Eco-Track y Eco-Lab impulsan las finanzas verdes en las pymes españolas tras el giro de la UE

Publicado el: 24 de febrero de 2026 a las 07:38
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Eco-Track y Eco-Lab impulsan las finanzas verdes en las pymes españolas mediante evaluación de criterios ASG

Eco-Track y Eco-Lab impulsan las finanzas verdes en las pymes españolas en un momento decisivo para su supervivencia económica. Tras el giro normativo de la Unión Europea que suaviza las obligaciones ASG para pequeñas empresas, el Gobierno activa dos instrumentos que pueden marcar la diferencia entre acceder a financiación o quedarse atrás.

Las finanzas sostenibles ya no son una tendencia estética ni un distintivo reputacional. Son una condición silenciosa que bancos e inversores observan con lupa. Adaptarse al nuevo marco no es una opción ideológica, es una cuestión estratégica.



Eco-Track y Eco-Lab impulsan las finanzas verdes en las pymes españolas como salvavidas financiero

El Gobierno reacciona al frenazo regulatorio europeo con dos herramientas clave para que las pequeñas empresas no queden fuera de la financiación sostenible.

Las finanzas sostenibles se basan en criterios ESG, que evalúan factores ambientales, sociales y de gobernanza. Estos estándares ayudan a determinar si una inversión es económica y ambientalmente viable.

Desde 2018, Europa ha fortalecido las finanzas sostenibles mediante regulaciones alineadas con el Acuerdo de París. Entre las normas clave se incluyen la Directiva sobre la Información Corporativa sobre Sostenibilidad y el Reglamento sobre la Divulgación de Información sobre Finanzas Sostenibles.



Los proyectos Eco-Track y Eco-Lab anunciados recientemente por el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa (Mineco) son un síntoma del crecimiento exponencial de las finanzas verdes. Que están mutando de meras tendencias de diferenciación a herramientas clave para la supervivencia empresarial.

«Las finanzas verdes -o sostenibles- se podrían definir básicamente como usar el dinero (invertir, prestar o asegurar) teniendo en cuenta no solo la rentabilidad económica del proyecto, sino también su impacto social y ambiental«, explica la responsable comercial de soluciones basadas en la naturaleza de Triodos Bank, María de Pablo Pecharromán.

Esta modalidad se sustenta sobre un pilar fundamental: los parámetros ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) -o ESG, por sus siglas en inglés-, los cuales determinan la viabilidad económica y ecológica de una inversión.

De Pablo apunta que las finanzas sostenibles se llevan desarrollando con fuerza en Europa desde el año 2018. Gracias a una serie de medidas y regulaciones que trasponen los objetivos del Acuerdo de París al ámbito financiero.

Entre estas medidas destaca la Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa (CSRD), regulación que define qué información financiera y no financiera deben reportar las empresas para optar a financiación sostenible. Y el Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles (SFDR), que obliga a los participantes financieros a transparentar cómo integran los parámetros ASG en sus inversiones.

6,6 billones de euros marcan el rumbo de la inversión sostenible

El año pasado, las finanzas verdes superaron los 65 millones en activos ASG en España (un 8 % más que en 2024) y alcanzaron los 6,6 billones en toda Europa, según los datos facilitados porTriodos Bank.

Este crecimiento, sin embargo, se ha visto mermado tras la reciente ley ómnibus de la Unión Europea que, entre sus medidas, «torpedea» las aspiraciones financieras sostenibles de las pequeñas y medianas empresas (pymes).

«A partir de la ley ómnibus, esta normativa que obligaba a las empresas a adjuntar información que no es puramente financiera, es decir, la basada en los parámetros ASG, ya no es vinculante para las pymes», certifica De Pablo.

El resultado es que las pymes pueden tener «muchas más dificultades» para acceder a financiación sostenible, por lo que el Gobierno ha lanzado sus dos nuevas iniciativas: Eco-Track y Eco-Lab.

Adaptarse al clima es ahora una estrategia empresarial

Eco-Track se basa en un documento simplificado que recoge los principales parámetros ASG de las empresas, como su estructura de gobernanza, políticas de inclusión, gases emitidos o consumo de agua, entre varios parámetros: una especie de «lista de chequeo» en la que la empresa mide su huella social y ambiental.

Eco-Lab, mientras tanto, está concebido para orientar a estas empresas acerca de cómo ser más resilientes y adaptarse al cambio climático, creando un «marco para compartir conocimientos», indica el Mineco.

Para De Pablo, son unos instrumentos «bastante inteligentes y útiles» debido a que «aunque ya no sea una normativa vinculante para las pymes, los bancos sí tenemos en cuenta los parámetros ASG a la hora de conceder financiación».

Por el momento, ambos son de carácter voluntario, aunque, según esta especialista financiera, ya sea por «convencimiento» o «supervivencia», este tipo de finanzas y herramientas serán algo «necesario» en un futuro.

«Cualquier inversión que se realice ahora ya no solo debe tener en cuenta la rentabilidad, sino cuál va a ser su retorno ecológico futuro», ha advertido, porque «estamos en un momento en el que empresas e inversores deben pensar en cómo se adaptan al cambio climático. Y cuanto antes lo tengan en cuenta en sus decisiones estratégicas, más viables económicamente serán a largo plazo».

Los activos verdes en España superaron los 65.000 millones de euros el año pasado, mientras que en Europa alcanzaron los 6,6 billones de euros, según Triodos Bank. Sin embargo, una reciente ley ómnibus de la UE redujo las obligaciones de información para las pequeñas empresas.

Para apoyar a las pequeñas empresas, el gobierno lanzó Eco-Track y Eco-Lab. Estas herramientas voluntarias miden el desempeño ESG y promueven la resiliencia climática, ayudando a las empresas a mantenerse competitivas y financieramente sostenibles. Seguir leyendo en SOSTENIBILIDAD

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