Reintroducen nutrias gigantes en Argentina y los científicos descubren que están siendo clave para «mantener los ecosistemas saludables»

Publicado el: 30 de marzo de 2026 a las 15:38
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Nutria gigante nadando en el agua en el Parque Iberá tras su reintroducción en Argentina

En Corrientes (Argentina), una familia de nutria gigante ya nada en libertad en el Gran Parque Iberá. La suelta se realizó el 30 de junio de 2025 y es la primera reintroducción en el país de un mamífero que se había extinguido localmente, según la propia Rewilding Argentina.

Detrás hay años de trabajo, mucha logística y una cooperación internacional poco habitual entre administraciones, equipos de conservación y zoológicos europeos. ¿Qué significa esto en la práctica? Que vuelve una pieza clave a un humedal enorme y que, con suerte, el ecosistema deja de funcionar “a medio gas”.



Una ausencia de cuatro décadas

La última vez que se vio un grupo familiar de nutria gigante en Argentina fue en 1986. Después, la caza y la pérdida de hábitat fueron empujando a la especie fuera de los ríos y lagunas donde antes era relativamente común.

A escala global, la nutria gigante (Pteronura brasiliensis) figura como “En Peligro” en la Lista Roja de la UICN. Eso suele ir de la mano de problemas que también suenan cercanos, como la degradación del agua, la persecución y la fragmentación del hábitat.



La familia que abre el camino

El grupo liberado lo forman Nima (hembra donada por el Zoo Aquarium de Madrid), Coco (macho procedente del zoo de Givskud, en Dinamarca) y dos crías nacidas en Iberá en noviembre de 2024, Pirú y Kyra. La nutria gigante es una especie muy social y suele organizarse en grupos familiares, algo importante para su vida diaria en el agua.

Nima nació en marzo de 2020 en Madrid y, según el equipo veterinario del zoo, tenía un carácter “tímido” y poco sociable con los humanos. En una reintroducción, ese detalle pesa más de lo que parece, porque reduce el riesgo de que los animales busquen a las personas en lugar de vivir por su cuenta.

La familia forma parte del Programa Europeo de Especies en Peligro (EEP) coordinado por la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA). En esa red se gestionan decenas de ejemplares en instituciones europeas, algo que ayuda a planificar traslados y a cuidar la diversidad genética del proyecto.

Por qué Iberá era el lugar

El Gran Parque Iberá no es un charco cualquiera. Rewilding Argentina lo sitúa por encima de las 756.000 hectáreas de humedal, con abundancia de presas y sin la presión directa de la caza dentro del área protegida.

Además, Iberá suma dos grandes piezas, el Parque Provincial Iberá (600.000 hectáreas) y el Parque Nacional Iberá (158.000 hectáreas), este último creado en 2018 tras donaciones de Tompkins Conservation y Rewilding Argentina al Estado argentino. En un mapa puede parecer solo una mancha verde, pero sobre el terreno es “espacio de verdad”, y en conservación eso lo cambia todo.

Aquí entra el papel ecológico de la especie. “La nutria gigante es el principal depredador acuático de estos humedales y su dieta está compuesta casi totalmente por peces”, explica Sebastián Di Martino, director de Conservación de Rewilding Argentina. Dicho de forma simple, su presencia ayuda a que el sistema recupere equilibrios que se habían perdido.

El trabajo antes de abrir la compuerta

Reintroducir no es soltar y cruzar los dedos. La planificación empezó en 2017 e incluyó protocolos sanitarios, técnicas de transporte adaptadas, recintos de cuarentena y corrales de presuelta, además de una alimentación con peces vivos para que aprendan a pescar sin ayuda.

Durante esa fase, las nutrias viven en un punto intermedio, ni zoo ni naturaleza plena, con la mínima intervención posible. Es un entrenamiento con paciencia, parecido a cuando alguien aprende un oficio y al principio necesita supervisión, pero poco a poco se suelta. Y se suelta de verdad.

Nima llegó a Iberá en enero de 2023 y vivió con Coco durante más de dos años en un recinto de presuelta, donde desarrollaron pesca, territorialidad y cuidado parental. Para el Zoo Aquarium de Madrid, esa evolución fue la señal de que la familia estaba lista para sobrevivir de forma autónoma.

Qué se controla a partir de ahora

La liberación es el principio de la parte más delicada. El proyecto incorpora un arnés de monitoreo pensado para esta especie, con el que se pueden seguir movimientos y comprobar si el grupo se asienta, se alimenta bien y evita riesgos.

Algunas informaciones también apuntan a un seguimiento con ADN ambiental en el agua, una técnica que permite detectar rastros genéticos sin capturar ni molestar a los animales. En Iberá, incluso se ha mencionado apoyo científico externo para establecer una línea de base del sistema acuático y poder medir cambios con el tiempo.

El plan no se queda en una sola familia. Rewilding Argentina plantea liberaciones adicionales en Iberá y también en el Chaco, con la idea de reconstruir conectividad entre poblaciones aisladas y dar margen a la especie a medio plazo. El reloj corre, pero esta vez hay un camino abierto.

La nota de prensa oficial sobre esta reintroducción se ha publicado en Rewilding.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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