Un antiguo ingeniero de la NASA ha convertido drones en helicópteros de semillas capaces de lanzar cientos de bolitas de arcilla por minuto con una precisión de medio metro para reforestar miles de hectáreas de suelo dañadas por incendios y minería 

Javier F.
Publicado el 15 de agosto de 2026 a las 09:42
Síguenos
Dron de reforestación lanzando bolas de semillas sobre un terreno degradado junto a un bosque

En diciembre de 2024, un dron sobrevoló un terreno arrasado por la minería de oro cerca de Puerto Maldonado, en la Amazonía peruana. En apenas hora y media lanzó 20.000 bolas de semillas sobre unas 10 hectáreas, una tarea pensada para devolver cobertura vegetal a un suelo casi desnudo.

El sistema de Flying Forests puede disparar hasta 300 bolas por minuto con una precisión cercana a medio metro. Su cofundador, Lauren Fletcher, calcula que cuatro drones podrían sembrar el equivalente a 40 millones de árboles al año, pero esa cifra describe capacidad de despliegue, no árboles que ya hayan germinado y sobrevivido.

De la NASA al bosque

Fletcher fue ingeniero de la NASA y trabajó en programas que unían tecnología y biología en el Centro de Investigación Ames. “Primero hay que entender la biología y después diseñar la ingeniería para adaptarla”, explicó al resumir el enfoque que más tarde trasladó a la restauración ambiental.

En 2020 fundó Flying Forests en Reno junto a Irina Fedorenko-Aula, después de haber creado BioCarbon Engineering. La nueva empresa busca llevar la siembra con drones a parcelas pequeñas y trabajar con organizaciones locales, no limitarla a grandes proyectos industriales.

Cómo funciona la siembra aérea

Los drones no tiran semillas sueltas. Lanzan pequeñas bolas hechas con una base parecida a la arcilla, alimento para la planta y, según el diseño, materiales destinados a reducir el ataque de animales, con las semillas mezcladas en su interior.

Esta técnica se llama siembra directa, porque la semilla llega al terreno sin pasar antes por un vivero. Antes del vuelo, el equipo combina imágenes de satélite y del propio dron con estudios sobre el terreno para decidir qué especies usar y dónde colocarlas.


Los datos se convierten en mapas de plantación que tienen en cuenta el relieve y la distribución del agua. Después, un mecanismo parecido a una catapulta de muelle sigue esa ruta y lanza las bolas, cuyo tamaño se ajusta a cada especie.

La prueba en Perú

En la misión peruana de diciembre de 2024, las 20.000 bolas contenían semillas de Crotalaria lisa, una leguminosa resistente. No era todavía un bosque, sino una primera capa vegetal destinada a sujetar y mejorar el suelo para que más tarde pudieran entrar especies nativas.

Voluntarios del Ejército peruano prepararon las bolas junto a investigadores del Centro para la Innovación Científica Amazónica de la Universidad Wake Forest. En una parcela sembrada un año antes, el equipo observó en junio de 2024 una cubierta de Crotalaria sobre un terreno que había quedado pelado.

California mostró los límites

En 2021, Flying Forests, el Servicio Forestal de Estados Unidos, el Desert Research Institute y la Sugar Pine Foundation probaron el método en una ladera quemada por el incendio de Loyalton. Un dron repartió 25.000 bolas con unas 75.000 semillas de pino de Jeffrey sobre unas 10 hectáreas en un día y medio.

La sequía y una ola de calor complicaron el establecimiento de las plantas. El equipo revisó la zona cuatro veces y en noviembre solo localizó 10 plántulas, es decir, plantas recién nacidas, de las que extrapoló que quizá hubiera unas 100 en toda la parcela.

En invernadero, germinaron entre seis y ocho de cada diez semillas encapsuladas, frente a unas nueve de cada diez semillas sueltas. El informe también señaló que aquel ensayo costó más que la plantación manual y que los drones no sirven para todos los lugares.

Qué significa 40 millones

NASA Spinoff recoge la estimación de Fletcher de que cuatro drones podrían plantar 40 millones de árboles al año. Un informe de Nature4Climate firmado por el propio Fletcher formula esa escala de otra manera, con equipos de 100.000 bolas al día y una unidad nacional capaz de distribuir 40 millones al año.

No es un registro de 40 millones de árboles establecidos. Entre una bola de semillas y un árbol adulto hay varios filtros, como la lluvia, la temperatura, el tipo de suelo, la depredación, la competencia con otras plantas y el seguimiento posterior.

La escala importa porque el mundo siguió perdiendo 10,9 millones de hectáreas de bosque al año entre 2015 y 2025, según la FAO. Pero restaurar un ecosistema no consiste solo en contar disparos desde el aire. Ese es el matiz clave.

Una herramienta complementaria

Los drones pueden resultar útiles en pendientes, terrenos frágiles y lugares donde llevar cuadrillas es peligroso o demasiado caro. También permiten registrar dónde cae cada carga y volver después para comprobar qué ha germinado.

La experiencia disponible los sitúa como un complemento de la reforestación tradicional y no como su sustituto. En la práctica, pueden abrir camino, pero siguen haciendo falta especialistas que elijan las especies, personas que fabriquen las bolas y trabajadores que vigilen el terreno durante años. La información oficial se ha publicado en NASA Spinoff, el programa de transferencia tecnológica de la agencia espacial

Javier F.

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

Noticias Relacionadas

Un viejo velero de fibra de vidrio abandonado en tierra

Estados Unidos retira cada año unos 200.000 barcos de recreo y en Rhode Island han descubierto que sus cascos de fibra de vidrio sirven para alimentar hornos de cemento, aunque reciclarlos sigue costando más que tirarlos al vertedero

30 de septiembre de 2026 a las 20:44
Un colín de Virginia, la codorniz norteamericana, entre la hierba

Dos amigos compraron en el año 2000 un rancho de Texas arrasado por el sobrepastoreo, plantaron 3.000 ciruelos y un humedal para las aves, y las codornices pasaron de casi desaparecer a una por acre sin soltar ni una sola

30 de septiembre de 2026 a las 18:48
Humedal del Refugio Nacional de Vida Silvestre Ottawa, junto al lago Erie

Estados Unidos abrió el paso entre un humedal cerrado por diques y un afluente del lago Erie, y un sonar registró 3,44 millones de detecciones de peces en cuatro años, aunque la cifra esconde un matiz importante

30 de septiembre de 2026 a las 09:44
Un ganadero con sombrero de vaquero en un pastizal del rancho Rafter W, en Colorado

Un matrimonio compró un rancho en Colorado en 2014 y moviendo sus vacas de un prado a otro ha pasado de 29 a 37 especies de aves, con el doble de aves de pastizal detectadas en seis años

29 de septiembre de 2026 a las 18:43
Una investigadora sostiene un ciprés joven con raíces en arena de vidrio reciclado

Dos estudiantes de Nueva Orleans empezaron a triturar botellas en un patio y ya han salvado del vertedero 5,4 millones de kilos de vidrio, y ahora esa arena se prueba para reconstruir los humedales que Luisiana pierde

29 de septiembre de 2026 a las 15:31
Ovejas pastando entre las filas de paneles de un parque solar

Un mecánico de Tennessee dejó su trabajo para dedicarse a sus 300 ovejas gracias a cinco parques solares que le pagan para que su rebaño mantenga a raya la hierba de 162 hectáreas entre los paneles

29 de septiembre de 2026 a las 12:34