Investigadores reciclan palas de molinos y lo que consiguen obliga a replantear la construcción de puentes

Publicado el: 18 de febrero de 2026 a las 15:34
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Aerogeneradores en parque eólico cuyas palas pueden reciclarse como estructuras solares.

Montones de palas de molino de aerogenerador inmóviles en un vertedero. Esa es la imagen incómoda que deja por ahora la primera generación de parques eólicos que empieza a jubilarse. Y la pregunta es inevitable. ¿Qué hacemos con todo ese material que ya no gira, pero sigue siendo resistente y caro de fabricar?

La respuesta de la start‑up suiza Turn2Sun se llama Blade2Sun. Su propuesta es sencilla en la idea y compleja en la ingeniería. Dar una segunda vida a las palas de los aerogeneradores para que sirvan de estructura a paneles solares bifaciales, en vez de enviarlas al horno de una cementera o a un vertedero.



Un problema que crece al mismo ritmo que la eólica

En el mundo funcionan ya más de 300.000 aerogeneradores y la eólica aporta en torno al 6,5 % de la electricidad global, según distintos análisis del sector. Ese éxito tiene su cara B. Las palas duran unos 20 o 25 años y están fabricadas con composites de fibra de vidrio o carbono que hoy son muy difíciles de reciclar de manera limpia y barata.

Un estudio reciente citado por organismos europeos apunta que en Europa se desmontan cada año más de 3.800 palas, y que unas 25.000 turbinas alcanzarán el final de su vida útil en los próximos años. Gran parte de esas palas acaba triturada y quemada para recuperar algo de energía, un destino que encaja mal con la idea de economía circular.



En países como España la situación es especialmente relevante.La eólica es ya una de las principales fuentes de electricidad y hay instalados más de 22.000 aerogeneradores repartidos en más de 1.400 parques, que aportan alrededor de una cuarta parte de la demanda eléctrica anual. Si no se actúa, los vertederos llenos de palas pueden convertirse en una nueva imagen de la transición energética mal resuelta.

Cómo funciona Blade2Sun

Lo que propone Blade2Sun es aprovechar la enorme resistencia de esas palas para sustituir las vigas metálicas tradicionales de los soportes solares. En la práctica, se fija sobre la pala una estructura metálica ligera que sujeta paneles fotovoltaicos bifaciales, capaces de generar electricidad por ambas caras.

De esta forma, una pala que antes solo servía para captar viento pasa a sostener una cubierta solar que produce electricidad sin ocupar apenas suelo adicional. Las cimentaciones se separan más que en una estructura convencional y permiten cubrir grandes superficies con menos impacto sobre el terreno, algo clave en zonas agrícolas o paisajes sensibles.

La solución no es un simple dibujo en un power point. La empresa ha desarrollado un prototipo a 2.500 metros de altitud en el cantón de Graubünden, en los Alpes suizos, en colaboración con la agencia estatal Armasuisse. Allí han probado el comportamiento de la estructura con nieve, hielo, viento fuerte y cambios bruscos de temperatura, justo el tipo de condiciones que ponen a prueba cualquier instalación solar.

Menos residuos, menos acero y nuevas aplicaciones

¿Por qué interesa tanto una idea que, sobre el papel, podría parecer de nicho? Por un lado, porque ataca dos problemas a la vez. Gestiona un residuo difícil como son las palas y, al mismo tiempo, crea nuevos espacios para instalar fotovoltaica sin pelearse con tejados ya ocupados ni con suelos agrícolas.

Por otro lado, reduce la necesidad de estructuras de acero y aluminio, materiales con un peso importante en la huella de carbono de la energía solar y sujetos a tensiones de precio. Reutilizar una pala que ya existe evita emisiones asociadas a fabricar desde cero una viga de gran luz con prestaciones similares.

Las posibles aplicaciones que baraja la empresa van más allá del demostrador alpino. Distintos reportes mencionan su uso como marquesinas en aparcamientos, cubiertas sobre balsas de agua, sombra sobre cultivos o incluso estructuras que sobrevuelan carreteras o vías de tren sin ocupar el espacio de paso. En todos los casos, la idea es la misma. Convertir un residuo voluminoso en una infraestructura útil que suma kilovatios renovables.

¿Puede escalar esta solución?

Varios desarrolladores internacionales ya han mostrado interés en Blade2Sun y la compañía trabaja en acuerdos para adaptar el sistema a palas más grandes, propias de aerogeneradores modernos de gran potencia. El objetivo es que la técnica no se limite a unos pocos prototipos, sino que pueda replicarse a escala industrial allí donde empiecen a desmantelarse parques eólicos.

En paralelo, la firma estudia configuraciones híbridas en las que se instalan estos módulos solares en la base de aerogeneradores que siguen en funcionamiento. Con ello se busca una producción más estable a lo largo del año, aprovechando el viento del invierno y el sol del verano en el mismo emplazamiento.

¿Resolverá Blade2Sun por sí sola el reto de las palas desechadas? Probablemente no. Harán falta más soluciones de reciclaje químico y mecánico, nuevas resinas y diseños que faciliten la reutilización futura. Sin embargo, iniciativas como esta muestran un camino claro. No basta con generar energía renovable, también hay que pensar qué ocurre con los materiales cuando se apaga el último kilovatio.

Mientras miramos la factura de la luz y pedimos más renovables, la otra mitad de la historia se escribe en lugares como estos vertederos de palas que empiezan a vaciarse para dar sombra a coches, regar campos o proteger depósitos de agua con electricidad solar.

El comunicado oficial sobre la solución Blade2Sun y sus proyectos piloto ha sido publicado en la página de Turn2Sun.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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