Desde arriba parece una escena de ciencia ficción. Sobre el agua azul de un lago artificial en Baviera se alinean cientos de “vallas” de cristal que en realidad son paneles solares flotantes, colocados en vertical y perfectamente ordenados. Ese lago pertenece a la gravera Jais, en el distrito de Starnberg, y desde otoño de 2025 se ha convertido en la primera planta solar flotante del mundo con módulos instalados en vertical.
¿Qué significa esto en la práctica para la transición energética europea? Que una explotación industrial puede cubrir gran parte de su demanda eléctrica sin ocupar ni un metro cuadrado de suelo agrícola y aprovechando un hueco que ya existía en el mapa: un lago de antigua extracción de áridos.
Un lago industrial que ahora es una central solar
La instalación de SINN Power en el lago de la gravera Jais tiene una potencia de 1,87 MW y monta alrededor de 2.600 módulos fotovoltaicos bifaciales en posición vertical sobre estructuras flotantes. Los paneles se orientan hacia el este y hacia el oeste y se separan con pasillos de agua de unos cuatro metros de ancho, de modo que el sol y el viento siguen llegando a la superficie.
Según los datos de la propia empresa, la planta genera en torno a 2 GWh al año, suficiente para abastecer a varios cientos de hogares, y ya ha permitido reducir cerca de un 70 % el consumo de electricidad de la red por parte de la gravera. Para una industria intensiva en energía, esa diferencia se nota en la factura de la luz cada mes. Y no es poca cosa.
Además, todo esto se consigue cubriendo solo un 4,65 % de la superficie del lago, muy por debajo del máximo del 15 % que permite la Ley alemana de Recursos Hídricos para lagos artificiales como las graveras o las balsas mineras. En la práctica queda mucho margen para una segunda fase que ya está en estudio, con otros 1,7 MW adicionales y menos del 10 % del espejo de agua ocupado cuando el conjunto esté terminado.
¿Por qué los paneles están de pie y no tumbados?
Lo más llamativo del proyecto no es solo que flote, sino que los módulos estén de pie. Esa geometría vertical, combinada con módulos bifaciales, permite producir más energía a primera hora de la mañana y al final de la tarde, justo cuando la red y muchas empresas demandan más potencia y cuando los tejados solares clásicos rinden peor. Ese perfil encaja mejor con los picos de consumo y hace la producción más aprovechable, sin depender tanto del mediodía. En el fondo, lo que busca esta configuración es que el lago solar acompañe el ritmo real de una jornada laboral.
Para que el conjunto no salga volando con el primer temporal, la tecnología Skipp-Float utiliza una especie de quilla que se hunde unos 1,6 metros bajo la superficie y un sistema de cables que permite a los paneles flexionar ligeramente con el viento y luego volver a su posición gracias a contrapesos. Es el equivalente a un velero en el que las “velas” son los módulos solares.
¿Cubrir un lago de paneles y decir que es ecológico?
La gran pregunta es obvia. Si hablamos de medio ambiente, ¿qué pasa con el ecosistema del lago cuando empezamos a llenarlo de estructuras artificiales?
En este caso, la instalación se ha diseñado para dejar pasar luz y oxígeno, con espacio libre entre filas y una ocupación muy limitada de la lámina de agua. Las primeras observaciones de SINN Power y los datos que recoge una red de boyas indican que la calidad del agua se mantiene estable e incluso mejora ligeramente en algunos indicadores, en parte por la reducción de algas asociada a la sombra parcial.
También se han observado aves acuáticas que usan los flotadores como zonas de descanso y anidación, y bancos de peces que se concentran alrededor de los contrapesos sumergidos porque allí encuentran nuevos aportes de alimento, como algas y pequeños invertebrados que colonizan el hormigón.
Son datos tempranos y en buena parte proceden de la propia empresa, así que los expertos insisten en que habrá que seguir el comportamiento del lago durante años para confirmar que los impactos siguen siendo neutros o positivos. La buena noticia es que ya existe una planta piloto de la misma tecnología en Baden‑Baden, con más de 18 meses de operación y un perfil de producción estable, lo que aporta experiencia real más allá de las simulaciones.
Una respuesta a la falta de espacio para renovables
Detrás de este lago fotovoltaico hay un problema muy terrestre. Europa necesita instalar miles de megavatios solares si quiere cumplir sus objetivos climáticos, pero el suelo agrícola y los bosques generan cada vez más conflicto cuando se plantean grandes plantas en tierra firme.
Ahí es donde entran en juego las balsas mineras, las antiguas canteras inundadas o los estanques de depuración. Son espacios ya artificiales, con uso industrial y conectados a la red, que permiten sumar renovables sin desplazar cultivos, viviendas o hábitats valiosos.
A escala global, los estudios sobre solar flotante calculan que, si se cubriera solo alrededor del 10 % de más de 6.600 grandes masas de agua aptas, la potencia técnica superaría los 4.000 GW. Es decir, hay mucho más potencial sobre el agua de lo que solemos imaginar cuando pensamos en “placas en el campo”.
De los lagos al mar y lo que esto puede significar para la transición energética
La propia SINN Power explica que la tecnología Skipp-Float está pensada para cualquier masa de agua artificial que mantenga al menos 1,6 metros de profundidad todo el año, desde graveras hasta puertos o embalses industriales, y que ya cumple en gran medida con los requisitos técnicos para operar en mar abierto.
Si estos diseños demuestran a largo plazo que son robustos frente a tormentas, rentables y ambientalmente seguros, podrían abrir una vía interesante para empresas con mucho consumo eléctrico que hoy dependen casi por completo de la red. Para una gravera bávara ha supuesto recortar un 70 % de su demanda de electricidad externa. Para otras industrias, en Alemania o en países con embalses y balsas de riego como España, soluciones parecidas podrían aliviar la presión sobre el suelo y acelerar la integración de renovables.
Como resumió el director de SINN Power, Philipp Sinn, al presentar la planta, se trata de un sistema fotovoltaico que produce electricidad precisamente cuando muchas centrales convencionales están paradas, y que lo hace sin pelearse con el uso del suelo. Y eso, en plena carrera por la descarbonización, marca la diferencia.
La nota de prensa oficial del proyecto, titulada “Weltpremiere in Bayern: SINN Power weiht erste vertikal schwimmende Photovoltaikanlage ein”, se ha publicado en la web de SINN Power





















