Varios ejemplares de nutria europea han vuelto a dejarse ver estos días en el tramo urbano del río Manzanares, a la altura del Puente de Segovia, después de dos décadas sin registros en esa zona. Se trata de una especie catalogada en peligro de extinción en la Comunidad de Madrid, por lo que el avistamiento tiene un fuerte valor simbólico y ecológico.
La escena no es casual. La crecida del caudal tras las intensas lluvias de las últimas semanas y la mejora gradual de la calidad del agua en este tramo renaturalizado han creado un corredor más atractivo para la fauna. Para quien pasea por Madrid Río, esto significa que bajo las pasarelas y junto a los caminos donde se hace deporte empiezan a volver especies muy exigentes, que solo se instalan donde el ecosistema funciona razonablemente bien. Esa recuperación de la biodiversidad no es automática ni garantizada: depende de mantener caudales, sombras y riberas vivas.
En la región se estima en torno a medio centenar de parejas de nutria, tras décadas de declive por contaminación, fragmentación de los ríos y atropellos en carretera. Proyectos que refuerzan la conectividad de los hábitats y crean nuevos corredores verdes alrededor de Madrid ayudan, en buena medida, a que especies como esta puedan volver a asomarse incluso a los tramos urbanos.
El regreso al corazón de Madrid no es completamente nuevo, pero sí cada vez más frecuente. En 2019 ya se filmó un macho en la zona del antiguo Vicente Calderón y del puente de los Franceses, primera señal de que este mustélido se atrevía a cruzar la barrera urbana siguiendo el cauce renaturalizado. Ahora, con nuevas observaciones junto al Puente de Segovia, se confirma que el río ofrece refugios, presas y vegetación de ribera suficientes, incluso para alimentarse de cangrejo rojo americano, una especie exótica invasora a la que la nutria ayuda a mantener a raya.
Al mismo tiempo, Madrid y su entorno están multiplicando pequeñas actuaciones de restauración: desde nuevos pulmones verdes urbanos hasta proyectos de seguimiento de la biodiversidad que aplican sensores e inteligencia artificial para entender mejor cómo responden las especies a los cambios en el territorio. Todo suma cuando se trata de que un río urbano deje de ser solo un canal de agua y recupere su función de corredor ecológico.
La conclusión es ilusionante y, al mismo tiempo, frágil. Si se mantiene un caudal ecológico, se cuidan las riberas y se evitan nuevas barreras, la nutria puede consolidarse como residente habitual del Manzanares urbano y no como simple visitante tras un temporal. Esta apuesta por ríos vivos encaja con la filosofía de las reservas de la biosfera, donde conservación y desarrollo van de la mano.
El Diagnóstico Ambiental 2021 de la Comunidad de Madrid, que recoge a la nutria como especie en peligro de extinción, ha sido publicado en el portal oficial del Gobierno regional.


















