Las primeras subastas de eólica marina en España comienzan a tomar forma con la apertura de la consulta pública previa para definir las bases del procedimiento competitivo.
El proceso permitirá asignar un régimen económico, acceso a la red y ocupación del dominio público marítimo-terrestre a los futuros parques eólicos marinos, un paso decisivo para que esta tecnología despegue en el país tras años de planificación y expectativas del sector energético e industrial.
Las primeras subastas de eólica marina en España avanzan tras años de espera
El Ministerio para la Transición Ecológica abre el proceso clave que debe desbloquear el desarrollo de la eólica marina, una tecnología estratégica para la transición energética, la industria naval y la inversión en renovables, tras años de espera por parte del sector.
Según la información disponible, el reglamento pretende crear un proceso de licitación competitivo para proyectos eólicos marinos. Otorgaría un marco económico, capacidad de acceso a la red y uso prioritario de terrenos públicos marítimos.
La consulta plantea cuestiones clave sobre las zonas idóneas de alto potencial, la escala del proyecto y la capacidad subastada. También aborda los plazos, la duración del apoyo, la mitigación del riesgo de precio y el desmantelamiento al final de su vida útil.
Un procedimiento clave para el desarrollo offshore
El Ministerio para la Transición Ecológica ha lanzado este miércoles la consulta pública previa para la orden que aprobará las bases de las primeras subastas de eólica marina en España, un procedimiento anhelado por el sector, que esperaba que esta tecnología despegara en 2025.
De acuerdo con la información disponible, la norma busca establecer un procedimiento de concurrencia competitiva para otorgar a instalaciones eólicas ‘offshore’ un régimen económico, la reserva de capacidad de acceso a la red y prioridad en concesión de ocupación del dominio público marítimo-terrestre.
En la consulta se formulan diversas preguntas como qué zona de alto potencial debería seleccionarse para desarrollar la eólica marina. O si debería subastarse en ella un único parque de mucha potencia o varios pequeños. Y qué potencia objetivo, debería subastarse.
También cuál sería el plazo máximo conveniente para poner en marcha las instalaciones, qué duración debería tener el régimen económico, qué estrategias podrían ser adecuadas para minimizar el riesgo que suponen las horas a precio cero y de qué manera se podría asegurar el desmantelamiento del parque en su fin de vida.
Tecnología flotante y retos industriales, ante las primeras subastas de eólica marina en España
En la Hoja de Ruta, publicada en 2021, el Gobierno defendía que, el «papel fundamental» de España. Que es uno de los países europeos con mayores capacidades industriales e inversión en I+D+i en el sector. Ser polo de desarrollo eólico terrestre a nivel mundial, deja al país en una «posición privilegiada» de cara a la eólica marina.
Entre sus puntos fuertes, citaba a los astilleros, el sector marítimo-portuario, las capacidades de ingeniería civil. Y un ecosistema industrial de materiales y equipamientos «que pueden dar servicio al desarrollo de las renovables».
A tenor de los datos del Ministerio, Europa cuenta con 37 gigavatios (GW) de eólica marina instalada. La meta para España es instalar entre 1 y 3 GW para 2030. Por la profundidad de sus costes, requerirá tecnología flotante, aún menos madura que la fija.
Objetivos energéticos y hoja de ruta hasta 2030
En 2024, el Ejecutivo aprobó el real decreto que regula la producción de energía renovable en el mar. Precisamente en él se prevé un procedimiento de concurrencia competitiva en el que deberán participar las instalaciones renovables marinas.
La hoja de ruta de España para 2021 destaca la sólida base industrial y la capacidad de innovación en energía eólica. Los astilleros, los puertos, la experiencia en ingeniería y los ecosistemas de fabricación se identificaron como ventajas estratégicas.
Europa ha instalado 37 gigavatios de capacidad eólica marina. Mientras que España aspira a alcanzar entre uno y tres gigavatios para 2030. Dada la profundidad de las aguas, el despliegue dependerá de tecnología flotante menos desarrollada. Seguir leyendo en ENERGIAS RENOVABLES
















