Ingenieros desafían las leyes naturales y crean la excavadora hidrostática más grande del mundo con un motor diésel V12 que consume solo 38 litros por hora y puede controlarse a distancia

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Por HoyECO
Publicado el: 19 de junio de 2026 a las 12:44
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Bulldozer hidrostático Liebherr PR 776 G8 trabajando en una mina con motor diésel V12 y sistema de teleoperación.

Una máquina de 70 toneladas con motor V12 suena, de entrada, a todo menos a eficiencia. Pero la noticia va justo de eso. Liebherr ha llevado su PR 776 G8 al centro del debate minero por una cifra muy concreta, un consumo medio de 38 litros de combustible por hora en un buldócer de cadenas pensado para mover enormes cantidades de material.

No es una excavadora al uso, aunque a veces se confunda con una. Es un bulldozer minero hidrostático, una de esas máquinas que empujan, nivelan, despejan y preparan terreno en minas y canteras. La diferencia está en que Liebherr lo presenta como el bulldozer hidrostático más grande del mundo y, además, ya lo está llevando hacia la teleoperación en entornos reales.

No es una excavadora

Conviene aclararlo desde el principio. El PR 776 G8 no tiene brazo excavador ni cazo frontal como una excavadora de cadenas, sino una enorme hoja para empujar material. En la ficha oficial, Liebherr lo define como un bulldozer minero capaz de rasgar, empujar, apilar, despejar y recuperar terrenos en minas de todo el mundo.

Sus cifras ayudan a entender la escala. Tiene un peso operativo de entre 71.800 y 73.189 kilos, una hoja de entre 18,50 y 22 metros cúbicos y una potencia de 565 kW, equivalente a 768 CV según la medición ISO 9249. No es poca cosa.

Un V12 de 24,2 litros

Bajo la carrocería trabaja un motor diésel Liebherr de 12 cilindros en V, refrigerado por agua, turboalimentado y con intercooler. La ficha técnica del catálogo oficial indica una cilindrada de 24,2 litros, una velocidad nominal de 1600 rpm y un sistema de inyección directa Common Rail con control electrónico.

A alguien acostumbrado a medir el consumo de un coche en litros cada 100 kilómetros, 38 litros por hora le parecerá una barbaridad. Y lo es en términos absolutos. Pero esta máquina no circula por carretera, trabaja a baja velocidad y empuja toneladas de tierra, roca o mineral en cada pasada.

La clave hidrostática

La parte interesante está en cómo se mueve. Liebherr explica que su sistema hidrostático ofrece alta eficiencia en todo el rango de velocidades y que, frente a soluciones tradicionales, elimina componentes como convertidores de par, transmisiones multiratio, frenos de servicio y acoplamientos de dirección.

En la práctica, esto significa que el motor diésel alimenta un sistema hidráulico que gestiona el movimiento de las orugas y la hoja. La propia ficha técnica habla de un sistema de traslación hidrostático infinitamente variable, con circuito cerrado independiente para cada oruga, una velocidad máxima de 10,5 km/h y ajuste automático entre velocidad y fuerza de tracción según cambie la carga.

Menos diésel, menos CO2

El punto ecológico no está en decir que la minería sea limpia, porque no lo es. El punto está en reducir consumo y emisiones donde todavía se queman grandes cantidades de gasóleo. Liebherr asegura que el accionamiento hidrostático reduce el consumo y que su alta eficiencia se traduce en menores emisiones de CO₂.

También incorpora un modo Eco seleccionable por el operador cuando no hace falta la máxima potencia. Según el catálogo, este modo busca consumir menos combustible, cargar menos el motor, reducir el ruido y bajar las emisiones de dióxido de carbono. Es una mejora concreta, no una solución mágica.

Operar sin estar dentro

El otro salto importante está fuera de la cabina. El sistema LiReCon permite manejar el bulldozer a distancia mediante un puesto de teleoperación, cámaras, micrófonos y sensores. La idea es sencilla de entender, el operador puede seguir trabajando, pero desde un lugar más seguro y menos expuesto al polvo, al ruido o a zonas inestables.

En marzo de 2026, Liebherr comunicó que había puesto en servicio dos PR 776 G8 con LiReCon para SQM en la mina de yodo Nueva Victoria, en el norte de Chile. La compañía lo presentó como la primera vez que entregaba una solución completa de teleoperación LiReCon a un cliente minero, con consola de control y equipo instalado en la máquina.

Chile como prueba real

La actualización chilena es importante porque saca la tecnología del folleto y la coloca en una mina concreta. Según Liebherr, los bulldozers empezarán manejándose desde la cabina para que el equipo se familiarice con ellos, y después se activarán sus capacidades de teleoperación en zonas difíciles, con inestabilidad geotécnica, proximidad a paredes altas, vertederos, polvo o calor.

Nelson Torres, vicepresidente de operaciones de SQM, afirmó que durante los primeros meses observaron «gran potencia de empuje», «operación fluida», «buena estabilidad» y «bajo consumo de diésel». Es una declaración de parte, claro, pero encaja con el objetivo del proyecto, mover material pesado con menos desgaste, menos riesgo y menos tiempo muerto.

Lo que habrá que vigilar

La gran pregunta ahora no es si una máquina de 70 toneladas puede parecer impresionante. Eso ya lo hace. Lo importante será comprobar si esos 38 litros por hora se mantienen en usos distintos, con diferentes materiales, turnos largos, calor extremo y terrenos más complicados.

También habrá que mirar la seguridad real de la teleoperación, la disponibilidad de la máquina y los costes de mantenimiento. Liebherr asegura que, con aceites Liebherr Plus y revisiones periódicas, los intervalos de cambio del aceite hidráulico o del motor pueden alcanzar hasta 8000 horas de servicio, dependiendo de la aplicación. Ese dato, en una mina, pesa mucho.

El comunicado oficial sobre el PR 776 G8 fue publicado por Liebherr en su sala de prensa.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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