Termosolares en España

El auge de estas instalaciones en el sur del país podría suponer energía renovable para cientos de miles de personas en los próximos años
 
Las instalaciones solares termoeléctricas están de moda en España. Convencidas de las ventajas medioambientales y económicas de esta energía renovable, diversas empresas e instituciones han puesto en pie varias plantas y esperan acabar muchas más a medio plazo. Las plantas de energía termosolar podrían abastecer de electricidad renovable a cientos de miles de personas y reducir de manera considerable las emisiones de gases de efecto invernadero.
 
* Autor: Por ALEX FERNÁNDEZ MUERZA

España asiste a una especie de «boom termosolar»: ya se encuentran en marcha ocho centrales, que cuentan con una potencia de 185 megavatios (MW), y se han empezado a construir otras 23 con las que se espera llegar a los 1.500 MW. Diversas empresas, además, han enviado solicitudes al Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (MITYC) para proyectos que podrían sumar más de 4.000 MW.

 

En este espectacular auge de la tecnología solar termoeléctrica se encuentran algunas de las principales constructoras del país, que han visto en las energías renovables una nueva línea de negocio. Para ello, disponen también del apoyo institucional de las comunidades autónomas en las que se asientan o se construirán estas centrales (Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha), idóneas por la cantidad y potencia de la luz solar que reciben durante todo el año.

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Las instalaciones en marcha y en proyecto son cada vez más numerosas. ACS y Acciona son dos de las empresas que más han apostado por estas plantas. Por un lado, ACS, a través de su filial Cobra Energía, construye en la actualidad tres de estas instalaciones y cuenta con otras tres en fase de promoción en las citadas comunidades autónomas. Las tres primeras aspiran a alcanzar 50 MW de potencia cada una y supondrán una inversión total de unos 900 millones de euros.

 

El proyecto Andasol, ubicado en la localidad de Aldeire (Granada), constituye según los responsables de ACS el mayor complejo termosolar instalado en Europa y segundo en el mundo. La primera planta del complejo, Andasol 1, ha sido inaugurada hace poco, y se espera que en los próximos meses se le sumen el resto de las instalaciones proyectadas (Andasol 2, Andasol 4, Extresol 1, Extresol 2, Extresol 3, Manchasol 1 y Manchasol 2).

 

Acciona Energía ha inaugurado también la central termosolar de Alvarado, en Badajoz, tras 18 meses de obras. Con una potencia de 50 MW, Alvarado I ha requerido una inversión de más de 240 millones de euros. La empresa construye en la actualidad otras tres centrales en España, como las ubicadas en Majadas de Tiétar (Cáceres) y en Palma del Río (Córdoba). Los responsables de Acciona esperan que estas dos plantas entren en funcionamiento para 2010. La compañía participa también en la mayor instalación termosolar del mundo, la Nevada Solar One, en Estados Unidos, operativa desde junio de 2007. Pero éste no es el único proyecto que tiene en ese país.

 

FCC, a través de su nueva filial FCC Energía, ha anunciado inversiones de unos 600 millones de euros para construir dos centrales solares termoeléctricas de 50 MW en Córdoba y Alicante. Por su parte, Valoriza, hasta el año pasado propiedad de Sacyr Vallehermoso, pretende levantar en Lebrija (Sevilla) tres plantas de 50 MW cada una, mientras que Obrascon-Huarte-Lain (OHL) quiere poner en marcha dos plantas de 50 MW en Extremadura y Andalucía.

 

Además de las constructoras, otras empresas han fijado su atención en la energía termosolar. Es el caso de la corporación Inveravante, que ha anunciado dos plantas en Andalucía y Extremadura y un presupuesto de unos 600 millones de euros, o de la sociedad Dioxipe Solar, que destinará 900 millones de euros a un proyecto de tres plantas de 50 MW, de nombre Astexol, en Badajoz.

 

Ventajas e inconvenientes de las plantas termosolares

 

Los responsables de los proyectos recuerdan las ventajas para el medio ambiente y la economía de estas instalaciones. Una planta tipo de 50 MW es capaz de producir energía limpia para el consumo anual de 37.000 hogares y evita la emisión de 70.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año. Supone, además, la creación de unos 500 empleos directos en su fase de construcción y de 50, en la fase de explotación.

 

 

No es de extrañar que un reciente informe presentado por Greenpeace señale que una de las clases de esta tecnología, la solar térmica de concentración, podría generar unos ingresos de 20.800 millones y crear 90.000 empleos en el mundo para 2015.

