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lunes, enero 30, 2023

Juan López de Uralde recuerda a las víctimas de Chernóbil y exige el fin de la energía nuclear en 2020

El director de Proyecto Equo, Juan López de Uralde, ha recordado a las víctimas, en el 25 aniversario del accidente en la central nuclear de Chernobil (Ucrania) a las que considera que se «humilla» al negarles su propia existencia cuando se minimiza el número de afectados o cuando bailan las cifras, al tiempo que ha exigido el fin de la energía nuclear completamente en 2020.

Durante una mesa redonda para debatir sobre la energía nuclear, ha señalado que el número de liquidadores que entró a la planta para frenar la expansión de la radiactividad fue de entre 5.000 y 6.000 personas, de los que ha asegurado que el 20 por ciento de ellos murió con el tiempo tras exponerse a Chernóbil. «Es una humillación no ser considerados ni siquiera víctimas», ha dicho.

   Además, en su opinión no es cierto que sea una energía barata si se tienen en cuenta los costes totales de construcción, operación, desmantelamiento y tratamiento de los residuos. «Es una tecnología que pagamos entre todos, las renovables también, pero hay gran diferencia entre las tecnologías renovables y el riesgo de la nuclear», ha reflexionado.

   Así, considera que «todas» las nucleares son peligrosas sea Chernóbil o Fukushima (Japón), por lo que ha exigido el cierre «inmediato» de la central nuclear de Santa María de Garoña porque está «en condiciones peligrosas» y porque no entienden por qué han demorado al decisión hasta 2013 cuando «es posible», a su juicio, prescindir de las nucleares y alcanzar un mix energético 100 por 100 renovable en 2030.

   En su turno, el responsable de Economía y Sostenibilidad de la Fundación Ideas, Gustavo Nombela, ha recordado el «triste aniversario» y ha explicado que para esta fundación afín al PSOE, es preciso iniciar un debate energético «ahora» porque es un momento en el que España no tiene la necesidad urgente de ampliar su potencia energética.

   Respecto a la nuclear, considera que es una tecnología de los años 60 que «ha avanzado muy poco» y que es «igual de cara que las otras, a lo que se suma el problema de los residuos», mientras que ha destacado que en la actualidad, cerca del 30 por ciento de la demanda eléctrica se cubre con energías renovables.

CIERRE PROGRESIVO

   Por eso, plantea ir cerrando paulatinamente las centrales nucleares españolas al término de su vida útil e ir introduciendo «poco a poco» tecnologías renovables y asegura que «no es interesante para España construir nuevas centrales» y ha defendido sobre todo la eólica porque ha ganado una mejora de los costes que «ya la hacen competitiva».

   Por su parte, el secretario general de Fundación Faes, Jaime García Legaz, ha defendido que las tecnologías no son «ni de derechas ni de izquierdas» y que el debate nuclear debe acometerse en el ámbito científico y técnico porque un razonamiento político «no aporta nada al debate técnico». Así, el representante de la fundación afín al PP, ha indicado que todas las tecnologías tienen ventajas e inconvenientes y en este contexto deben tomarse las decisiones del mix energético.

   En cuanto a la nuclear, ha dicho que el tema de la seguridad se ha reabierto con el accidente de Fukushima. Sin embargo, ha calificado de «error garrafal» comparar ambos accidentes porque «nada tienen que ver» ni en su origen, causas ni consecuencias, pero ha destacado la postura «lógica» y «razonable» de casi todos los gobiernos europeos incluido el ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, de exigir una revisión de todas las plantas para evitar accidentes futuros.

   De este modo, ha recordado que España tiene un 80 por ciento de dependencia energética, sobre todo de petróleo, gas y carbón y que, en su opinión, la alternativa para reducir la dependencia energética y reducir los combustibles que emiten CO2 es la nuclear por lo que ha abogado por construir nuevas centrales.

   García Legaz ha explicado que la propuesta de Faes es cerrar las centrales al final de la vida útil de las centrales, concepto que «deben decidir» los técnicos y el Consejo de Seguridad Nuclear, por lo que si éstos consideran que Garoña puede operar 10 años más en condiciones de seguridad, tendría que cumplir ese nuevo periodo. Con ello, las centrales podrían ampliar su vida útil siempre que los técnicos lo avalaran, tal y como se está planteando en Estados Unidos, donde estudian ampliar la licencia de operación de las plantas atómicas hasta los 60 años.

   Finalmente, ha criticado la comparación realizada por López de Uralde entre Fukushima y Garoña porque es «muy grave» y emite un «mensaje de preocupación a la sociedad». Para que ocurriera lo mismo, ha dicho que un tsunami tendría que llegar con la misma fuerza hasta el interior de Burgos, por lo que en todo caso, no son comparables.

ECOticias.com – ep

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