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Solo quedaban 14 lobos rojos en libertad cuando Estados Unidos los capturó a todos a finales de los 70 para salvarlos de la extinción: hoy vuelven a vivir en Carolina del Norte

El lobo rojo vuelve a Carolina del Norte tras rozar la extinción y solo quedan unas decenas en libertad.

Solo quedaban 14 lobos rojos en libertad cuando Estados Unidos los capturó a todos a finales de los 70 para salvarlos de la extinción: hoy vuelven a vivir en Carolina del Norte

A finales de los años 70, Estados Unidos tomó una decisión que parecía contradictoria. Retiró de la naturaleza a los últimos lobos rojos para impedir que desaparecieran entre campañas de exterminio, pérdida de hábitat y cruces con coyotes. Era una medida extrema, pero dejar las cosas como estaban significaba perder la especie.

El plan evitó la extinción total y permitió devolver lobos rojos a Carolina del Norte en 1987. Aun así, la recuperación sigue siendo frágil. En julio de 2026 había 22 adultos o subadultos conocidos y marcados, una estimación total de 23 a 24 ejemplares de esas edades, entre 12 y 16 cachorros y 295 animales bajo cuidado humano.

Una decisión extrema

Durante generaciones, el lobo rojo (Canis rufus) ocupó amplias zonas del este y el centro-sur de Estados Unidos. Las campañas de control de depredadores, la transformación del territorio y la persecución humana fueron arrinconándolo hasta una pequeña franja costera entre Texas y Luisiana.

En la década de 1970 quedaban menos de 100 ejemplares y los coyotes ya se extendían por la misma región. Cuando un lobo no encontraba pareja de su especie, aumentaba la posibilidad de que se reprodujera con un coyote. No solo desaparecían animales, también se desdibujaba la población genéticamente.

¿Qué se hace cuando proteger el territorio ya no basta? Entre 1973 y 1980, los biólogos capturaron más de 400 animales de la familia de los lobos y los coyotes. Solo 43 superaron la primera selección y 14 acabaron convirtiéndose en los fundadores del programa.

Catorce animales lo cambiaron todo

Esos 14 lobos son los antepasados de todos los lobos rojos actuales. La primera camada nacida dentro del programa llegó en 1977 y, en 1980, la especie fue declarada extinta en estado silvestre. Su futuro cabía entonces en unas pocas instalaciones.

Con una base genética tan pequeña, emparejar animales al azar no era una opción. Los centros participantes comenzaron a mover ejemplares y a formar parejas según su parentesco y valor genético. En el fondo, la población cautiva funcionaba como un banco genético vivo.

El propio Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos lo resume con una frase clara. «La cría en cautividad salvó al lobo rojo de la extinción», señala el organismo. Pero la intención nunca fue mantenerlo para siempre detrás de una valla.

El regreso a Carolina del Norte

En 1987, ocho lobos nacidos bajo cuidado humano, distribuidos en cuatro parejas, fueron liberados en el Refugio Nacional de Vida Silvestre Alligator River. El lugar ofrecía presas, poca presencia humana, ausencia de ganado y, en aquel momento, no tenía coyotes establecidos. Era una pista de despegue razonable.

Un año después nació la primera camada salvaje del proyecto. Con el tiempo se formaron manadas, aparecieron territorios estables y la población alcanzó un máximo de unos 120 animales en 2012. El lobo rojo se convirtió así en el primer carnívoro eliminado de la naturaleza y reintroducido con éxito en parte de su área histórica.

Aquello demostró que los ejemplares criados en cautividad podían cazar, reproducirse y vivir en libertad. Pero recuperar una especie no consiste solo en abrir una puerta. Mantenerla abierta es la parte difícil.

Coyotes, disparos y carreteras

Los lobos rojos y los coyotes pueden formar parejas y tener crías que también se reproducen. El riesgo aumenta cuando quedan pocos lobos o una manada pierde a uno de sus adultos reproductores. Una pareja estable funciona, en buena parte, como una barrera natural frente a nuevos cruces.

La investigación ha mostrado que la muerte de una pareja, especialmente por disparos, puede empujar al superviviente a unirse a un coyote o a quedarse sin reproducirse. El organismo federal señala además que la mortalidad causada por las personas, incluidos disparos y atropellos, ha sido la principal causa del descenso tras el máximo de 2012.

Todos los adultos conocidos con collar llevan dispositivos naranjas y reflectantes para facilitar su identificación. Los visitantes deben mantenerse al menos a 100 yardas, unos 91 metros, respetar los cierres y reducir la velocidad. Una foto cercana o unos segundos de confusión en la carretera pueden costar demasiado.

Nuevos cachorros en 2026

La actualización de junio de 2026 confirma cuatro camadas nacidas en libertad, con 23 cachorros al inicio. Tras un intercambio de crías entre una camada salvaje y otra del programa SAFE de conservación en centros especializados, quedaron 22 en el medio natural. Las primeras muertes redujeron la cifra confirmada a un mínimo de 12 y un máximo posible de 16.

Una de las operaciones más llamativas se realizó con el zoológico de Saint Louis. Tres cachorros nacidos bajo cuidado humano fueron colocados en una madriguera salvaje y cuatro nacidos en libertad viajaron al zoológico para ser criados por otra madre. La loba aceptó a los recién llegados, incluso con una diferencia de edad de ocho días.

Otra camada nació en una finca privada de dos adultos procedentes del programa de conservación. Es una señal importante porque muestra que los lobos criados bajo cuidado humano pueden sobrevivir, emparejarse y reproducirse fuera de los refugios públicos. También confirma que la colaboración con los propietarios cuenta.

Una victoria todavía incompleta

Hoy solo existe una población salvaje de lobo rojo, repartida por cinco condados de la península de Albemarle, en Carolina del Norte. Los 295 animales de la red SAFE ofrecen una reserva esencial, pero no sustituyen a una población libre, estable y distribuida por varios territorios.

El plan federal busca que en el futuro haya varias poblaciones capaces de mantenerse a largo plazo dentro del área histórica de la especie. Para llegar hasta allí harán falta más parejas estables, diversidad genética, nuevas liberaciones y menos muertes causadas por personas. El reloj sigue corriendo.

El lobo rojo ya regresó, pero todavía no está a salvo.

 La actualización oficial de junio de 2026 ha sido publicada por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos.

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