Siete años pueden ser una eternidad en la costa. Por eso el avistamiento de abril de 2026 de “Changuita” en Viña del Mar, una chungunga reinsertada en Chile en 2017, ha despertado expectación. A falta de una confirmación genética definitiva, el animal observado encaja con señales muy concretas (tamaño, conducta y un gesto tan raro como morderse la cola).
La buena noticia es obvia, podría haber sobrevivido todo este tiempo e incluso tener crías. La menos cómoda también, si un mamífero en peligro está usando refugios cerca de edificios, el margen de error se estrecha. En la práctica, este reencuentro sirve de termómetro para saber si los programas de rehabilitación funcionan cuando se apagan las cámaras y el mar sigue su ritmo.
Una pista en la cola
La alerta llegó como llegan muchas historias de fauna urbana, con una llamada y un detalle. Javier Trivelli, cofundador de Fundación Lontra, recibió el aviso de que una chungunga había aparecido dentro de un edificio en Viña del Mar y que “se mordía la cola”, una conducta que él asocia a animales que pasaron por cautiverio. Cuando se acercó, cuenta que el ejemplar mostró confianza con él y fue esquivo con el resto.
Trivelli lo resume con una frase directa. “Con su confianza conmigo, supe que era ella”, relata sobre ese primer contacto. Aun así, los equipos trabajan con prudencia y dan por abierto el proceso de verificación con pruebas genéticas y registros más finos.
El rumor de fondo es aún más potente, pero necesita pruebas. En el edificio se habla de avistamientos en 2024 y 2025 con crías, algo que, si se confirma, sería un hito porque hablaría de supervivencia y reproducción en libertad tras una rehabilitación humana. Ahí está la gran pregunta, es esperanza, sí, pero también ciencia.
Qué es el chungungo
El chungungo (Lontra felina), también llamado “nutria marina” o “gato de mar”, es uno de los mustélidos más pequeños y vive pegado a la costa rocosa del Pacífico, desde el norte de Perú hasta el extremo austral de Chile. Suele ser solitario, discreto y depende de cuevas y madrigueras donde descansar y criar, muchas veces en rincones que pasan desapercibidos para quien pasea por el litoral.
En Chile, el Reglamento de Clasificación de Especies Silvestres lo sitúa en la categoría “En Peligro (EN)”, y la evaluación lo vincula con pérdida de área de ocupación y efectos de especies introducidas, entre otros factores. A escala global, la Lista Roja de la UICN también lo considera “Endangered”. No es un matiz, es una señal de alarma.
Su biología explica por qué cada observación cuenta. Pesa en torno a 3 a 5 kg y ronda el metro contando la cola, y su dieta incluye crustáceos, moluscos y peces, lo que lo ata a zonas intermareales ricas y relativamente tranquilas. Y, según la experiencia de rehabilitación con Changuita, también necesita acceso a agua dulce para sobrevivir, un detalle que cambia la forma de diseñar rescates y reintroducciones.
El legado de Changuita
La historia empieza en 2017, cuando llegó a manos de Trivelli una cría rescatada en la Región de Atacama. Estaba muy debilitada y pasó por un cuidado intensivo que él recuerda sin adornos, alimentación frecuente, control veterinario y meses antes de volver al agua. Después vino una rehabilitación larga, alrededor de año y medio, con un primer intento de reinserción y madriguera monitorizada con cámara.
En ese camino hubo tropiezos y, a la vez, aprendizajes que hoy parecen oro puro. Trivelli explica que, al verla deshidratada tras una liberación, entendieron que el chungungo requiere agua dulce y que ese punto no estaba bien recogido en la literatura local. Es el tipo de hallazgo que no sale de un laboratorio, sale de un animal real, en una costa real, con viento y sal en la cara.
Por eso su posible regreso tiene un peso simbólico, pero también técnico. El caso de Changuita se cita como una pieza clave para afinar metodologías y empujar la creación del primer centro de rehabilitación de chungungos en Chile, un paso que suele tardar años y mucho ensayo y error. Si ella está viva, parte de ese conocimiento también lo está.
Amenazas en la orilla
El chungungo no solo pelea contra el mar. Pelea contra una costa cada vez más intervenida, con obras, ruido, presencia humana constante y menos espacios seguros para madrigueras. Los documentos de clasificación en Chile citan presiones como el desarrollo residencial y comercial, las molestias por actividades humanas y distintas formas de contaminación.
Hay números que ayudan a aterrizar el problema. Un trabajo del Otter Specialist Group de la UICN recopiló 58 reportes de chungungos muertos en Chile entre 2009 y 2022, y solo en 17 casos se pudo identificar una causa humana concreta. Entre esas causas destacan ataques de perros, interacciones con pesquerías de pequeña escala y problemas asociados a instalaciones industriales enfriadas con agua de mar.
El detalle incómodo es el que más pesa. Si en la mayoría de los casos no se sabe por qué murió el animal, prevenir es más importante que reaccionar tarde. Y aquí encaja la escena de Viña del Mar, si una chungunga busca refugio cerca de gente, cualquier descuido (un perro suelto, una red abandonada, basura plástica) puede ser la diferencia.
Qué viene ahora
El siguiente paso es menos romántico y mucho más útil. Confirmar identidad con genética y buen material fotográfico, y luego monitorizar sin invadir, con cámaras y mejoras de refugio que reduzcan el contacto con humanos. Ese trabajo ya está sobre la mesa porque, si se documenta reproducción, la historia pasaría de ser un reencuentro a convertirse en un caso de referencia para toda la costa del Pacífico sur.
¿Y qué significa esto para quien pasea por la playa o vive frente al mar? Mirar de lejos ya es una forma de ayudar, igual que llevar a los perros atados en zonas sensibles y no dar comida a fauna silvestre. Avisar a las autoridades locales o a servicios de rescate cuando un animal aparece fuera de lugar también marca la diferencia.
Si Changuita es realmente Changuita, su vuelta es una señal de resiliencia, pero también un recordatorio de lo frágil que es vivir entre rocas y ciudades. La evaluación del chungungo en la Lista Roja ha sido publicada en la ficha de la UICN.












