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Crean un vidrio que absorbe la energía que llega del espacio: Y si se rompe no importa, se autorrepara

Publicado el: 18 de septiembre de 2025
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El sector de la energía ha quedado en shock al descubrirse un vidrio «todopoderoso”. Es capaz de absorber energía que llega desde el espacio, aunque eso no lo único que llama la atención. La energía limpia juega un papel vital en el contexto actual, en el que la reducción de emisiones es vital. Su uso, además, acota los efectos del cambio climático. Con esta búsqueda activa, científicos, empresarios y naciones buscan formas hasta ahora impensadas de obtener energía limpia. El último invento deja al mundo sin palabras.

Este vidrio es capaz de dos cosas impactantes: absorber energía y autorrepararse

La aparición de los paneles solares invisibles sentó un precedente en el sector energético. Sin embargo, lo que está pasando con el vidrio solar autorreparable no contempla límites. Un grupo de científicos chinos ha desarrollado un vidrio solar autorreparable que conserva el 95% de la eficiencia, aun después de 10 ciclos de reciclaje.

Se trata de una tecnología óptima para ventanas. Los profesionales asiáticos buscan mucho más que recursos que protejan el dispositivo del clima. Desean materializar un producto capaz de producir energía limpia de manera continua y sostenible.

Los concentradores solares luminiscentes (LSC) representan una de las apuestas más prometedoras. Hacen un mix entre transparencia y capacidad fotovoltaica. Todo esto sin generar alteraciones en la estética de las edificaciones. Dichos dispositivos usan un vidrio fluorescente semitransparente.

Captura parte de la luz solar (proveniente del espacio, donde está ubicado el Sol) y la convierte por medio de emisión luminosa. Luego, lleva esa misma energía hacia celdas solares situadas en los bordes. De esta manera, hasta las ventanas o fachadas pueden transformarse en superficies productoras de electricidad.

Energía eficiente sin contratiempos

La mayoría de los LSC dependían, hasta hace muy poco, de nanocristales. Los necesitaban para originar fluorescencia. Aunque estos recursos resultaban eficaces en el laboratorio, son recursos costosos, complejos de fabricar en grandes volúmenes y poco sostenibles.

Necesitan disolventes tóxicos, procesos lentos y un bajo rendimiento productivo. Sumado a esto, cuando se dañan, es imposible reciclarlos. Ante esta clara limitación, diferentes equipos de investigación han buscado maneras más limpias y escalables de elaborar vidrios fluorescentes.

El foco ha sido el alcance de tratamientos térmicos simple y el uso de materiales reciclables. Ha sido un equipo de la Universidad de Nankai, Tianjin, China, el que ha avanzado en este sentido, liderado por la profesora Xiyan Li. Los profesionales han recurrido a un proceso en solución a temperatura ambiente.

A través de este procedimiento, consiguieron sintetizar un nuevo material fosforescente amarillo: ETP₂SbCl₅. Cuando lo sometieron al calor, el compuesto demostró que podía convertirse en un vidrio con propiedades ópticas útiles. Los resultados son alentadores.

En un dispositivo de 3×3×0,5 cm³, el nuevo vidrio obtuvo un 5,56% de eficiencia de conversión. Por otra parte, registró una eficiencia óptima del 32,5%. Números interesantes teniendo en cuenta que su transparencia media es del 78,3%. Suficiente para implementar sobre contextos arquitectónicos reales.

Capacidad real para autorrepararse

Aunque todos los datos sobre el vidrio solar de China son impactantes, el más innovador es su capacidad para autorrepararse. Calentando el vidrio a 200ºC, puede regenerar su estructura y recuperar el correcto desempeño de sus funciones.

Después de 10 ciclos de reciclado, el material mantiene el 95% de su rendimiento lumínico original. Esto baja de forma drástica la producción de residuos y amplía su vida útil. Los creadores de esta tecnología ya buscan llevarla al plano práctico.

Debido a su capacidad para pasar repetidamente de fósforo a vidrio sin perder eficiencia, este material resulta compatible con un modelo de economía circular. Podrían fabricarse paneles solares integrados en edificios, con la particularidad de que podrían regenerarse con un simple tratamiento térmico.

Las posibilidades trascienden la energía solar. Su empleo en iluminación LED o tecnologías antifalsificación también se contemplan. Si este vidrio capaz de absorber la energía del Sol y autorrepararse lograra escalar, podría llegar a ser un estándar de construcción en entornos soleados. Mientras se define hasta qué punto llega esta tecnología, crean el Santo Grial de los paneles solares.