Las vacas pueden convertirse en la solución al problema para conseguir carburante. El GNC podría tener una nueva oportunidad en España gracias al biometano procedente de los excrementos de estos mamíferos. De hecho, este biometano ya se utiliza para producir gas natural desde algunas granjas del país. La comunidad científica está posando sus ojos en la posibilidad de aprovechar el “metano sostenible” o “biometano” acumulado a diario en las granjas.
Junto a Axpo Iberia y su socia Sorigué, la granja española Torre Santamaría se ha transformado en la primera del país en aportar biometano directamente a la red de gas natural. Una idea revolucionaria que posiciona a las vacas como una fuente importante de energía. Este proyecto comenzó en febrero de 2022 tras una inversión de cuatro millones de euros, a los que se sumaron otros 15 millones con el propósito de dar un paso más y pasar de los 26 GWh actuales a la producción de hasta 115 GWh al año.
¿Por qué las vacas podrían ser el futuro del carburante?
El biometano se extrae de los excrementos de las vacas. Es un proceso generado directamente, recogiendo y procesando el “material”. Al hacer esto, se consiguen considerables cantidades de gas metano, además de otros subproductos, que pueden reutilizarse como fertilizantes ecológicos para abonar el pasto del que se nutren los animales. Un círculo de sostenibilidad que logra aprovechar al máximo lo que la naturaleza brinda para seguir cuidándola.
Parte del metano obtenido se quema en los generadores de gas que la misma granja tiene para autoproducir su propia electricidad. Sin embargo, en el caso de la Torre de Santamaría, la explotación pasa de forma directa a las redes de suministro de gas natural tras un ligero y breve refinado.
Por ahora, parece que los responsables del proyecto no lo están contemplando, pero ese mismo gas natural también puede ser refinado como carburante GNC (Gas Natural Comprimido) en automóviles de combustión de todo tipo.
La idea de utilizar el excremento de las vacas como carburante no es nueva
Esta forma de conseguir carburante fue explorada en 2018 por el Grupo Volkswagen mediante Seat y Skoda, que mantuvieron por un tiempo piezas adaptadas para GNC como el Ibiza, el León y el Octavia. Asimismo, un año después, la firma nacional sacó un proyecto para generar combustible de biometano a partir de residuos orgánicos. No obstante, el GNC todavía no ha entrado de lleno en el mundo automotriz, siendo relegado a un lado como una opción minoritaria, pese a ninguna tendencia es inamovible.
¿Qué es el combustible GNC?
Aun siendo una propuesta minoritaria comparada con otro tipo de combustible, el GNC (Gas Natural Comprimido) tiene su propio público, ya que brinda grandes ventajas económicas y medioambientales. Sumado a esto, se trata de una alternativa limpia y sostenible comparada con los combustibles fósiles tradicionales. Su proceso consiste en la utilización del gas almacenado a temperatura ambiente a altas presiones (entre 200 y 250 bares). Es fundamentalmente metano, que suele proceder de yacimientos naturales subterráneos (a nivel general). Cuando se usa como combustible se destina a motores de combustión interna.
Se torna como una opción estupenda para las personas que desean cuidar el medio ambiente, ya que es un combustible más limpio que los tradicionales. Produce menos emisiones contaminantes, como óxidos de nitrógeno y partículas. Brinda una mejor calidad del aire y baja el impacto ambiental. Es más barato que la gasolina o el diésel, siendo un ahorro significativo a largo plazo. Los vehículos que usan GNC tienden a beneficiarse de ventajas fiscales y de estacionamiento, considerados vehículos respetuosos con el medio ambiente.
Habrá que esperar si aparecen noticias nuevas acerca de la procedencia de este tipo de combustible.





















