liston no reside en presentar los neumáticos como una solución ecológica definitiva. Su aportación fue demostrar que una infraestructura diseñada exclusivamente para transportar agua puede mejorarse cuando también se consideran las necesidades de la fauna.

La conclusión que permanece vigente es más amplia. Los canales de hormigón no tienen por qué ser corredores biológicamente vacíos. La incorporación de refugios estables, duraderos y no tóxicos puede compatibilizar la eficiencia hidráulica con la conservación de la biodiversidad, sin confundir restauración ecológica con el simple depósito de residuos.

El estudio científico está disponible en el Servicio Geológico de Estados Unidos.

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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