Un experto en energía nuclear asegura que «la improvisación» política se cuela «incluso» en la planificación energética

El autor de Energía nuclear: Breve Historia de una polémica, Alberto Illán, señaló hoy que la política energética del gobierno se basa en directrices «claramente intervencionistas» y, a su juicio, «la improvisación se cuela incluso en una política energética planificada» porque es el Ejecutivo del momento el que decide qué tipo de energía potenciar y cuáles denostar independientemente del coste económico.

Durante la presentación de la obra en Madrid, aseguró que la polémica nuclear se centra más en elementos de propaganda contraria a esta energía que se desarrolla desde la escuela y desde los años 80, cuando el Gobierno de Felipe González impuso la moratoria nuclear, frente a los datos objetivos y a un conocimiento técnico y bien fundamentado sobre esta tecnología.

   Además, recordó que los españoles «aún están pagando el coste en su factura de la moratoria nuclear» porque todavía se debe dinero a las eléctricas que tuvieron que abandonar proyectos en su momento.

   En ese sentido, lamentó la escasa información y formación de la sociedad respecto a lo nuclear y las renovables, así como sobre el tratamiento de los residuos, la contaminación que generan y el coste que exigen respectivamente, porque «se mantienen tópicos de la mitología colectiva».

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   «La nuclear es la que más ha investigado la solución de los residuos, porque la I+D en ella tiene que estar a la última», insistió el autor que reconoció que, en su origen, el uso de esta tecnología estuvo asociado al desarrollo armamentístico y al uso bélico, algo que, a su juicio, ha calado en la idea colectiva y que los grupos antinucleares se han «ocupado de fomentar», dando lugar a ideas sesgadas.

   Asimismo, criticó que España está perdiendo oportunidades porque mientras en el resto del mundo se está investiga y se construyen centrales de cuarta generación, el parque nuclear español es de segunda o tercera generación.

   Igualmente, acusó a la política energética gubernamental de favorecer un retraso tecnológico que obligará a comprar tecnología fuera, «hasta que llegue un momento que adquirirla no sea rentable». A ese respecto, añadió que al no existir en la actualidad la previsión de la construcción de nuevas plantas atómicas, las empresas españolas se ven excluidas de la investigación directa en nuevas tecnologías nucleares frente a las renovables, viéndose obligadas a comprarla a otros países, y perdiendo la oportunidad de su venta al exterior.

   «La energía nuclear se encuentra encorsetada en un modelo rígido que impide su evolución natural», sentenció Alberto Illán, que expresó que en el futuro próximo, «no parece» que vaya a plantearse la construcción de una nueva central si el PSOE gana las elecciones previstas para 2012, pero tampoco si gana el PP, porque, a su juicio, «tiene bastantes complejos a la hora de enfrentarse con grupos como los ecologistas».

ECOticias.com – ep

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