La cara ‘B’ de las centrales solares

El hallazgo de Mitchell A. Pavao-Zuckerman, profesor asistente de la Universidad de Maryland, y su equipo parece contradecir la teoría anterior.

Las grandes centrales de energía solar elevan las temperaturas locales, creando un efecto de isla de calor solar que, aunque mucho menor, es similar al creado por las zonas urbanas o industriales.

El hallazgo de Mitchell A. Pavao-Zuckerman, profesor asistente de la Universidad de Maryland, y su equipo parece contradecir la teoría anterior. Los estudios de trabajo y modelización predecían que las instalaciones de energía solar disminuirían las temperaturas a su alrededor interceptando parte de la energía potencialmente calentadora del sol y convirtiéndola en electricidad.

«La comprensión del balance energético –cómo el calor se mueve dentro y fuera de los ecosistemas que cambian de los entornos naturales a los construidos– es un gran cambio de juego para el futuro. Considere cómo los paneles fotovoltaicos absorben y reflejan ciertos tipos de radiación que impide que el suelo debajo se refrigere como lo haría bajo un cielo nocturno regular», dijo Pavao-Zuckerman. «Con este conocimiento, podemos mitigar los impactos ambientales mediante la creación de nuevos sistemas para hacer las plantas de energía fotovoltaica trabajar de manera más eficiente y producir otros co-beneficios», explica en un comunicado de la Universidad de Maryland.

El equipo multidisciplinario examinó el efecto «isla de calor» de las instalaciones de energía solar utilizando experimentos que abarcaban tres ecosistemas desérticos diferentes en Arizona: un ecosistema natural del desierto, el entorno construido tradicional de un aparcamiento rodeado de edificios, y una planta fotovoltaica (PV). Los estudios previos sobre el efecto «isla de calor» de las instalaciones de energía solar se habían limitado a un solo bioma o ecosistema.

Para este estudio, el equipo definió el efecto de la isla de calor como la diferencia en la temperatura del aire ambiente alrededor de la planta de energía solar comparada con la del paisaje salvaje circundante del desierto. Los hallazgos demostraron que las temperaturas alrededor de una planta de energía solar eran de 3-4 grados celsius más cálidas que las zonas silvestres cercanas.

El resultado demuestra que hay costos de calor potenciales para generar energía verde, aunque el calor agregado se disipa rápidamente y no puede medirse a 30 metros de distancia de las plantas de energía. Teniendo en cuenta los costos externos de la energía solar, el descubrimiento de este efecto de la isla de calor puede afectar a las decisiones futuras sobre cuándo y dónde convertir los ecosistemas naturales en grandes instalaciones solares.

El estudio se publicó en la revista Nature Scientific Reports.

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