El secreto de las torres gigantes en el cielo de Lituania que fabrican energía casi gratis

Publicado el: 8 de marzo de 2026 a las 09:42
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Aerogeneradores gigantes en un parque eólico de Lituania produciendo energía renovable al atardecer.

En Lituania los gigantes ya no solo están en los cuentos bálticos, también giran sobre el horizonte. El país firmó en 2025 su mejor año de energía eólica. Según el último informe de WindEurope, el viento cubrió el 33 % de la demanda eléctrica nacional, la segunda cuota más alta de la Unión Europea, empatada con Irlanda y solo por detrás de Dinamarca.

Para hacerse una idea, la media comunitaria se queda en el 19 % de la electricidad cubierta por el viento. En otras palabras, mientras muchos estados siguen muy ligados al gas y otros combustibles fósiles, Lituania se acerca a un sistema donde uno de cada tres kilovatios hora procede de aerogeneradores.



Detrás de ese salto hay mucha obra civil, permisos y paciencia. En 2025 se conectaron 759 megavatios de potencia eólica a la red lituana, lo que supuso un aumento cercano al 43 % de la capacidad instalada en un solo año. El peso del viento ha pasado del 21 % en 2023 al 27 % en 2024 y al 33 % en 2025.

Una parte clave de esa expansión la firma la empresa Ignitis Renewables. En 2025 conectó 314 megavatios de potencia eólica con proyectos como el parque eólico de Kelmė, el mayor de los Países Bálticos. Según el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, este complejo produce electricidad suficiente para 250 000 hogares. En palabras de Giedrius Meškelė, directivo de la compañía, «el potencial renovable del país supera la demanda interna y puede convertir a Lituania en exportadora de electricidad verde».



Parque eólico de Kelmė | Vídeo: Ignitis Group

¿Qué significa todo esto para quien mira su factura de la luz desde Vilna o cualquier otra ciudad europea? Cuanto más peso tiene el viento en el sistema eléctrico, menos electricidad hay que importar y menos expuesto está el país a crisis como la que siguió a la invasión rusa de Ucrania. Los analistas señalan que este refuerzo renovable ha reducido la dependencia de las conexiones heredadas con la red rusa y de los combustibles fósiles importados.

Además, la generación eólica recorta las emisiones de dióxido de carbono del sector eléctrico y ayuda a amortiguar los picos de precio. No es una solución perfecta, porque sigue haciendo falta respaldo de otras tecnologías y una red capaz de gestionar tanta producción variable, pero sí es una pieza central para abaratar y estabilizar el sistema a medio plazo, también en países como España.

El caso lituano también habla de ritmo. Europa instaló 19,1 gigavatios de nueva potencia eólica en 2025 y los planes de WindEurope prevén añadir otros 151 gigavatios entre 2026 y 2030 para alcanzar unos 343 gigavatios de capacidad en la Unión Europea. Si se quiere que el viento cubra mucha más demanda y que crisis como la del gas no se repitan, avances como el de Lituania tendrían que dejar de ser una excepción.

Esa carrera no solo va de grandes parques en mitad del campo. Requiere normas claras, aceptación social, inversiones en redes y almacenamiento y empresas dispuestas a invertir a largo plazo. De momento, la experiencia de Lituania muestra que cuando se combina todo esto, el cambio se nota tanto en el cielo como en las estadísticas.

El informe oficial con estas cifras está disponible en la web de WindEurope.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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