 

El estudio de esta ONG ecologista, elaborado junto a la Asociación Europea de la Energía Solar Termoeléctrica (ESTELA) y la Agencia Internacional de la Energía (AIE), estima que podría llegar a cubrir el 7% de la demanda eléctrica mundial en 2030 y más de la cuarta parte para 2050. Hasta este año, se ahorrarían 4.700 millones de toneladas anuales de CO2, es decir, un 20% de todas las emisiones que hay que reducir en el sector energético para combatir el cambio climático. Los responsables del informe señalan también el elevado potencial de esta tecnología: bastaría con una superficie equivalente al 0,5% de todos los desiertos, o a la de Andalucía y Cataluña, para producir toda la electricidad consumida en el mundo en la actualidad.

 

 

La Federación Europea de la Industria Solar Térmica (Estif) afirma que este mercado mueve en Europa 3.000 millones de euros y unos 40.000 trabajadores a tiempo completo. Sus responsables aseguran, además, que los fabricantes europeos han desarrollado unos estándares de calidad que les permiten ser los líderes tecnológicos de este sector.

 

En definitiva, la energía solar termoelécrica contribuye a alcanzar los compromisos asumidos en el Protocolo de Kyoto para reducir estas emisiones de gases de efecto invernadero. Son también esenciales para lograr los objetivos de los Planes de Energías Renovables, que persiguen aumentar este tipo de energías en España para los próximos años y reducir la elevada dependencia de los combustibles fósiles y su impacto medioambiental.

 

No obstante, los promotores de estas centrales recuerdan que no se trata de un camino fácil. Además de los elevados presupuestos que mueven las instalaciones, estas empresas señalan la necesidad de una legislación que evite la actual incertidumbre y permita el desarrollo del sector. Por su parte, algunos expertos destacan su preocupación porque se convierta en un negocio especulador que busque el beneficio económico a corto plazo, en lugar del asentamiento de este sector tecnológico y energético.

 

Diversas tecnologías termosolares

 

Las plantas termosolares se basan en una tecnología diferente a la de los clásicos paneles fotovoltaicos: la idea se acerca más a la de una típica central termoeléctrica, sólo que el sol sustituye como «combustible» a los contaminantes petróleo o carbón. Se utilizan espejos que concentran los rayos solares en un punto para que calienten un fluido. Las elevadas temperaturas alcanzadas (unos 400 ºC) permiten generar un vapor de agua que acciona una turbina eléctrica.

 

 

Además de ser una energía renovable, la tecnología termosolar presenta como valor añadido la capacidad de funcionar en combinación con otras renovables, como el biogás, o incluso cuando ya se ha puesto el sol: como el fluido sigue caliente, genera energía durante la noche. Se las considera centrales gestionables, ya que se puede programar con antelación la energía que suministrarán. Su tecnología, por otro lado, cuenta con un importante grado de desarrollo, lo que le permite dar un salto a la escala industrial.

 

El informe de Greenpeace indica que, si bien España se encuentra a la cabeza de la expansión de estas instalaciones, las primeras centrales comerciales se instalaron en California hace más de dos décadas. El desarrollo tecnológico ha conllevado la aparición de diversos sistemas, aunque los expertos señalan que las más comunes son las plantas de torre y las de discos parabólicos.

 

 

Por un lado, las centrales de cilindros o canales parabólicos se basan en hileras de espejos que concentran la luz solar en tubos colectores por los que circula aceite térmico. La energía se consigue al calentar este fluido, de manera que se genera el vapor de agua que mueve a la turbina.

 

Por otro lado, las centrales de torre cuentan con un conjunto de espejos que captan y concentran la radiación solar sobre un receptor, instalado en la parte superior de una torre. En esta torre, una caldera calienta el fluido térmico, al igual que en las de discos parabólicos. En ambos tipos de centrales los espejos se mueven siguiendo el sol para conseguir la máxima radiación posible.

 

 

Estas instalaciones necesitan una gran superficie para ubicar el elevado número de espejos que utilizan. Según los responsables de Acciona, la planta termosolar de Majadas de Tiétar dispondrá de 792 colectores solares, con un total de 190.080 espejos que se repartirán en una superficie de 135 hectáreas (equivalente a 189 campos de fútbol).

 

La tecnología continúa en fase de desarrollo para mejorar su competitividad. La empresa Renovalia Energy ha dado a conocer su intención de poner en marcha varias plantas «de segunda generación», la primera de ellas en Villarobledo (Albacete), con una potencia de 71 MW. En este caso, la instalación se basa en una tecnología con disco-motor stirling proporcionada por la compañía norteamericana Infinia. Los colectores disco-parabólicos concentran la radiación solar en un foco donde se encuentra el motor, este punto alcanza temperaturas de 700 grados. Sus responsables aseguran que la principal diferencia frente a otras tecnologías termosolares es que no necesita ni agua ni gas para producir electricidad.

 

Por su parte, Iberdrola ha desarrollado un sistema de orientación para plantas termosolares, basado en cálculos matemáticos, que permite a los espejos seguir al sol de manera más eficiente. De este modo, si hay nubosidad, el sistema encuentra su posición óptima mucho más rápido.

 

 

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